La selección española logró su segunda estrella mundialista con una superioridad absoluta de principio a fin ante una Argentina que finalizó sin remates al arco, imponiéndose 1-0 con un gol de Ferran Torres en el minuto 106 en East Rutherford.
Dieciséis años después de la gesta de Johannesburgo, España volvió a tocar la gloria eterna. La selección dirigida por Luis de la Fuente se consagró campeona del Mundial 2026 tras vencer por 1-0 a Argentina en una intensa final disputada en el MetLife Stadium. El héroe inesperado pero oportuno fue Ferran Torres, quien firmó el único tanto del encuentro en el minuto 106 de la prórroga, emulando el histórico grito que en su momento dio Andrés Iniesta y dejando a un apagado Lionel Messi sin el ansiado título en su despedida mundialista.
Desde el pitazo inicial del esloveno Slavko Vincic, el trámite dejó en evidencia la propuesta de ambos finalistas. España asumió el protagonismo total del juego, dictando el ritmo ante una Albiceleste que apostó por aguantar y buscar su momento en el contragolpe. Ya en los primeros compases, Lamine Yamal avisó con un remate exigido tras una pared con Dani Olmo, mientras que en el área opuesta Unai Simón debió salir a cortar a tiempo ante una amenaza de Messi, producto de un error de Aymeric Laporte.
El paso de los minutos y la rigurosidad permitida por el arbitraje endurecieron el encuentro. Tras la pausa de hidratación, el combinado español ganó fluidez asociativa mediante las intervenciones de Mikel Oyarzabal y Marc Cucurella, mientras que Argentina, además de sufrir la baja por lesión de Lisandro Martínez reemplazado por Nicolás Otamendi antes del descanso, se vio obligada a replegarse por completo sin inquietar el arco europeo.
En el complemento, la tensión escaló. El ingreso de Leandro Paredes revolucionó el mediocampo albiceleste con un despliegue de alta intensidad y pierna fuerte en cada disputa, obligando a Luis de la Fuente a mover el banco: adentro Ferran Torres y Pedri. A partir de allí, la Roja desdibujó por completo a la entonces campeona del mundo. Las ocasiones se acumularon en el área argentina mediante las incursiones de Lamine Yamal, un cabezazo peligroso de Ferran y las constantes llegadas de Pedri y Pau Cubarsí. Solo la imponente figura de Emiliano ‘Dibu’ Martínez evitó la caída del arco sudamericano, sosteniendo el cero gracias a intervenciones monumentales.
El partido entró de lleno en la llamada «zona argentina», esa capacidad de resistir y sacar provecho de cualquier resquicio. Ni siquiera la expulsión de Enzo Fernández por doble amarilla en el minuto 93, tras un cruce imprudente con Cubarsí, quebrantó la resistencia de un equipo de Scaloni que logró forzar la prórroga gracias a una estirada providencial de Martínez ante un tiro libre lejano de Lamine Yamal en la última acción del tiempo reglamentario.
Ya en el tiempo suplementario, el asedio español no dio tregua. Nada más arrancar, el ‘Dibu’ le ahogó el grito a Nico Williams con una mano increíble, y segundos después un tanto del menor de los Williams fue invalidado por una presunta falta previa de Mikel Merino sobre Otamendi. Sin embargo, la insistencia tuvo premio en el segundo tiempo extra: en el minuto 106, un balón peinado hacia atrás encontró a Ferran Torres, quien remató con el alma para vencer la resistencia del arquero argentino y sellar el definitivo 1-0.
Sin respuestas físicas ni futbolísticas, y habiendo completado los noventa minutos reglamentarios sin registrar un solo remate al arco, Argentina no tuvo reacción en el tramo final. Con un Messi desdibujado y un hombre menos, la Albiceleste cedió el trono. España se coronó con absoluta justicia, haciendo valer una idea colectiva basada en el buen trato al balón y bordando con autoridad su segunda estrella mundialista.
Semanario La Prensa / EFE
Mundial 2026


















