Tal como informó días atrás Semanario La Prensa, la comunidad educativa de la Escuela Nº 45 “Dr. Alfonso Lamas” de Playa Hermosa vuelve a pronunciarse públicamente. En un nuevo comunicado, padres, madres, vecinas y vecinos exigen la inmediata habilitación del aula construida por la propia comunidad bajo la dirección de un arquitecto, rechazando la medida de ANEP que pretende reinstalar a los niños en espacios reducidos y obligar a la maestra a dictar clases desde un corredor. Las autoridades de la Educación Pública nos sorprenden nuevamente con una decisión insólita que raya en lo absurdo.

A continuación publicamos el comunicado de la comunidad educativa de la Escuela 45:
EXIGIMOS LA INMEDIATA HABILITACIÓN DEL AULA CONSTRUIDA POR LAS FAMILIAS, VECINAS Y VECINOS BAJO LA DIRECCIÓN DE ARQUITECTO
El colectivo de padres y madres, junto a vecinos y vecinas de la comunidad educativa de la Escuela 45 de Playa Verde, manifestamos nuestro profundo rechazo a la decisión de la Inspectora Departamental de Primaria Laura Arce, de no permitir el uso del salón donde funcionan actualmente 1º y 2º año, construido con el esfuerzo de toda la comunidad y bajo el diseño y dirección de obra del Arquitecto Federico Larrosa, padre de la escuela.
Esta situación no surge de la nada. La matrícula de la escuela se duplicó en los últimos 10 años, sin respuestas suficientes de Primaria. Eso llevó a que en 2023 y 2024 nuestras niñas y niños tuvieran clases en condiciones de hacinamiento inaceptables: más de 17 niños y niñas en un salón de 12 m², con el pizarrón a 45 cm de la primera fila, sin espacio para la maestra, sin ventilación adecuada, pasando frío en invierno y calor en verano, en condiciones muy por debajo de lo que establecen las propias normas de ANEP.
Frente a la falta de respuestas —y tras múltiples gestiones sin éxito ante la Inspección Departamental y Arquitectura de Primaria— la comunidad se organizó. Familias, vecinas y vecinos decidieron transformar un depósito existente que se encontraba en pésimas condiciones, en en un salón digno. El proyecto fue diseñado y supervisado por un arquitecto padre de la escuela, financiado con esfuerzo de las familias, apoyo de vecinas, vecinos y empresas de la zona y mano de obra solidaria.
Después de 8 meses trabajo comunitario logramos que, a pesar de la superpoblación, ningún grupo estuviera hacinado. De esa forma los grupos de 1º y 2º comenzaron las clases de 2025 en un aula de 32 m² con condiciones dignas, con aire acondicionado, buena iluminación, ventilación y vista al mar. Ese salón funcionó durante todo 2025 y el alumnado lo ama. Fue visitado por inspectoras y autoridades, sin objeciones. Incluso se reconoció el trabajo de la comunidad.
Sin embargo, el miércoles 25 de marzo de 2026, en pleno horario escolar, integrantes de la inspección zonal se hicieron presente en la escuela y desalojaron a las niñas y niños de ese salón manifestándoles explícitamente que en ese espacio estaban corriendo peligro, por no contar con el aval formal de Arquitectura de Primaria, no importando el impacto que dicha medida teñida de falsa catástrofe pudiese tener en la confianza de niños y niñas.
La “solución” planteada por Inspección es dividir el grupo en dos salones de 12 m² (muy por debajo de lo que establecen las propias normas de Arquitectura de ANEP.), enfrentados y separados por un pasillo de entrada a la escuela, con la maestra dando clase desde el corredor.
Rechazamos esta medida por antirreglamentaria, absurda y perjudicial para el aprendizaje.
Además, a la fecha no se ha presentado a la dirección ni a la comunidad el informe técnico que fundamenta esta decisión. Si el salón realmente presentara riesgos, cosa que sabemos que no, entonces es grave que haya funcionado todo un año sin observaciones. Y si no hay riesgos, no se puede justificar desarticular una solución que funciona por falta de aval burocrático.


























