Piriápolis: la partida de Alma y las primeras andanzas de Francisca. La cría de elefanta marina inicia su vida independiente bajo la protección de la comunidad. Este sábado, Francisca, la elefanta marina nacida en Piriápolis, comenzó a recorrer la costa sola tras la partida de su madre Alma. Como informó este viernes Richard Tesore, en su primera noche sin compañía, la cría se desplazó por la ensenada de Piriápolis hasta las inmediaciones del Argentino Hotel, en un trayecto que conmovió a vecinos y voluntarios.
Tesore, titular de la ONG SOS Rescate de Fauna Marina, registró este sábado a Francisca descansando contra el murallón de la Rinconada, en una escena que refleja tanto su adaptación como la vigilia constante que se mantiene para garantizar su protección. El video compartido por la organización muestra el momento exacto del destete, cuando Alma se despide tras 26 días de cuidados y amamantamiento.
Durante ese período, la madre permaneció en ayunas, como ocurre naturalmente en la especie, alimentando y resguardando a su cría hasta que debe regresar al mar para recuperar fuerzas. Francisca, por su parte, permanecerá en la costa algunas semanas más, viviendo de las reservas acumuladas gracias a la leche materna, hasta que esté lista para iniciar su vida marina.
Comunicación y posible reencuentro
Expertos consultados por Semanario La Prensa señalaron que, a pesar de la separación, madre e hija continúan comunicadas mediante sonidos característicos que permiten el reconocimiento mutuo. En la naturaleza, cada madre desarrolla un “llamado” único para su cría, especialmente en contextos donde nacen en grupos y deben evitar que los pequeños se pierdan o sean atacados por machos en disputa.
Aunque Francisca nació sola en la costa de Piriápolis, no se descarta que Alma regrese por ella una vez que haya recuperado energías. Incluso, existe alta probabilidad de que ambas hembras retornen el próximo año para parir nuevamente en la misma zona, consolidando un vínculo excepcional con el territorio.
La comunidad, Subprefectura y voluntarios de la ONG SOS Rescate de Fauna Marina encabezados por Richard Tesore, continúan acompañando este proceso con respeto y dedicación, conscientes que la naturaleza tiene sus propios ritmos y que el rol humano es observar, proteger y aprender.












