La albiceleste se impuso por 2-0 en Dallas con un doblete del astro rosarino, quien se convirtió en el máximo goleador histórico de la Copa del Mundo con 18 tantos. Los de Scaloni controlaron el trámite y terminaron de liquidarlo en la hora.
Lionel Messi no falta nunca a su cita con la historia. El capitán argentino aprovechó sus momentos y, con dos goles de su sello, lideró la victoria de Argentina por 2-0 sobre Austria en el AT&T Stadium. Con este triunfo, el vigente campeón del mundo metió la clasificación en el bolsillo de cara a los dieciseisavos de final y celebró un nuevo récord de su bandera: el «10» llegó a los 18 gritos y es el futbolista con más goles en la historia de los Mundiales.
El encuentro tuvo su primera acción clara desde el arranque. A los tres minutos, Stefan Posch bajó a Lautaro Martínez en el área y el árbitro, tras revisar la jugada en el VAR, sancionó la pena máxima. Messi se hizo cargo de la ejecución a los 9 minutos, pero intentó ajustar tanto el remate contra el palo izquierdo que la pelota terminó afuera. Sin embargo, no hubo tiempo para lamentos.
Con casi 39 años, el «10» maneja los hilos con una sabiduría bárbara. Ya no necesita correr todo el partido; le bastan arranques en diez metros para sembrar el pánico en la defensa rival. Avisó dos veces que le desactivó David Alaba con lo justo, pero la tercera fue la vencida. A los 38 minutos, Messi entró solo por el segundo palo tras un desborde y pase atrás de Facundo Medina, y la cacheteó con el interior del pie zurdo para mandar a guardar el 1-0. Gol, delirio y récord absoluto.
El gol de la primera mitad desactivó en parte el plan del técnico austríaco, Ralf Rangnick, que pretendía asfixiar a los sudamericanos con una presión alta. Lionel Scaloni apostó por transiciones rápidas y verticales para explotar la velocidad de Lautaro Martínez y el ingenio de su capitán.
Para el complemento, el desarrollo se volvió más cortado. Austria adelantó sus líneas y manejó más la pelota en busca de la igualdad, pero se topó con un bloque defensivo argentino muy sólido que no le otorgó espacios. La única aproximación de cierto cuidado para los europeos fue un tiro libre de Marcel Sabitzer que Emiliano «Dibu» Martínez resolvió bien sobre su palo.
Argentina, cómoda con la ventaja, dejó pasar los minutos sin arriesgar de más y Scaloni aprovechó para mover el banco con el ingreso de Julián Álvarez. Cuando el partido ya se iba con la diferencia mínima, en el quinto minuto de descuento (95′), Messi frotó la lámpara otra vez para marcar el segundo de la noche y bajarle la cortina al encuentro.
Argentina sigue a paso firme y se mete en la próxima fase, sabiendo que tiene que seguir aceitando piezas pero con la tranquilidad de contar con el mejor de todos los tiempos en modo leyenda.
Semanario La Prensa / EFE
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