El antes y el después!


Piriápolis y la historia del monumento al Obrero; mirá las fotos! Una breve reseña histórica, que explica porque se reinauguró un monumento piriano en la Rambla de los Argentinos, originalmente erigido en 1930. Semanario La Prensa publica a continuación este material con producción y fotos del investigador e historiador, Prof. Gastón Goicoechea.

La historia del monumento al Obrero
Escribe Prof. Gastón Goicoechea
Un reconocimiento piriano al trabajo humano
Hacia 1930, con el Argentino Hotel a punto de inaugurarse, Francisco Piria decidió construir un monumento que reconociera el trabajo de todos los obreros que, desde 1890, con sus manos, su esfuerzo y su conocimiento técnico, hicieron realidad su visión: el surgimiento de Piriápolis.
Piria decidió erigir el Monumento al Obrero en la Rambla de los Argentinos, al costado del Argentino Hotel, en la actual Plazoleta Porto Alegre. Probablemente la decisión de ubicarlo allí buscaba dejar constancia al turista que recorría la zona, de que la magnificencia del balneario, sus hoteles y lujosos chalets, su rambla y murallón de 3 kilómetros, junto con el puerto y el tendido de la red ferroviaria, fueron producto del trabajo de los más de 1000 obreros que llegaron a trabajar en la década del veinte.
Lamentablemente no existen registros escritos que documenten y brinden mayor información. En cuanto a registros fotográficos, existe una sola fotografía que muestra completa a la obra, con una gran basamento de varios metros, sobre el cual se encontraba la imagen de un obrero. En el suelo, el perímetro estaba rodeado de pequeños monolitos de granito, provenientes de las canteras del cerro Pan de Azúcar, unidos por cadenas.
La destrucción del Monumento
La historial oral, no comprobada, dice que la estatua original no conformó a Piria, porque aparecía la figura del obrero en una posición de descanso, sobre su pala. Mandó entonces hacerla de nuevo.
La figura del obrero, se dice que de terracota, desapareció varios años después. Algunas versiones hablan que la estatua estuvo poco tiempo. Otras, hablan que es probable que se haya caído producto del algún temporal, existiendo versiones que el hecho se pudo haber producido en la década del cuarenta.
Si existe constancia de que, desde entonces, el monumento permaneció con su basamento y sus monolitos intacto hasta el año 1972.
En el marco de una serie de eventos artísticos realizados en Piriápolis y Maldonado por la denominada “Semana de Porto Alegre”, la Intendencia ordenó derribar el monumento. El 24 de noviembre de 1972 fue entonces inaugurada la Plazoleta Porto Alegre. Lo que quedó del monumento fueron sus monolitos. Algunos quedaron al frente del edificio de la Comisaría de Piriápolis, Seccional Nro. 11, y otros seis alhajaron la entrada del Liceo de Piriápolis.
El resurgimiento
El proyecto de recuperar el espacio del Monumento al Obrero, fue presentado en el año 2013 por el vecino de Piriápolis Juan Carlos Serrón, siendo aprobado por el Municipio de Piriápolis. La colaboración económica municipal, que correspondía principalmente a los honorarios del artista, un escultor de la zona de Nueva Carrara, fue canalizada a través de la Asociación de Fomento y Turismo de Piriápolis, que se prestó a colaborar por contar con personería jurídica.
Sin embargo, problemas para la ejecución final de la obra pospusieron varios años la concreción del proyecto. En 2022, la Asociación de Fomento y Turismo de Piriapolis decidió retomar a su cargo la construcción del monumento, ejecutar el gasto del dinero previsto y cristalizar la idea de Carlos Serrón, quien había desaparecido físicamente unos años antes.
Finalmente se convocó al artista plástico Washington Cuadrado, vecino de Gregorio Aznárez, recordado por donar la escultura a Liropeya a la mencionada localidad del municipio de Solís Grande, con importantes antecedentes en otros trabajos, que ejecutó una obra magnífica, que representa en su rostro sin terminar a todos los obreros, de ayer, hoy y siempre.
La construcción de la plataforma contó con el trabajo de personal de Obras Piriápolis, Fundación A Ganar y Jornales Solidarios, como así también, la colaboración honoraria de reconocidos arquitectos y constructores de la zona. El 5 de noviembre de 2022 el monumento fue reinaugurado en su lugar original.
Piria y los obreros
Cabe recordar que Piria no erigió en Piriápolis un monumento para él, sino que decidió en 1930 la construcción de un monumento para los obreros de La Industrial. Para entenderlo debe repasarse el papel que tuvieron para hacer realidad la visión piriana.
Luego de la compra de estas tierras el 5 de noviembre de 1890, se inició el emprendimiento agroindustrial, previo al turístico, Piria contó con un centenar de trabajadores, la mayoría criollos, que trabajaron en las tareas agrícolas vinculadas con los viñedos, así como en la construcción del Castillo Piria, su residencia. Paralelamente comienza el trabajo en las canteras del cerro Pan de Azúcar, en donde comenzaron a llegar varios inmigrantes para trabajar como maestros canteros y picapedreros en los talleres de La Industrial, todos de diversos orígenes (italianos, vascos, polacos, yugoslavos, armenios, etc.).
Originalmente los obreros se alojaban en La Central, actual Quebradas del Castillo, próximos a los viñedos. Posteriormente, Piria impulsó el desarrollo del Pueblo Obrero, debido al crecimiento exponencial de la población obrera y la llegada de sus familias. Para ello, se fueron fraccionando terrenos para vender los solares a las familias obreras en cuotas a pagar a 30 años, donando un solar lindero para chacra, y entregando materiales para la construcción de viviendas. La necesidad de contar con un local escolar adecuado para los niños de las familias obreras, lo impulsó a donar otro terreno para la construcción de una escuela. Allí, con $ 10.000 de la época ganados por Piria al ser elegido uno de las mayores plantadores del país, se inauguró en 1912 la Escuela del Pueblo Obrero (hoy Escuela Nro. 37), siendo diseñada por el Arq. Alfredo Jones Brown, arquitecto de La Industrial, reconocido a nivel nacional por la obra del IAVA en Montevideo. En Piriápolis estuvo a cargo de la obra del Hotel Piriápolis (hoy Colonia Escolar) y del Chalet Les Mouettes (hoy Museo del MAP).
La expansión de La Industrial, con el inicio del turismo en la costa, que implicó la construcción del Hotel Piriápolis y de la rambla al comenzar el siglo XX, multiplicó por cuatro la cantidad de trabajadores, y aún más con el desarrollo del puerto.
Entre 1920 y 1930, la construcción del Argentino Hotel, sumó mayores esfuerzos, estimándose en más de 1000 los trabajadores implicados en esta obra y en los demás trabajos cotidianos de La Industrial, como los viñedos y las canteras.
Si bien no faltaron importantes conflictos, como la huelga de 1916, promovida por la Federación Obrera Regional Uruguaya, los historiadores consideran que las condiciones de trabajo y de vida proporcionadas por La Industrial eran mejores que en otros lugares, teniendo en cuenta la época.
El sueldo promedio de $10 mensuales coincidía con el promedio en otros establecimientos agroindustriales, a lo que se sumaban la entrega de carne, y otros elementos básicos de alimentación. Demostración de las condiciones de trabajo dignas para la época, era que el tren de Piria preveía un recorrido con turistas por las instalaciones de los talleres de las canteras del cerro Pan de Azúcar.



















