El arquero uruguayo fue la gran figura al contener los remates de Jorginho, Lucas Paquetá y Bruno Henrique en la definición desde los doce pasos; el «Pincha» resistió con diez jugadores todo el segundo tiempo ante más de 72.000 espectadores y definirá la copa en Montevideo frente a Palmeiras.
En una noche épica con fuerte sello charrúa, Estudiantes de La Plata dio el gran golpe continental al eliminar a Flamengo en el mítico estadio Maracaná y clasificarse a la final de la Copa Libertadores. Tras igualar 0-0 en los 90 minutos reglamentarios —mismo resultado registrado en la ida en Argentina—, el equipo dirigido por Alexander «Cacique» Medina se impuso 3-2 en los penales gracias a una actuación descomunal de Fernando Muslera.
El arquero uruguayo, héroe indiscutido de la velada, se agigantó bajo los tres palos y detuvo los disparos de Jorginho, Lucas Paquetá y Bruno Henrique, silenciando a los 72.492 hinchas rojinegros que colmaron el recinto carioca.
El trámite fue una verdadera batalla táctica. Fiel a su estilo, el «Cacique» Medina plantó un bloque combativo y áspero desde el inicio. El partido, arbitrado por el juez uruguayo Gustavo Tejera, se complicó temprano para el «Pincha»: sobre el cierre de la primera mitad perdió por lesión a Joaquín Correa, y a los 50 minutos sufrió la expulsión de Baltasar Rodríguez por doble amonestación tras sujetar a Samuel Lino.
Pese a jugar con un hombre menos durante casi todo el complemento, Estudiantes se atrincheró con orden y entrega, armando por momentos una línea de seis zagueros. Ni el ingreso en Flamengo del fraybentino Giorgian de Arrascaeta —quien volvía tras un mes de baja por una fractura de muñeca— ni el asedio final de Gonzalo Plata pudieron quebrar la resistencia platense ni el arco de Muslera, obligando a resolver la serie en los penales.
En la tanda decisiva, el temple del «Pincha» y las manos salvadoras de Muslera terminaron de consumar el batacazo, dejando por el camino al poderoso elenco de Leonardo Jardim.
Con esta clasificación, Estudiantes disputará la gran final única de la Copa Libertadores el próximo 28 de noviembre en el Estadio Centenario de Montevideo frente a Palmeiras, que viene de apear a Fluminense también por penales. El cruce revalidará una definición histórica: ambos clubes ya se enfrentaron por la corona continental en 1968, con festejo para los de La Plata.
Semanario La Prensa / EFE













