En el debut del Grupo L en Arlington, el conjunto inglés se llevó un triunfo clave impulsado por un doblete de Harry Kane y los tantos de Bellingham y Rashford. Croacia batalló con orgullo e igualó el marcador en dos oportunidades en el inicio del último Mundial de Luka Modric.
En un encuentro vibrante y repleto de alternativas, la selección de Inglaterra derrotó por 4-2 a Croacia en el AT&T Stadium de Arlington, consolidando desde el arranque su chapa de firme aspirante al título en este Mundial 2026. Los dirigidos por Thomas Tuchel se llevaron un triunfo vital en un choque donde la jerarquía individual terminó quebrando la resistencia de un combativo conjunto balcánico.
El partido se abrió de manera inesperada a los 12 minutos tras un inusual error infantil de Luka Modric —quien inició aquí la Copa del Mundo de su despedida—. El capitán croata cometió un penal sobre Noni Madueke que Harry Kane, tras repetirse el lanzamiento a instancias del VAR por adelantamiento del arquero, transformó en el 1-0.
A pesar del dominio inglés, Croacia reaccionó a los 36 minutos con un gran remate lejano de Martin Baturina para estampar el empate. Poco duró la alegría, ya que a los 42 minutos Kane volvió a aparecer sin marca en un córner para meter un impecable cabezazo y poner el 2-1. Sin embargo, en la última jugada del primer tiempo (45+5′), Petar Musa conectó una notable volea tras una asistencia de Ivan Perisic para irse al descanso con un electrizante 2-2.
En el complemento, Inglaterra golpeó de entrada. A los 47 minutos, Jude Bellingham se filtró por el sector izquierdo de la defensa croata y definió cruzado ante Dominik Livakovic para marcar el 3-2. A partir de allí, el arquero croata se transformó en figura con media docena de tapadas monumentales que mantuvieron a su equipo con vida en pleno desconcierto de sus compañeros, justo cuando Modric dejaba el campo de juego sustituido a los 58 minutos.
La persiana del partido se bajó definitivamente a los 85 minutos. Marcus Rashford, quien había ingresado un rato antes desde el banco de suplentes, aprovechó los espacios y sentenció el 4-2 definitivo, asegurando tres puntos de oro para una Inglaterra que pisa fuerte en suelo norteamericano ante unos 68.000 espectadores que colmaron el estadio.
Semanario La Prensa / EFE
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