En la Junta Departamental, el legislador blanco cuestionó la normalización del consumo en playas y espacios públicos, y se basó en un estudio de la UdelaR y el Clínicas para alertar sobre daño cerebral, pérdida de memoria y la falta de prevención tras 13 años de regulación estatal.
Durante la sesión ordinaria de este martes 13 de octubre en la Junta Departamental de Maldonado, el edil del Partido Nacional Miguel Muto puso sobre la mesa un debate sanitario que describió como urgente y relegado: el impacto real del consumo de marihuana en la salud mental y la función cerebral de los uruguayos, tras 13 años de la implementación de la Ley N.º 19.172.
Muto inició su intervención cuestionando la naturalización del hábito en la vida cotidiana: «Vivimos una normalización en cuanto al consumo de marihuana en los espacios públicos, a las plantitas en las casas de los barrios o cuando sentimos ese olor en la playa… Cada uno sabrá si en su familia, si con sus hijos, está educando para prevenir que el consumo se vuelva problemático».
El primer estudio científico nacional: 20.000 jóvenes con daño funcional
El legislador fundamentó su exposición en una investigación científica liderada por el Dr. Rodolfo Ferrando, especialista del Hospital de Clínicas, realizada con el respaldo de la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad de la República (UdelaR). Muto denunció el llamativo silencio de la Junta Nacional de Drogas ante estos datos, remarcando que se trata del primer trabajo riguroso en evaluar el impacto crónico de la sustancia en el país tras más de una década de vigencia de la norma.
Al detallar las conclusiones de la investigación, el edil señaló que de un universo estimado de 100.000 consumidores crónicos en Uruguay, cerca de 20.000 ya presentan alteraciones directas en la memoria, la atención y las funciones ejecutivas. Asimismo, explicó que los estudios clínicos constataron una reducción del flujo sanguíneo cerebral en las regiones frontal y temporal, áreas indispensables para la toma de decisiones, el aprendizaje y el control de los impulsos. En ese sentido, advirtió que el doctor Ferrando demostró que la sustancia no es inocua y que el deterioro es mucho mayor a mayor nivel de THC, con el agravante de que los daños solo son reversibles si se suspende el consumo a tiempo.
A estos datos sumó las conclusiones de la Facultad de Psicología de la UdelaR, que determinó que los usuarios de clubes cannábicos presentan mayor frecuencia y riesgo de consumo problemático, mientras que quienes acceden por vías informales padecen mayores índices de malestar psicológico. «La problemática no es que se consuma: es que, de cada 10 jóvenes, dos ya se están volviendo crónicos. Esos dos ya no pueden razonar y su cabeza no puede funcionar bien», sentenció el edil.
«Se combatió ferozmente al tabaco pero se omitió educar sobre la marihuana»
Muto apuntó directamente contra la falta de políticas educativas desde que, bajo la administración de José Mujica, se aprobó la regulación integral del cannabis. Recordó que la normativa se votó «con el 66% de la población en contra» y desoyendo las advertencias explícitas de los sectores médicos y farmacéuticos sobre los riesgos sanitarios.
«¿Qué está fallando en el experimento que impulsó el presidente Mujica? El debate hoy ya no es legalizar o prohibir, sino cómo corregir lo que se hizo mal. El argumento era sacarlo del narcotráfico y controlar su calidad. Pero lo que falló es la prevención: no hubo una sola campaña de información en 13 años. La misma administración de Mujica que venía de la de Tabaré Vázquez —que dio un combate frontal y directo al tabaco— ahora nos decía que con la marihuana no pasaba nada. Y pasa, y pasa mucho», disparó.
Asimismo, cuestionó la contradicción estatal frente al tema: «Por un lado hablamos todo el tiempo de la importancia de la salud mental, y por el otro habilitamos este experimento donde la vigilancia del Estado brilló por su ausencia. ¿Y ahora quién asume el costo?», concluyó el legislador.












