La profesora Natalia Rodríguez y sus alumnas dedicaron varios días a una creación que recreó una antigua máquina de picar carne y una damajuana. La etiqueta “5 Raíces” reunió la identidad del grupo, referencias a Pan de Azúcar y un homenaje al alcalde Alejandro Echavarría.
La quinta Fiesta Nacional del Chorizo tuvo una sorpresa que despertó admiración entre los presentes: una espectacular torta gigante que transformó elementos de la elaboración tradicional de chorizos en una creación de pastelería. Una antigua máquina de picar carne, una damajuana y una base que representaba una tabla dieron forma al trabajo presentado el domingo 27 de setiembre en el Parque Zorrilla de San Martín de Pan de Azúcar.
Detrás del resultado estuvieron la profesora Natalia Rodríguez y sus alumnas del curso de Pastelería Artesanal, quienes dedicaron varios días a planificar, elaborar y dar forma a cada pieza. La noche previa a la presentación trabajaron hasta las dos de la madrugada para completar las terminaciones.
El esfuerzo tuvo su recompensa en el asombro del público y en la satisfacción de las alumnas, felices de participar en la celebración y mostrar lo aprendido. Concebida para unas 300 porciones, la torta combinó técnicas de modelado en 3D, sabores y detalles que conectaron la propuesta con la historia de la producción artesanal.
“5 Raíces”: una etiqueta con historia propia
Uno de los detalles más elaborados fue la etiqueta de la damajuana. Según explicó Natalia Rodríguez, el nombre “5 Raíces” surgió porque son cinco las alumnas de Pan de Azúcar que integran el proyecto y porque la idea central era volver a las raíces de la elaboración de chorizos.

El diseño llevó varios intentos hasta alcanzar el resultado que buscaban. Incluyó el Cerro Pan de Azúcar de fondo, la referencia a la “cosecha 2026”, la identificación de Maldonado y la ciudad de Pan de Azúcar, y menciones al carácter artesanal y al curso responsable del trabajo.
La etiqueta también incorporó el rostro del alcalde Alejandro Echavarría, como un pequeño homenaje a su papel de impulsor de la Fiesta Nacional del Chorizo. Rodríguez explicó que tomaron como referencia la figura del creador de una bodega: dentro de esa propuesta simbólica, el alcalde aparecía como el creador de aquel vino representado en la torta.
La sorpresa de Echavarría al descubrir su imagen fue uno de los momentos especiales de la presentación. “Él no podía creerlo”, contó la profesora, quien vinculó el reconocimiento con la oportunidad de participar en esta celebración: “Gracias a él estamos todos acá”.
Una obra de pastelería que exigió paciencia y precisión
La base se elaboró con bizcochuelos de chocolate y vainilla, humedecidos con un sirope que combinó cascarillas de cacao, canela, anís estrellado, almendras, clavo de olor, pimienta y ron.
Sobre ella se recreó una antigua máquina para picar carne y elaborar chorizos, sostenida sobre sus patas y construida con técnicas de pastelería y modelado en 3D. La damajuana, realizada íntegramente en torta con sabor a vino, completó la composición.
Las piezas fueron cubiertas con ganache y fondant. Sus formas y texturas requirieron un trabajo cuidadoso para lograr el realismo que llamó la atención de los visitantes. Además de los bizcochuelos y otros ingredientes, se utilizaron aproximadamente 7 kilos de chocolate, 15 kilos de dulce de leche, 12 kilos de fondant y 3 litros de sirope.
Un taller de aprendizaje en plena fiesta
Rodríguez destacó el valor formativo de la experiencia, enmarcada en las propuestas de Formativos Laborales de Desarrollo Social, con el curso que se dicta a través del Municipio de Pan de Azúcar y la Intendencia de Maldonado.
Para algunas alumnas fue la primera vez trabajando con fondant. El proyecto les permitió aprender y aplicar distintas técnicas en una misma elaboración, con las exigencias de organización y coordinación que supone una presentación de estas características. También colaboraron alumnas de segundo año.
La docente describió la iniciativa como un taller en el que se aprenden muchas cosas en poco tiempo. Explicó, además, que se trabaja con un grupo reducido por la escala del proyecto, pensado para una torta de unas 300 porciones. En Maldonado se desarrollan otras propuestas que ofrecen a las alumnas de esa ciudad oportunidades similares de participación y aprendizaje.
De la primera experiencia al orgullo de esta edición
La profesora también recordó los desafíos de su primera participación. En aquella oportunidad habían preparado una torta para unas 100 personas, sin imaginar la cantidad de público que encontrarían.
“Cuando vimos el público dijimos: ‘¿Qué hacemos?’”, relató. Aquella primera creación incorporaba representaciones de alimentos que acompañaban al chorizo en la parrilla y fue, según recordó, una experiencia de descubrimiento sobre las características y dimensiones de la fiesta.
Esta vez, la propuesta tuvo un concepto centrado en los orígenes de la elaboración artesanal y un minucioso desarrollo de cada detalle. Desde la estructura de las piezas hasta la etiqueta de “5 Raíces”, todo fue parte de un proceso compartido.
La alegría de las alumnas y la respuesta de los presentes coronaron días de dedicación. Para Natalia Rodríguez y su equipo, la torta fue también una oportunidad de aprender juntas, ganar experiencia y compartir con la comunidad el resultado de un esfuerzo que valió la pena.















