Uruguay figura entre los posibles destinos de capitales que empresarios cercanos al primer ministro saliente de Hungría, Viktor Orbán, estarían trasladando al extranjero ante el inminente cambio de gobierno en ese país, según reportes de prensa internacional.
De acuerdo con una investigación del diario británico The Guardian, el país sudamericano aparece mencionado junto a plazas como Emiratos Árabes Unidos, Singapur y Hong Kong como potencial receptor de activos en movimiento. La información se da en un contexto de fuerte incertidumbre política en Hungría, tras la derrota electoral de Orbán el pasado 12 de abril.
El triunfo del conservador Péter Magyar, cuyo partido contará con una mayoría de dos tercios en el Parlamento, abre la puerta a profundas reformas institucionales. Entre sus principales anuncios figura la creación de una Oficina Nacional de Recuperación y Protección del Patrimonio, destinada a investigar el origen de grandes fortunas acumuladas durante los 16 años de gobierno de Orbán y recuperar bienes presuntamente obtenidos de forma irregular.
En ese escenario, empresarios vinculados al oficialismo saliente estarían actuando “bajo presión contrarreloj” para reubicar sus activos en el exterior, según el portal independiente húngaro Hvg. El periodista de investigación Szabolcs Panyi aseguró que existe un “modo pánico” entre los denominados oligarcas, que temen tanto por sus fortunas como por posibles consecuencias judiciales.
Incluso, fuentes citadas por medios locales indican que aviones privados estarían saliendo desde Hungría y Austria con dinero y objetos de valor hacia distintos destinos internacionales. Entre ellos, Uruguay es mencionado como una de las jurisdicciones posibles.
Durante el prolongado mandato de Orbán, distintos sectores de la oposición y organizaciones civiles denunciaron la concentración de riqueza en manos de empresarios cercanos al poder, incluidos familiares y allegados. Datos del portal económico G7 señalan que al menos 29 de las 100 empresas húngaras con mayor liquidez están vinculadas a ese entorno, con más de 2.740 millones de euros disponibles a finales de 2024.
Las acusaciones también alcanzan a figuras cercanas al exmandatario, como su yerno István Tiborcz y el empresario Lőrinc Mészáros, quien amasó una fortuna multimillonaria en los últimos años.
En paralelo, la organización Transparencia Internacional ha ubicado a Hungría durante los últimos cuatro años como el país más corrupto de la Unión Europea, en base a sus indicadores.
Con el nuevo gobierno en camino, las autoridades ya comenzaron a actuar: la policía húngara anunció la apertura de investigaciones por presunta malversación de fondos públicos y llamó a la población a aportar información relevante.
Semanario La Prensa / EFE
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