Los «Diablos Rojos» perdían 2-0 a cuatro minutos del final, lograron empatarlo de forma agónica para forzar el alargue y se metieron en los octavos de final gracias a un penal cobrado a instancias del VAR.
Al borde del abismo y con las valijas casi armadas. Así estuvo la selección de Bélgica hasta el minuto 89 de su duelo ante Senegal. Sin embargo, el fútbol volvió a demostrar que es el deporte más imprevisible del planeta: los europeos revivieron de la nada, esquivaron un papelón histórico en los dieciseisavos de final y se clasificaron sobre la hora tras ganar 3-2 en una prórroga de película disputada en el Lumen Field de Seattle.
El héroe de la jornada fue Youri Tielemans, encargado de ejecutar con el alma un penal en el minuto 125 de juego —sancionado tras una eterna revisión del VAR por una infracción en el 119’— que desató la locura de los más de 66.000 espectadores presentes.
Durante casi 85 minutos, Bélgica fue una sombra. El planteamiento del entrenador Rudi García pecó de ultra conservador al replegar sus líneas, regalar la iniciativa y confiar toda su suerte a alguna genialidad aislada de Kevin De Bruyne o Jérémy Doku.
Senegal no perdonó tanta pasividad y explotó las bandas a pura velocidad. A los 25 minutos, tras dos avisos serios en los palos, Habib Diarra aprovechó una distracción de la defensa belga para empujar la pelota y poner el merecido 1-0 tras un centro de Sadio Mané. Para colmo de males, apenas arrancado el segundo tiempo, Ismaila Sarr bajó una pelota magistral en el área y definió notablemente ante la salida de Thibaut Courtois para clavar el 2-0 en el minuto 51. Todo parecía liquidado, e incluso Courtois tuvo que vestirse de héroe tapándole el tercero a Mané para mantener una mínima luz de esperanza.
Ya sin De Bruyne ni Doku en la cancha, reemplazados en un manotazo de ahogado del DT, el gigante Romelu Lukaku cambió la noche por completo tras haber ingresado desde el banco por no estar al 100% físicamente. En el minuto 86, el delantero inventó un gol de la nada tras un pase de Meunier para poner el 1-2 y encender la ilusión de la remontada.
Con Senegal todavía replegándose por el impacto del descuento, la igualdad definitiva llegó apenas tres minutos después, en el 89, cuando un centro preciso de Trossard encontró la cabeza de Youri Tielemans para estampar un 2-2 que parecía totalmente imposible poco tiempo atrás y forzar el tiempo extra.
La prórroga se jugó con el corazón en la boca. Ambos equipos sintieron el desgaste físico y el miedo a quedarse sin nada. Cuando la tanda de penales ya se saboreaba en el estadio, llegó la jugada del quiebre gracias a una fuerte infracción en el área senegalesa a los 119 minutos que obligó al árbitro hondureño Said Martínez a revisar la pantalla del VAR. Tras la confirmación de la falta y las lógicas protestas, el reloj ya marcaba el minuto 125 cuando Tielemans asumió la responsabilidad y acomodó la pelota contra el palo, sentenciando el 3-2 definitivo.
Con este triunfo, Bélgica avanza a los octavos de final de la Copa del Mundo, donde esperará por el ganador del cruce entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina.
Semanario La Prensa / EFE
Mundial 2026

















