En el marco de la IX Reunión Ministerial de la Zpcas en Río de Janeiro, el canciller uruguayo señaló que la estabilidad de la región está a prueba por el deterioro del escenario mundial. «El desafío es probar continuamente que seguimos en esa dirección», afirmó sobre el compromiso de mantener la zona libre de armas nucleares.
El canciller uruguayo Mario Lubetkin alertó este jueves sobre el riesgo de que el Atlántico Sur deje de ser una zona de paz para convertirse en un espacio de tensiones, en un contexto internacional marcado por el aumento de los enfrentamientos bélicos en otros puntos del planeta.
En diálogo con la Agencia EFE durante la IX Reunión Ministerial de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (Zpcas) que se celebra en Brasil, Lubetkin señaló que el objetivo central de este foro resulta hoy «más relevante que nunca» ante la inestabilidad global.
El riesgo de las tensiones mundiales
La Zpcas define al Atlántico Sur como una región libre de armas nucleares y de destrucción masiva. Sin embargo, Lubetkin advirtió que no existen garantías de que la zona permanezca al margen de las crisis que se viven actualmente en lugares como Oriente Medio o Ucrania.
«El desafío es probar continuamente que seguimos en esa dirección», afirmó el canciller, vinculando este compromiso con la declaración de la Celac —mecanismo que Uruguay preside actualmente— que define a América Latina y el Caribe como una zona de paz.
Voluntad política y estabilidad
Para el titular de la diplomacia uruguaya, preservar la estabilidad regional es clave para enfrentar desafíos urgentes como la seguridad alimentaria, ya que los conflictos dificultan cualquier solución en ese ámbito. Lubetkin subrayó que la prevención debe basarse en el multilateralismo y el diálogo político entre las naciones.
«No tenemos garantías, pero sí una fuerte voluntad de los Estados de mantener el Atlántico Sur como una zona de paz», concluyó el canciller ante el foro que integran 21 países africanos y tres sudamericanos (Argentina, Brasil y Uruguay).
Tras el encuentro en Río, Brasil asumió la presidencia del organismo con la meta de reforzar la cooperación en una región donde viven unos 500 millones de habitantes, priorizando el desarrollo socioeconómico y el respeto a la integridad territorial de los Estados.
EFE / Semanario La Prensa
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