.Historia de la Aviación Naval al cumplirse 100 años de su fundación en Uruguay. Este próximo 7 de febrero, la Aviación Naval cumplirá un siglo de existencia. Este componente aéreo de la Armada Nacional de Uruguay, tiene su sede en la Base Aeronaval Nro. 2 “Capitán de Corbeta Carlos Curbelo”, en Laguna del Sauce, jurisdicción de Piriápolis. Semanario La Prensa publica a continuación la historia de la Aviación Naval, con producción, texto y fotos del investigador histórico, Prof. Gastón Goicoechea.
100 ÑOAS DE LA AVIACION NAVAL
Orígenes
Su origen oficial se remonta al 7 de febrero de 1925, cuando se creó esta fuerza con el nombre de Servicio Aeronáutico de la Armada. Su impulsor y primer comandante fue el Contraalmirante Atilio Frigerio, entonces Capitán de Fragata. Fue el primer aviador militar del país, al recibirse en Italia, en donde pudo valorar la importancia del poder aéreo. En Uruguay logró hacer tomar consciencia de la importancia de que la Armada contara con un elemento aéreo propio.
Desde 1930 la Aviación Naval contó con sus primeros medios para vigilar las aguas uruguayas. Operó con su primera Base Aeronaval en la Isla Libertad, en medio de la bahía de Montevideo, con unos antiguos hidroaviones italianos Cant.
La Segunda Guerra Mundial
La Segunda Guerra Mundial fue un período de gran desarrollo y expansión para la Aviación Naval. Se incorporaron aeronaves estadounidenses, como los hidroaviones Kingfisher, que realizaron patrullas armadas en el Río de la Plata, vigilando la posible presencia hostil de submarinos alemanes. Además se creó la Escuela de Especialización Aeronaval, que con aviones de instrucción propios pudo instruir a sus pilotos y al personal naval. Entre 1944 y 1949 se construyó la Base Aeronaval Nro. 2 en Laguna del Sauce, con el apoyo del Batallón de Ingenieros Nro. 4 (que se trasladó desde San Ramón), así como de técnicos y material estadounidense. Por su ubicación estratégica, la Base Aeronaval Nro. 2 controlaba el acceso al Río de la Plata. La base pasó a centralizar todos los medios aeronavales desde 1950, y hasta hoy sigue siendo una de las bases más grandes e importantes del país.
La Guerra Fría
Durante la posguerra, la Aviación Naval fue la más grande de América, luego de la de Estados Unidos. Se incorporaron cerca de 40 aviones que habían servido en la US Navy durante la Segunda Guerra Mundial, entre ellos torpederos, caza navales, hidroaviones, aviones de instrucción y helicópteros livianos, la mayoría traídos en vuelo desde Estados Unidos.
Durante la Guerra Fría, se especializó en la Guerra Antisubmarina de alta tecnología, empleando aviones S-2 Tracker de la US Navy. Con ellos participó en las maniobras navales internacionales UNITAS, e inclusó realizó las primeras operaciones aéreas embarcadas a bordo de un portaaviones argentino. Con la incorporación de helicópteros medianos Sikorsky H-34, contó con medios más adecuados para realizar operaciones de Búsqueda y Rescate en el mar.
Empleando estos medios, formó parte de los elementos de la Armada Nacional que en febrero de 1973 fueron leales al orden constitucional, resistiéndose a la sublevación militar que llevó al golpe de Estado.
La vigilancia de la Zona Económica Exclusiva
Desde 1980, se formó la Zona Económica Exclusiva, que se extiende hasta 200 millas marinas desde el límite exterior del mar territorial. En esta franja, comparable al territorio terrestre del país, Uruguay tiene derechos exclusivos para explorar, explotar, conservar y administrar los recursos naturales, entre ellos la pesca.
Esto implicó para la Armada un área de mayor responsabilidad, por lo que había que reforzar los medios aeronavales en el apoyo a los buques militares que hasta hoy controlan y reprimen la pesca ilegal, entre otras actividades que afectan la soberanía marítima del país.
Se modernizaron entonces los medios aéreos de la Aviación Naval. Se turbinizaron sus aeronaves con la incorporación de modelos que hasta hoy son los principalmente empleados.
El principal fue el avión de patrulla marítima Beechcraft B-200, con un radar naval de amplia extensión. Además se comenzó a operar los aviones de instrucción Beechcraft T-34 Charlie, y se incorporaron nuevos S-2 Tracker y un helicóptero Bell 222.
En la década de 1990, se comenzó a operar helicópteros navales Westland Wessex, que permitieron a la Aviación Naval realizar numerosos e importantes rescates en el Río de la Plata, además de nuevos aviones de patrulla marítima BAE Jetstream, traídos en vuelo desde Inglaterra, cruzando el Atlántico.
El siglo XXI
A partir del siglo XXI, la Aviación Naval siguió modernizando sus medios, empleando helicópteros Bolkow 105 y el Esquilo para realizar operaciones aéreas embarcadas en el buque ROU 04 “Gral. Artigas”, lo que implicó operar en misiones de transporte y carga en la Antártida, e incluso realizar un rescate allí.
En 2016 se extendió la Zona Económica Exclusiva hasta las 350 millas de la costa, por lo que Uruguay pasó a tener más territorio marítimo que terrestre, y una mayor extensión marítima a vigilar. La Aviación Naval reforzó su dotación del escuadrón de ala fija con un nuevo B-200 traído desde Suiza y con tres aviones de patrulla costera Cessna O-2 Skymaster, traídos en vuelo desde Chile.
La incorporación desde el 2020 de un helicóptero Kiowa, y sobre todo de dos modernos helicópteros navales Agusta Bell 412, ha permitido a la Aviación Naval recuperar sus históricas capacidades de Búsqueda y Rescate, fortaleciendo su histórico papel en la Salvaguarda de la vida humana en el mar.
La Aviación Naval ha recorrido un largo camino desde sus inicios. Hoy en día, es una fuerza poderosa y versátil que desempeña un papel fundamental en la seguridad y la defensa del Uruguay.




































