
Ayer lunes 16 de julio se realizaron distintos homenajes a los Campeones del 50 en la capital uruguaya.
Uno de ellos fue en el Auditorio de la Torre de las Comunicaciones de Antel, donde se homenajeó a las familias de los Campeones del Mundo conmemorando los 62 años del triunfo en el Maracaná con la presencia de Autoridades Nacionales, del Deporte y las Selecciones Juveniles Sub 15 Masculina y Femenina Sub 17 que nos representará en el Mundial FIFA de la categoría en Azerbaiyán.
Por la mañana se habían realizado un homenaje en el Panteón de los Olímpicos, donde se ofrendaron flores a los campeones del 50 que hoy ya no están con nosotros.
Transcribimos a continuación el discurso del presidente al Asociación Uruguaya de Fútbol, Sebastián Bauzá.
Discurso de Sebastián Bauzá:
Queridas amigas y amigos:
Hoy es un día especial, único, extraordinario, un día que marcó al sorprendente fútbol uruguayo para siempre.
Una razón histórica quiso que antes y después JULIO fuera un mes de recordación de proezas y de triunfos grandiosos, algunos épicos, como la 1ª. Copa del Mundo ganada el 30 de julio de 1930, la Copa América de 1987 en Argentina, de la que se conmemoraron 25 años, o la del año 1995 conquistada en nuestro suelo, o la del año pasado – en Argentina nuevamente -, la 15ª. Copa América, de la que hoy 16 de julio, recordamos el triunfo ante Argentina en Santa Fé por penales. Más reciente y bien recordado por las nuevas generaciones. Qué mes de JULIO para la CELESTE!!!
Permítanme todos, referirme a propósito, brevemente, también hoy hace 36 años, un Consejo Ejecutivo Presidido por el Ing. Héctor del CAMPO inauguraba el edificio de la calle Guayabos, y entregaba a los Campeones del Mundo del 50 una medalla de oro. De aquéllos prestigiosos dirigentes, está felizmente entre nosotros el Cr. José Pedro Lafitte ausente hoy por un problema familiar, al que mandamos nuestros saludos.
Pero créanme, ninguno de los triunfos fue como Maracaná. Legendario sí, pero inigualable, impresionante y admirable por siempre y por los siglos de los siglos.
No voy a reiterar conceptos y menciones a los fantásticos hechos de la hazaña de Maracaná, que ya ha hecho – de mejor manera que yo – Franklin Morales. Pero si quiero mencionar, que una publicación de hace muchos años, de la década del 70 que precisamente dirigía Franklin, que se llamó “100 años de Fútbol” y tuvo 27 fascículos, muy recordada por cierto, tuvo uno, el No. 18, obviamente dedicado a 1950.
El redactor de ése número el recordado periodista y escritor Nilo J. Suburú, autor de innumerables libros dedicados al Fútbol, escribió como introducción de ése cuaderno dedicado a 1950, textualmente:
“Aquella tarde del 16 de julio de 1950, los jugadores uruguayos ratificaron que, vistiendo la camiseta celeste, pueden reclamar ser dueños de un destino manifiesto, el de vencer allí donde parece imposible. Desde entonces nadie en el mundo puede enfrentar sin respeto a los herederos de tanta gloria”.
¿Acaso se puede decir, escribir, aludir, un hecho tan significativo del fútbol de nuestro Uruguay de manera tan poética, cierta y tan sintética?
Ahora bien, que puedo agregar yo, de los magníficos Campeones del Mundo de 1950 y de tantos campeones que los precedieron y los sucedieron, si no mencionamos que detrás de cada uno, antes y después, hay una familia y queda una familia.
Son las familias que nos acompañan hoy acá, y tantas que han sido y serán el sostén, el puntal, la contención, sea en el triunfo, como en este caso – pero tanto más importante también en la derrota -, de nuestros gallardos deportistas.
No seré yo el que realice un análisis filosófico, sobre la familia, pero si a lo mejor podemos ilustrar su importancia y trascendencia, si repasamos la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Que dice concretamente:
La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la Protección de la Sociedad y del Estado.
Según la escuela de sociólogos franceses, la familia constituye la más importante institución social, es su piedra angular y por consecuencia la unidad social básica para construir las sociedades.
Contribuye entre otras cosas, a construir el carácter maduro de los seres humanos, y desarrolla la capacidad de amar a los
demás a través precisamente de las relaciones familiares.
– La FAMILIA prepara para vivir en sociedad.
– Ayuda a que la Sociedad misma regule su funcionamiento.
– Es el transmisor natural de valores humanos y culturales básicos.
Yo agregaría, es el elemento esencial, capital, fundamental para forjar a los hombres y mujeres que día a día nos rodean y también nos representan en el Mundo en todos los niveles.
A esas familias, a las que nos ayudan y forjan los Celestes del hoy y el mañana, algunos de los cuales están acá con nosotros, – como los chicos de la Sub 15 y las CELESTITAS de las sub 17 que van a un Mundial -, vaya nuestro reconocimiento y nuestro agradecimiento a sus familias también.
Por eso en esta fecha especial, inolvidable, nuestro homenaje en nombre de la Asociación Uruguaya de Fútbol a las familias de los Campeones del Mundo de 1950, que están acá, como supieron estar hace 62 años, aglutinadas y juntas, casi pegadas, a una radio, escuchando y me imagino cómo! y de qué manera!!, Uruguay saltaba a la GLORIA, como nunca antes, como nunca después.
Todo nuestro reconocimiento a la familia como Institución, nuestro sincero recuerdo a los CAMPEONES de hace 62 años, y sus FAMILIAS que los transcurrieron y sobrevinieron y están acá convocadas para rememorar, repasar y emocionarse y emocionarnos a todos, con el eterno, imperecedero y perpetuo momento de la gloriosa tarde del 16 de julio de 1950.
GRACIAS!