A los 95 años de edad, falleció el Dr. Damián Gurri, primer director oficial del Liceo de Piriápolis. El reconocido abogado nació el 30 de noviembre de 1921 y falleció el pasado sábado, 25 de noviembre 2017. Su deceso ocurre a escasos días de cumplir sus 96 años de vida.
Nacido en Montevideo el 30 de noviembre de 1921. Hijo de un abogado y docente de la Facultad de Derecho, su único hermano, Jaime, fue médico.
Realizó estudios primarios en la Escuela Italiana y secundarios en varios liceos. Estudió en la Facultad de Derecho, egresando como Abogado en 1945. Incursionó en la locución radial en CX 36 Radio Centenario y CX 12 Radio Westinghouse (hoy Oriental).
Ingresó en Enseñanza Secundaria como profesor del Liceo No. 3, y fue Encargado de Dirección del Liceo No. 5, para luego pasar al Liceo No. 8, del que fue profesor fundador, ayudante de adscripción y Encargado de Turno.
Hacia 1950 colaboró en la creación de los Preparatorios de Derecho en el Liceo Departamental No. 1 de Colonia, durante la gestión del Prof. Juan Luis Perrou, continuando su obra pedagógica y edilicia como Encargado de Dirección
En 1962 por concurso fue nombrado Director Oficial del Liceo de Piriápolis. El 25 de octubre asumió su cargo, iniciando una gestión de casi una década planificada en tres etapas: 1) Edificación, 2) Plan Piloto y 3) el Liceo volcado al pueblo.
Fue miembro de Rotary y publicó el libro «Simón Bolívar, el ideal panamericano del Libertador» (1966).
Luego fue llamado a la dirección de liceos montevideanos en años de alta conflictividad estudiantil.
Posteriormente fue director del Liceo de Pan de Azúcar, hasta su destitución por la dictadura militar, terminando su carrera como profesor de Historia en la misma institución, aunque continuó ejerciendo su profesión de abogado.
Casado dos veces, tuvo cinco hijos: Damián, Álvaro, Marianella, Teresita y Valentina.-
( Texto y fotos Prof. Gastón Goicoechea)

Comunicado del Liceo de Piriápolis
La Dirección y la Comunidad del Liceo de Piriápolis hace llegar sus condolencias a Familiares y Amigos, ante el Fallecimiento del Dr. Damián Gurri, primer Director Oficial del Liceo
Homenaje…
Semanario La Prensa le rinde homenaje recordando al Dr. Gurri con este material que publicamos el 28 de octubre de 2012 cuando se cumplían 50 años de la oficialización del Liceo de Piriápolis, instancia en que el docente fue nombrado director del centro educativo, siendo el primero oficialmente en la historia de la institución.
El primer Director Oficial
El 2 de marzo de 1962 se produce la Oficialización del Liceo con el nombre de Liceo de Piriápolis. Era el cierre de 4 años del esfuerzo colectivo que llevó adelante el “Liceo Popular”. El Dr. Héctor Barrios continuó interinamente hasta la llegada del Director Oficial, designado el 17 de octubre, el Dr. Damián Gurri, quien rápidamente se integró y lideró el impulso que se estaba llevando para conseguir el terreno y edificio que faltaban.
Damián Gurri: Un profesional dedicado a la educación
Por Viviana Basalo. Estudiante Profesorado Literatura. Exalumna del Liceo de Piriápolis e investigadora de la historia del liceo entre 1963-1973
El Dr. Gurri se recibe de Abogado y casi por casualidad ingresa en la docencia, actividad con la que se compromete gustosamente durante el resto de su carrera. En primer lugar fue profesor del liceo Nº 3, toma tres grupos pero poco tiempo después fallece el director del liceo Nº 5 (anexo) a quien el doctor recuerda con mucho cariño y es llamado a ocupar su lugar. Deja libres los grupos tomados anteriormente y se desempeña en el nuevo liceo como Director en el turno de la tarde.
Con el aumento de la demanda de la educación media se crean más liceos, es así que tiempo después es solicitado desde el flamante liceo Nº 8 del que fue profesor fundador, ayudante de adscripción y encargado del turno.
Corría el año 50 cuando se crean los preparatorios de abogacía en Colonia y el director lo llama “para dar una mano”, él acepta con gusto y se encarga de todos los grupos de la especialidad. Algún tiempo después se presenta a concurso por los liceos de Piriápolis y Paysandú sin saber la verdadera situación del primero.
