El binomio piriapolense integrado por Daniel “Minche” Rodríguez y Fabiana Pose completó una nueva y exigente experiencia internacional en el XXIII Gran Premio Histórico Argentino, representando a Piriápolis, Pan de Azúcar y toda la zona oeste de Maldonado. A bordo de un BMW 320 y con el número 337, enfrentaron seis etapas, unos 3.500 kilómetros de competencia y numerosos inconvenientes mecánicos que pusieron a prueba su perseverancia hasta la bandera a cuadros.
Del 18 al 26 de setiembre, la pasión por los automóviles clásicos volvió a recorrer las rutas argentinas con la realización de la XXIII edición del Gran Premio Histórico Argentino, una tradicional competencia que combina automovilismo, historia, turismo y regularidad, convocando a tripulaciones de distintos puntos de la región.
Entre los participantes estuvo el binomio uruguayo formado por el piriapolense Daniel “Minche” Rodríguez y su esposa y compañera de vida y de ruta, Fabiana Pose, quienes llevan más de 40 años compartiendo su camino y que, una vez más, asumieron el desafío de representar a su comunidad y a Uruguay en una competencia de alto nivel. La pareja integró la delegación de 10 tripulaciones uruguayas que cruzaron el Río de la Plata para participar de esta nueva edición del Gran Premio Histórico.
Una nueva aventura rumbo a Argentina
Antes de comenzar la competencia, Rodríguez compartió la expectativa por la partida y el significado de volver a formar parte de la delegación uruguaya. Las 10 tripulaciones fueron recibidas por el embajador de Argentina en Uruguay, en su residencia de Carrasco, en una emotiva despedida previa al viaje.
El recorrido comenzó con el traslado hacia Colonia y posteriormente a Buenos Aires, donde se realizaron las verificaciones técnico-administrativas y la largada simbólica. Luego llegó el momento de afrontar las rutas argentinas, con una planificación de aproximadamente 3.500 kilómetros de competencia, distribuidos en seis etapas. Pero desde el comienzo quedó claro que el desafío no sería sencillo.
Un comienzo complicado
En la primera jornada, de casi 700 kilómetros y más de 12 horas sobre el automóvil, el binomio piriapolense venía realizando una actuación que le permitía aspirar a ubicarse entre los primeros 50 de los 102 participantes. Sin embargo, cuando restaban tres pruebas de clasificación, el BMW 320 sufrió un principio de incendio provocado por un cortocircuito. El desperfecto generó humo y una pequeña llama, además de quemar dos bobinas, dejando al vehículo detenido en plena ruta.
La situación pudo haber significado el abandono, pero la asistencia uruguaya tuvo un papel fundamental. Rodríguez destacó especialmente el trabajo de Rubén Peña y Leticia, integrantes de la asistencia, quienes debieron regresar unos 75 kilómetros para auxiliarlos y conseguir que el automóvil pudiera continuar en competencia. “Seguimos peleándola para finalizar el recorrido, meta inicial”, escribió entonces “Minche”, decidido a continuar pese a las dificultades.
Calor, rutas y regularidad
Con el correr de las etapas, el binomio fue recuperando posiciones. En una de las jornadas, disputada bajo temperaturas que alcanzaron los 38 y 39 grados, lograron finalizar en la posición 40 de la clasificación general de la etapa, 18º en la categoría C y 11º en velocímetro, con una penalización de apenas 00:00.14.27. La evolución permitió llegar al ecuador de la competencia en la posición 54 sobre 102 participantes en la clasificación general, 21º entre 37 vehículos de la categoría C y 20º entre 50 en velocímetro.
Para Rodríguez, el balance parcial resultaba alentador teniendo en cuenta el complicado inicio: habían perdido aproximadamente una cuarta parte de la primera jornada debido a los problemas mecánicos, pero continuaban en carrera.
Las etapas siguientes llevaron a las tripulaciones por diferentes escenarios de Argentina, incluyendo sectores de montaña y tramos de gran exigencia, donde el estado de los vehículos, los frenos, las altas temperaturas y la precisión de los pilotos y navegantes fueron determinantes.
Seis etapas, seis veces el desafío de volver a arrancar
El principal enemigo del binomio piriapolense durante toda la competencia fue, paradójicamente, su propio automóvil. El BMW 320 volvió a presentar problemas prácticamente en cada jornada, obligando a la tripulación a recurrir permanentemente a la asistencia. Rodríguez resumió la situación con una frase que refleja la dimensión del esfuerzo realizado: el auto los dejó tirados en la ruta durante las seis etapas de las seis disputadas.
La asistencia de Rubén Peña y Leticia volvió a resultar fundamental, mientras que también hubo contactos y colaboración de otros integrantes de la delegación uruguaya, entre ellos Carlos Martínez. Pese a todo, el objetivo inicial se mantuvo firme: llegar. Y llegaron.
Un resultado que premia la perseverancia
Al finalizar las seis etapas, Daniel “Minche” Rodríguez y Fabiana Pose quedaron clasificados en:
- Clasificación general: 57º de 104 participantes.
- Categoría C: 25º de 37.
- Velocímetro: 23º de 50.
Rodríguez entiende que, desde el punto de vista estrictamente competitivo, el resultado podría haber sido diferente si el automóvil hubiese permitido completar las pruebas con normalidad. Los tiempos obtenidos en los momentos en que pudieron competir sin inconvenientes mostraban un potencial para ubicarse bastante más adelante. Sin embargo, el Gran Premio Histórico no fue solamente una competencia.
Fue también una experiencia de turismo, camaradería, rutas, paisajes, amistad y pasión por los autos clásicos, además de una oportunidad para llevar el nombre de Piriápolis y de la zona oeste de Maldonado a uno de los grandes eventos de regularidad automovilística de la región.
Más de 40 años compartiendo la ruta
En el balance final, “Minche” reservó un reconocimiento especial para su compañera de vida y de ruta. Fabiana Pose, su esposa y navegante, fue una pieza fundamental durante las seis jornadas, afrontando junto a él las largas horas dentro del automóvil, los inconvenientes mecánicos, el cansancio y la incertidumbre de cada etapa.
“Mi copiloto Faby es una genia total e hizo un trabajo espectacular en todo momento”, expresó Rodríguez al cerrar su relato. Así, el binomio piriapolense cumplió con el objetivo que se había trazado antes de partir: terminar la competencia y regresar a casa. No fue una participación sencilla. El BMW 320 puso a prueba a sus tripulantes hasta el último kilómetro, pero Daniel “Minche” Rodríguez y Fabiana Pose nunca bajaron los brazos.
Desde Piriápolis, pasando por Pan de Azúcar, Solís Grande y toda la zona oeste de Maldonado, el nombre de la dupla volvió a quedar asociado a una de esas aventuras que trascienden el resultado deportivo: la satisfacción de haber largado, haber peleado cada etapa y haber llegado hasta el final.
Desde Semanario La Prensa saludamos y felicitamos al binomio piriapolense integrado por Daniel “Minche” Rodríguez y Fabiana Pose, quienes una vez más dejaron el alma en la ruta para representar con orgullo a Piriápolis, Pan de Azúcar, la zona oeste y todo el departamento de Maldonado. Su perseverancia, pasión y compromiso son un verdadero orgullo para nuestra comunidad y un ejemplo de que, más allá de los resultados, lo importante es nunca dejar de luchar y llevar nuestros colores tan lejos como sea posible.

























