El presidente reconoció que confiaba en imponerse en primera vuelta, pero se mostró seguro de cara al mano a mano del 25 de octubre; además, cuestionó los antecedentes de su adversario y advirtió que un triunfo de la oposición no ofrece «un futuro prometedor».
El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció este domingo que el desenlace de la primera vuelta electoral resultó «inesperado» tras quedar casi dos puntos por debajo del senador Flávio Bolsonaro, y lanzó duras acusaciones contra su adversario en el inicio de la campaña rumbo al balotaje del próximo 25 de octubre.
«Estaba convencido de que iba a ganar las elecciones en primera vuelta», afirmó el mandatario desde un céntrico hotel de São Paulo, luego de obtener el 45,1% de los sufragios frente al 47,0% alcanzado por el postulante del Partido Liberal (PL), un desenlace que revirtió las proyecciones de todas las encuestadoras previas.
Pese al impacto del escrutinio, el dirigente progresista —que disputa sus séptimas elecciones presidenciales— transmitió confianza a su militancia y afirmó que revertirá el escenario en la segunda vuelta, destacando su experiencia en debates directos: «Soy muy bueno en el cara a cara. A partir de mañana comienza la nueva campaña», remarcó ante dirigentes y seguidores.
Durante su discurso, el jefe de Estado defendió los resultados de su administración, subrayando la preservación de la estabilidad fiscal y el incremento de las partidas presupuestales para educación, ciencia y tecnología.
De cara al balotaje, Lula adelantó las prioridades para un eventual cuarto mandato de gobierno, entre las que incluyó la ampliación de los programas de asistencia económica a estudiantes y medidas de respaldo a la industria local para alcanzar un mayor nivel de bienestar social. «Vamos a convencer al pueblo brasileño de que debemos continuar con el proyecto», sostuvo.
En el pasaje más confrontativo de su intervención, el mandatario apuntó contra los antecedentes de su contendiente político, a quien le atribuyó una «biografía tenebrosa».
Lula vinculó al legislador con grupos paramilitares y con derivaciones del caso de presunta corrupción vinculado al Banco Master, advirtiendo que «todo eso va a quedar claro» a lo largo de las tres semanas de campaña que restan hasta la definición en las urnas. Asimismo, alertó sobre los efectos de una posible victoria conservadora al sentenciar que «no hay nada que permita vislumbrar un futuro prometedor».
Semanario La Prensa / EFE