Un 17 de octubre de 1962, el Dr. Damián Gurri se convierte en el primer Director oficial del Liceo de Piriápolis. El 25 del mismo mes asume su cargo y llegaba con excelentes referencias avaladas por Secundaria y por su anterior desempeño como docente, Director y colaborador en los liceos previamente mencionados. Ese mismo día se encuentra con la enorme sorpresa de que el liceo no tenía local, que hasta ese momento había funcionado en distintos lugares desde la escuela Nº 52 hasta en una residencia privada que ya no les renovaría el alquiler.
Esta es la primera gran dificultad que encuentra y vence como Director de nuestra institución ya que pocos días después, lejos de rendirse, el Dr. Gurri había encontrado otra casa privada en donde armar nuevamente el liceo. Por aquel entonces los vecinos estaban revolucionados en torno a la idea de la construcción de un edificio apropiado para el funcionamiento de la institución. Tenían un banco de materiales en el que los vecinos y comerciantes de la zona aportaban de acuerdo con sus posibilidades; los planos diseñados por la Arquitecta Emilia Alperovich y hasta el terreno conseguido a Catastro lo único que faltaba para iniciar la obra era que efectivamente Catastro cediera el terreno a Secundaria. Con la llegada del nuevo Director esta última condición para el inicio de la construcción se hace posible.
Gurri reconoce el inmenso apoyo de la comunidad así como la excelente calidad del grupo humano que lo acompañó durante ese proceso explicitando que sin ellos nada hubiera sido posible.
En enero de 1963 Secundaria asume la responsabilidad económica de la obra, ocho meses después se inaugura el edificio. La Arquitecta Alperovich trabajó de forma totalmente honoraria, su trabajo además de ser muy moderno y adecuado a las necesidades de la institución, previó la futura construcción de la planta alta.
Una vez terminado el edificio, el flamante Director vuelca sus esfuerzos en el funcionamiento del nuevo Plan 63.
El mismo suponía un cambio radical con respecto al antiguo Plan 41 ya que integraba una serie de materias extracurriculares para que los estudiantes pudieran adquirir conocimientos de cocina, costura, filatelia, encuadernación y primeros auxilios entre muchas otras. El nuevo Plan funciona con total aceptación por parte de alumnos, padres y docentes durante casi toda la década siguiente. El Director preparaba clases de capacitación para los docentes y la OEA, al comprobar el desempeño de la institución dispuso donativos por medio de los cuales se equipó en forma completa un laboratorio de física y química de primer nivel.
Durante este período se desarrollan gran cantidad de actividades culturales, los espectáculos eran comunes, un claro ejemplo es que hubo conciertos de violín enviados por el SODRE cada quince días. También se desarrollaron las llamadas “Jornadas de poesía” organizadas por Fomento y Turismo a las que el Dr. Gurri ofrece el local para las diversas actividades, gracias a esto nuestro liceo contó con la visita de Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Silvina Bullrich y Mario Vargas Llosa entre otros.
El Liceo Piloto fue ejemplar a nivel nacional e internacional: hubo vínculos con la embajada norteamericana que generaron la posibilidad de enviar y recibir estudiantes de intercambio. En una oportunidad fueron enviados observadores por una organización educativa internacional mediante la cual se realiza una entrevista para el “Enfoque las Américas” que filma la actividad completa del liceo durante toda la jornada. La filmación fue difundida en todos los cines montevideanos.
Durante esta época el liceo y la comunidad formaron un armonioso binomio ya que la institución tenía las puertas abiertas para las familias pero en sentido amplio, aparte de todas las actividades tuvo lugar la “escuela de padres”. En ella la Psicóloga Olga Bausero asistía a la institución en forma periódica para tener charlas de orientación con los padres. Ella también colaboró con la organización del espacio mensual que tenía el liceo en canal 4.
El Dr. Gurri relata con agrado su paso por nuestro liceo siempre enfatizando la calidad humana de nuestra comunidad en general y de todos aquellos que colaboraron de un modo u otro para que todo esto fuera posible.
Gurri por Gurri

“Cuando yo llegué al Liceo […[ me llené de expectativas, una de las cuales habrán oído decir al Director actual Hugo Estrán-, que yo tomé con mucha alegría, convertir a Piriápolis en una FUTURA CIUDAD UNIVERSITARIA. Eso lo dije yo, y lo tengo escrito en mi discurso de cuando tomé la Dirección del Liceo. Durante mi período se pasaron por tres etapas: primero la Edificación, segundo el Plan Piloto y tercero el Liceo volcado al pueblo. Yo conté con un grupo de gente excepcional, una bellísima gente. […] Tuve muchas actuaciones en Secundaria en general, pero evidentemente el ejemplo de Piriápolis es difícil de volver a encontrar.
