Semanario La Prensa en el Mundial! Por Gerardo Debali desde Miami.- Hay hinchas que acompañan a una selección cuando juega cerca de casa. Y hay otros que convierten esa pasión en un proyecto de vida. Agustín Bergamino, conocido por todos como «El Barba», pertenece a ese grupo de uruguayos que recorren el mundo detrás de la Celeste, convencidos que alentar a la selección es mucho más que asistir a un partido: es una forma de agradecer la vida.
En el marco de la cobertura especial del Mundial que realiza Semanario La Prensa desde Miami, Bergamino compartió su historia durante un encuentro de uruguayos que se reunieron en la avenida Collins de Miamia Beach, para vivir la previa del partido ante Cabo Verde, entre banderas, abrazos, mates y el tradicional choripan uruguayo.
Con la sencillez que lo caracteriza, recordó el momento que cambió para siempre su manera de ver la vida. «Atravesé momentos de salud muy jodidos con un cáncer. Fue un clic en mi vida y decidí hacer lo que realmente me gusta: el fútbol y viajar», contó. A partir de entonces comenzó un recorrido que lo llevó a seguir a Uruguay por América y distintos rincones del mundo, sin importar la distancia, el costo o las dificultades. El hincha mas fiel de Uruguay, sigue a la celeste a donde vaya!
«El himno no se canta… se grita»
Si hay una frase que resume su forma de sentir la Celeste, es la que pronuncia con absoluta convicción antes de cada partido. El himno no se canta… el himno se grita! No es una expresión hecha. Es una filosofía. «Yo soy muy pasional. Grito durante todo el partido, aunque sea el único uruguayo en un estadio visitante», explicó.
Esa entrega llamó la atención de la propia Asociación Uruguaya de Fútbol. Su reconocimiento más emotivo llegó en Venezuela, donde asistió como el único hincha uruguayo en la tribuna. «No había periodistas, no había familiares. Estaba rodeado de policías y personal de seguridad. Grité todo el partido solo.» Al finalizar el encuentro, los futbolistas se acercaron a saludarlo y agradecerle el apoyo. Tiempo después fue invitado al Complejo Celeste, donde recibió un homenaje muy especial: la camiseta número 5 de la selección.
La camiseta de Obdulio
Para Agustín ese dorsal representa mucho más que un número. «No es cualquier camiseta. Es la de Obdulio. El luchador, el guerrero, el picapedrero. Con esa forma de jugar me identifico.» La distinción simboliza años de recorrer miles de kilómetros únicamente para estar presente cuando Uruguay sale a la cancha.
Un diálogo cara a cara con Bielsa
Su compromiso con la Celeste también lo llevó a seguir a la selección sub-23 durante el torneo Preolímpico. Tras la eliminación que dejó a Uruguay sin los Juegos Olímpicos de París, tuvo un intercambio de opiniones con el entrenador Marcelo Bielsa. «Le dije lo que pensaba sobre algunos cambios. Él también dio su punto de vista. Quedó entre él y yo. Nos dimos la mano y terminó ahí, como un partido de fútbol.» Para «el barba», el respeto siempre estuvo por encima de las diferencias.
La otra realidad de los uruguayos en Estados Unidos
Durante la charla también habló sobre la comunidad uruguaya radicada en Estados Unidos y derribó uno de los mitos más frecuentes. Explicó que muchos compatriotas no pueden asistir a los partidos debido al elevado costo de las entradas y al alto costo de vida. «La mayoría no puede ir al estadio. No porque no quiera, sino porque no puede pagarlo.» Más allá del fútbol, dijo que lo que realmente moviliza estos encuentros son los afectos. «Lo mejor son los reencuentros. Compartir un asado, un abrazo, una charla. Ellos extrañan muchísimo eso.»
Un hincha sin colores
Aunque muchos lo asocian únicamente con la selección, Agustin aclaró que en el fútbol uruguayo su corazón tiene un solo dueño. No es hincha de Peñarol ni de Nacional, ni de la viola, ni de la curva. Es hincha de Huracán Buceo, club al que sigue representando con orgullo en cada viaje junto a la Celeste. Antes de despedirse aprovechó la entrevista para enviar un afectuoso saludo a sus familiares, amigos y conocidos de Piriápolis, la familia Montañez especialmente, parientes del barba.
Mucho más que fútbol
La historia de Agustín Bergamino trasciende el deporte. Es la historia de un hombre que, dando batalla a una dura enfermedad, decidió vivir intensamente cada oportunidad que le ofrecía la vida. Hoy suma kilómetros, amistades y recuerdos siguiendo a Uruguay por el mundo. Su voz ya es parte del paisaje de cada partido de la Celeste. Y quizás ninguna frase describa mejor esa manera de sentir que la que pronuncia con emoción antes de que ruede la pelota.
«El himno no se canta… ¡el himno se grita!»
A Agustín tuvimos la suerte de conocerlo durante la Copa América Estados Unidos 2024. El primer encuentro fue en el aeropuerto de Nueva York, en la previa del partido entre Uruguay y Bolivia. Desde ese instante se puso a disposición con una generosidad enorme. Compartimos el hotel, recorrimos juntos las calles de Nueva York, vivimos la previa en el estadio de New Jersey y, sin darnos cuenta, nació una linda amistad. Agustín es de esas personas que el universo pone en el camino para recordarnos que el fútbol también construye vínculos que trascienden una cancha.
Dos años después, el destino nos volvió a encontrar, esta vez en un Mundial. Y allí estaba él, con la misma pasión, la misma humildad y el mismo amor incondicional por Uruguay. El fútbol nos unió. La Celeste nos volvió a reunir.
Gracias por la amistad, Agustín.
Gerardo Debali
Fotos inferiores AUF: reconocimiento de la AUF a Agustín Bergamino, el barba, el hincha mas fiel de Uruguay, sigue a la celeste donde juege!


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