La Agrupación de Funcionarios de las UTE (AUTE) emitió un comunicado analizando los eventos que afectaron el suministro eléctrico entre diciembre y enero. Según el sindicato, sucesos como el incendio en la estación MVJ y los cortes tras el reciente temporal no son hechos fortuitos, sino el resultado de decisiones de gestión que han priorizado el ahorro presupuestal por sobre la infraestructura.
En su análisis, los trabajadores destacan tres ejes críticos que estarían afectando la operatividad de la empresa estatal:
- Deterioro de la Red: Denuncian una falta de inversión sostenida en mantenimiento y la postergación de obras clave para absorber el aumento de la demanda eléctrica.
- Déficit de Personal: Señalan una «alarmante» falta de funcionarios en áreas operativas y critican el avance de las tercerizaciones como una solución insuficiente.
- Riesgo en el Servicio: Advierten que, de no incrementarse el presupuesto y cubrirse las vacantes, las fallas en el servicio y las demoras en la reposición podrían volverse más frecuentes.
Pese a este diagnóstico, el gremio resaltó la labor de las cuadrillas que trabajaron jornadas extendidas para restablecer el servicio tras el temporal del 10 de enero.
Adjuntamos el comunicado a la opinión publica del sindicato:
AUTE: La falta de inversión y de personal en UTE tiene consecuencias
Ante los graves hechos de público conocimiento ocurridos en las últimas semanas, los trabajadores y trabajadoras de UTE organizados en AUTE advertimos con claridad que lo sucedido no es producto del azar, ni de hechos excepcionales, sino la consecuencia directa de una política sostenida de recortes, desinversión y vaciamiento de áreas clave de la empresa.
En los últimos dos meses se produjeron al menos tres eventos de enorme impacto público: el incendio del 7 de diciembre en la estación MVJ, donde se vio afectado un transformador de alta tensión; el aumento exponencial de fallas en la red eléctrica como consecuencia de la alta demanda de energía a fin de año; y los severos daños provocados por el temporal del 10 de enero. Estos episodios generaron múltiples cortes de energía en todo el país, afectando a miles de usuarios y usuarias durante horas, exponiendo a la población a situaciones de riesgo eléctrico en la vía pública y perjudicando seriamente la actividad de comercios e industrias.
Estos hechos ocupan titulares y sorprenden a la población cuando el servicio eléctrico falla. Para AUTE, sin embargo, no solo no son una sorpresa, sino que confirman, de la peor manera, advertencias que venimos realizando de forma sistemática desde hace más de diez años y que han sido sistemáticamente ignoradas.
Desde hace una década denunciamos que la falta de inversión en mantenimiento, la postergación de obras de mejora y ampliación del sistema, y la alarmante falta de personal en los sectores operativos estaban llevando a UTE a una situación crítica. El incremento de las fallas y las demoras en la reposición del servicio no son responsabilidad de los trabajadores y trabajadoras, sino el resultado de decisiones políticas y de gestión que priorizaron el ajuste por sobre la calidad y la seguridad del servicio.
Tanto en 2018, como 2020 alertábamos sobre los recortes presupuestales que impactaban directamente en el funcionamiento de la empresa: falta de personal, menos obras, menos materiales, peores condiciones de trabajo. En 2023 denunciamos la pérdida de puestos de trabajo, la reducción de la plantilla, la falta de ingreso de personal y el avance de las tercerizaciones, que no resuelven los problemas estructurales y debilitan a la empresa pública.
Hoy, en 2026, las consecuencias están a la vista. Una empresa estratégica como UTE, históricamente reconocida por su eficiencia y que crece de forma constante junto con la demanda eléctrica del país, ve deteriorada su imagen pública y su capacidad de respuesta, mientras se pone en riesgo la continuidad y la calidad de un servicio esencial para la población.
Acá es cuando las maestrías en gestión, los indicadores forzados y las ganancias económicas a costo del desmantelamiento, se derrumban y dejan en evidencia como las políticas de recortes presupuestales desmedidas, impactan directamente en el funcionamiento de la empresa, las y los trabajadores y usuarios del servicio.
AUTE reafirma la defensa de UTE, reafirma que la energía eléctrica no es una mercancía más, sino un derecho. Defender a UTE es defender la empresa pública, el trabajo digno y el acceso universal a la energía.
Es imprescindible destacar que, pese a este escenario, la gran mayoría de los servicios afectados fueron restablecidos gracias al compromiso y al esfuerzo extraordinario de los trabajadores y trabajadoras, que han cumplido jornadas de hasta 16 horas diarias, trasladándose desde distintos puntos del país para cubrir las zonas más afectadas, lejos de sus hogares, bajo condiciones climáticas adversas y asumiendo riesgos en contextos operativos extremadamente exigentes.
Desde AUTE planteamos una vez más la necesidad de:
- un aumento real del presupuesto y de la inversión pública para renovar y fortalecer el sistema eléctrico;
- recursos suficientes que garanticen condiciones de trabajo seguras y adecuadas;
- y el ingreso inmediato de personal para cubrir la enorme cantidad de vacantes existentes.
Advertimos con responsabilidad y firmeza: si no se cambia el rumbo, estos episodios no serán excepcionales, sino cada vez más frecuentes, y las consecuencias las seguirá pagando la población.
Jhony Saldivia
Presidente de AUTE