En Colonia por ejemplo me citan cada vez que hay un acto y me llaman y demás, pero no puedo decir que hubo una Comisión como la que encontré acá. Además me recibieron sin ningún resquemor, porque cuando se viene de otro lado y se sustituye a otra gente tan querida como la que estaba trabajando se podría ocasionar como un resquemor, pero no. Yo vine y me presenté al Dr. Barrios y él nunca se apartó de al lado mío. Entonces yo le estoy agradecido a Piriápolis; y lo que me trae mucha satisfacción es que durante doce, catorce años que estuve acá como Director, me reconocen que algo hice y que lo que prometí lo cumplí, porque para mí era un compromiso con toda la gente. […] Colaboraban los hoteleros, los comerciantes de todo tipo, ¡se peleaban por colaborar! Anda ahora a ver quién va a colaborar como en esa época, […] Yo me acuerdo del abuelo de ella [Elbio Goicoechea], que tenía una frase que no me olvido nunca: ‘Director… Estamos cerca’. Con eso me quería decir: ‘¿Qué necesita?’ Entonces ¿cómo vos no le ibas a responder a esa gente? ¡Es imposible!, ¡es imposible!”
“Yo tenía en aquel momento mucho apoyo de Enseñanza Secundaria; a mí me querían mucho las autoridades de Secundaria. Una vez vino alguien de acá y me dice: – “¡Che pero a vos te quieren mucho allá arriba!’ Y le digo: – ‘¡Y si! Si, yo siempre he cumplido, siempre que me han encomendado algo, lo he hecho’”.
Y efectivamente el Dr. Gurri más que cumplió.
Tomado del libro “El Quinquenio Fundacional. Orígenes del Liceo de Piriápolis ‘José Luis Invernizzi’”. Gastón Goicoechea, Ma.Belén De León, Camila Goicoechea. Ed. Librería El Estudiante Piriápolis, 2010-.
“La casa de los Acosta”
por Estela Larralde Secretaria del Liceo Popular 1958-1962
“ En el año 1961 […] al no encontrar donde ubicarnos, fuimos a la Colonia en invierno, y en setiembre cuando abre la Colonia, fuimos a la Escuela nuevamente. […] Yo, como Secretaria, me tenía que arreglar debajo de la escalera con una mesita. Al Director, de a ratos, cuando podía, en el momento en que no estaba la Dirección de la Escuela funcionando, le dejaban utilizar la Dirección y el teléfono, pero para mí no había lugar porque como no se podía utilizar salones de clases, ni nada, teníamos el comedor. Todo esto fue lo que se encontró provisoriamente.
Tanto es así, que cuando las autoridades mandan el Secretario antes que el Director Oficial, cuando llega se presenta en la Escuela y dice: ‘¿dicen que acá funciona un liceo?’ ‘Si, si’, le respondo. ‘Pase, estamos precariamente acá’. El hombre mira para todos lados y me pregunta dónde estaba la secretaría y le dije: ‘¡Es eso!’
Años después vino el otro Director, Damián Gurri, y también se llevó un chasco. Nos decía ‘¿Acá funciona el liceo?’. Claro, antes estaba el Dr. Barrios, pero el Dr. Barrios, pobre, se acomodaba como pudo. ‘¡Pero esto no puede ser! No puede ser que no haya una casa’, comentaba Gurri. Pasaba que no habíamos encontrado nada. En Piriápolis la gente es muy reticente porque ellos se guardan para la temporada. Y Gurri dijo ‘Esto no puede funcionar así. De ninguna forma… Yo voy a conseguir. ¿Cómo no va haber en Piriápolis una casa? ¡Tiene que haber!’.
Y digo: ‘Mire, yo no salí a buscar. Pero las personas que han buscado y preguntado no encuentran una casa con las dimensiones para un liceo’. ‘No, tiene que haber, tiene que haber…’ decía. ‘Yo voy a buscar’. No encontraban. Y al final un día dice: ‘Ya tenemos la casa para el Liceo’. ‘¿Dónde?” Ah, ustedes no conseguían. Yo conseguí.’ ‘La casa de un señor Acosta, pintor’. ‘Ah… -dije yo- ¡Qué suerte!” Porque yo más o menos sabía la casa de Acosta: una casa importante también, de cuatro plantas. Yo ya me veía subiendo y bajando las escaleras otra vez.’” Tomado del libro “El Quinquenio Fundacional. Orígenes del Liceo de Piriápolis ‘José Luis Invernizzi’”. Gastón Goicoechea, Ma.Belén De León, Camila Goicoechea. Ed. Librería El Estudiante Piriápolis, 2010-.








