El empresario, con locales en Punta del Este, admitió los hechos tras un acuerdo abreviado con la Fiscalía y recibió una pena de 12 meses de libertad a prueba. La causa se inició tras la incautación de más de 17.000 prendas y calzados.
El empresario Alegre Sassón Chebi, director de la firma Pranabest S.A. —que opera comercialmente bajo la denominación Valentino Uruguay y cuenta con locales en Punta del Este—, fue condenado por la Justicia por un delito continuado de estafa e infracciones a la Ley de Marcas, tras comprobarse la comercialización de mercadería falsificada de reconocidas firmas internacionales, según informó Montevideo Portal.
Sassón Chebi, quien había sido formalizado en febrero de este año, reconoció los hechos que se le imputaban y alcanzó un proceso abreviado a través de la fiscal Sandra Fleitas. En consecuencia, el juez Alejandro Asteggiante dictó sentencia imponiéndole una condena de 12 meses de libertad a prueba por la estafa vinculada a la venta de productos presentados como de la casa de moda Valentino, así como por la violación a la normativa de marcas en relación con prendas falsificadas de Adidas.
En el marco del régimen de libertad a prueba, el condenado deberá cumplir arresto domiciliario diurno entre las 06:00 y las 12:00 horas durante seis meses, además de realizar tareas comunitarias una vez al mes a lo largo de cuatro meses.
La maniobra y el engaño a los consumidores
De acuerdo a la investigación judicial, el empresario montó una operativa logística para ingresar a Uruguay cargamentos de indumentaria y calzado procedentes de China que imitaban con precisión los diseños y signos distintivos de las firmas internacionales Valentino S.p.A. y Adidas AG, para luego ponerlos a la venta en el mercado local como si fueran auténticos.
En lo relativo a la firma Valentino, la pesquisa constató que el empresario tenía registrada ante la Dirección Nacional de la Propiedad Industrial únicamente la palabra «valentino» en minúsculas. No obstante, en las fachadas e interiores de sus locales comerciales se exhibía la marca «VALENTINO» en mayúsculas y utilizando una tipografía prácticamente idéntica a la de la famosa casa de moda italiana, induciendo deliberadamente a confusión a los clientes.
Durante el proceso, varios clientes declararon ante la sede judicial asegurando haber comprado artículos en los locales convencidos de que adquirían productos originales de la marca internacional. Estos testimonios resultaron determinantes para que la Fiscalía probara la maniobra de engaño que derivó en la condena por estafa.













