Investigadores de la Universidad Tecnológica (UTEC) trabajan en un innovador proyecto de magnetoestimulación vegetal capaz de acelerar hasta un 50 % el tiempo de germinación de semillas, una tecnología pionera desarrollada en el interior del país. El investigador Hernando Jiménez, vinculado a la institución, explicó en la Expo Uruguay Sostenible que el proceso consiste en someter a las semillas a condiciones ideales de campo magnético. Frente al prototipo exhibido, el científico destacó que logran un crecimiento más rápido y vigoroso, lo que supone un mejor aprovechamiento de los recursos.
Según relató Jiménez, el procedimiento es completamente limpio debido a que no emplea ningún tipo de agroquímicos en sus etapas. El tratamiento consiste en aplicar corrientes magnéticas durante apenas 10, 15 o 20 segundos sobre las semillas antes de ponerlas a germinar. Cabe destacar que el equipo de magnetización fue diseñado y construido exclusivamente para este propósito por estudiantes de Ingeniería Mecatrónica y Agroambiental de la propia UTEC, marcando un hito en la ingeniería aplicada local.
El proyecto, inédito a nivel nacional y con escasos precedentes en la región enfocados en corriente directa, tiene dos grandes áreas de aplicación. Por un lado, se enfoca en la conservación de la flora nativa en riesgo, como el espinillo o la palmera butiá. El caso del butiá representa uno de los mayores logros del equipo, ya que esta especie, amenazada por la plaga del picudo rojo, tiene una germinación extremadamente lenta que de forma natural puede tardar meses o incluso años.
A través de este sistema, los científicos lograron tener los primeros brotes de la palmera en apenas tres días, quebrando todos los registros de la literatura científica que ubicaban el proceso entre los 40 y 50 días. Este avance abre una gran esperanza para la reforestación acelerada del bosque nativo. Por otro lado, la tecnología promete revolucionar los cultivos comerciales de alta demanda, logrando que semillas de tomate, que habitualmente brotan al quinto día, comiencen a hacerlo en solo dos jornadas.
Aseguró que reducir el tiempo en estos porcentajes genera un ahorro directo de dinero y un aprovechamiento óptimo de recursos críticos como el agua. Asimismo, el investigador ya proyecta futuras aplicaciones de esta técnica en la industria maderera para acelerar el desarrollo de los árboles, así como en la inhibición de los hongos que afectan negativamente las cosechas.
Tras dos años de una exitosa fase de laboratorio, el desafío actual del equipo científico es escalar la tecnología al ámbito productivo. Jiménez indicó que el objetivo a corto plazo es conseguir financiación para desarrollar un dispositivo comercial que sea compacto y portátil. Esta herramienta permitiría a los pequeños productores tratar miles de semillas directamente en sus propios predios, otorgándoles un diferencial competitivo clave en el mercado.
Finalmente, el científico destacó la importancia de la descentralización científica impulsada por la UTEC, permitiendo que innovaciones de este calibre nazcan en el interior del país. En este sentido, reivindicó el papel protagónico de los estudiantes en el diseño del prototipo y subrayó el deber ético de rendir cuentas a la sociedad en espacios públicos, ya que estos proyectos se financian con los impuestos de la gente.
Semanario La Prensa / EFE
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