El expresidente hizo uso de la palabra durante la conmemoración realizada frente a la sede central de la colectividad política, en la Plaza Matriz. En su intervención, repasó su gestión de gobierno, instó a evitar el agravio en la actividad pública y señaló la necesidad de acelerar las respuestas del Estado mediante el uso de la tecnología.
En el marco de las celebraciones por el 190.º aniversario del Partido Nacional, el expresidente Luis Lacalle Pou participó como orador en el acto desarrollado en la Plaza Matriz, frente a la Casa del Partido Nacional. Durante su alocución ante los presentes, se refirió a su rol actual tras haber culminado su mandato presidencial y compartió diversas reflexiones sobre la función pública y la coyuntura política.
«Hoy llego como militante del Partido Nacional, en el llano, entre ustedes, donde me gusta estar«, expresó el exmandatario. Al abordar el balance de su administración, afirmó sentirse «tranquilo y satisfecho«, aunque «no conforme«. «Tuvimos aciertos y, como toda obra humana, tuvo errores, pero siempre el fin último fue el bienestar de todos y cada uno de nuestros compatriotas», señaló.
La política como instrumento y el rechazo al agravio
Durante su discurso, Lacalle Pou se refirió al ejercicio de la actividad política y enfatizó la necesidad de evitar dinámicas de polarización o descalificación personal entre dirigencias.
«Flaco favor le hacemos a la política si termina siendo un concurso de egos, el insulto o el agravio. Siempre que alguien no puede sostener sus ideas, o no las sabe expresar, recurre al agravio«, sostuvo. En ese sentido, reiteró una frase habitual en su oratoria: «Firme con las ideas y suave con las personas«.
Asimismo, cuestionó las posturas que plantean abordar los asuntos públicos «sin ideología«, argumentando que las convicciones y las ideas son inherentes a la gestión pública y están representadas en los principios históricos del partido.
Acuerdos políticos y uso de la tecnología
En otro tramo de su intervención, el expresidente abordó el concepto de unidad nacional y la construcción de acuerdos entre sectores. Al respecto, afirmó que la cohesión no se logra tras un proceso electoral si previamente se promovió la división: «No hay que curar heridas, hay que no lastimar«, manifestó.
En cuanto a la respuesta institucional ante las demandas sociales, instó a no abordar avances tecnológicos como la inteligencia artificial desde una perspectiva de problema, sino como una oportunidad para dinamizar la gestión del Estado. «Si la política es más lenta que las necesidades de la gente, no es la gente que tiene que frenar, ¡es la política la que tiene que apurarse en dar soluciones!», afirmó.
Reflexión sobre el poder y la autoridad
Sobre el cierre de su oratoria, Lacalle Pou expuso una diferenciación entre el poder formal derivado del voto y la autoridad ejercida en la función pública. «El poder es algo formal. La autoridad es intelectual, es moral y sobre todo es afectiva«, indicó, agregando que «no se puede ejercer bien el poder si antes no se tiene autoridad«.
El exmandatario concluyó su participación recordando sus inicios en la militancia y citando el tradicional verso blanco: «Bórdeme una divisa que sea bien blanca, que diga Por la Patria con letras anchas«, finalizando así el acto frente a la sede central nacionalista.













