«Vaivenes»: El nuevo disco de Abel García; el músico se presenta esta noche en el restaurante «Aquel Abrazo» de Punta Negra. Abel García, el dos por cuatro, y un montón de maravillas más que nos hacen reflexionar. Momentos antes de la lluvia (copiosa lluvia del atardecer del jueves de carnaval en Piriápolis) tomábamos unas fotos de la playa y esperábamos a Abel García. Ya lo habíamos pactado así, el día anterior, que nos encontráramos por casualidad en ese mismo lugar.
En ese encuentro casual nos enteramos de “Vaivenes”, su nuevo trabajo discográfico así como del “andar de Abel” que siempre para nosotros es “rica historia” la cuál saboreamos como en capítulos de una ficción singular, diría imprevisible. Pero muy disfrutable y muy autentica.
Le dimos la bienvenida por segunda vez. Aunque la actitud de Abel con su público, el involucrarse, el hacer “amigos”, recordarlos y el interés por saber de ellos en un encuentro, hace que se le sienta propio, que él es alguien de este lugar. Que en cierta medida es “nuestro”.

En principio, Abel nos contaba sobre su disco.
_ Primero no tenía pensado hacer un disco hasta dentro de dos o tres años. Pero bueno…empezaron a surgir canciones… empecé a tocar unos tangos, pero versionados a mi manera, que siguen siendo tangos pero a su vez no son tangos… y yo me comprometo mucho cuando la canción no es mía, me comprometo más que con mi canción. Porque es un compromiso de respetar lo esencial de la canción, la melodía y la letra, pero jugar con ella en el mejor sentido de la palabra, entonces es como que me exijo en buscar una armonía y me comprometo en la forma de interpretarla también. Siendo el personaje, viviendo ese día, ese año, ese momento… es la forma de comprometerme con quién lo creó.
Y después de eso empecé con unos tangos y me entusiasmé y dije: pero cuando yo era joven tocaba esa música melódica en los bailes… y cuanta gente cuando venían las lentas se enamoró tal vez escuchando la música que yo tocaba… la música melódica que para muchos era considerada como un género menor, prejuiciosamente, y sin embargo ha habido grandes cantores, grandes melodías y grandes canciones de la música melódica y en definitiva si nos ponemos a analizar profundamente debe de ser una de las músicas que no pasa porque la gente se sigue enamorando , para bien o para mal. Capaz que una canción de protesta, o con contenido social o político pasó, la realidad le caminó por arriba y perdió vigencia.
¿Pero un tema de amor? Hay boleros que tienen 40 o 50 años y te siguen gustando y conmoviendo. Así que quise revindicar un poco ese género y grabé tres canciones melódicas, dos tangos versionados por mí, y después canciones como surgió “use y tire” de un video de unos pescadores españoles que hacen pesca de arrastre y estaban limpiando no sé qué parte de los mares de España ayudando a colaborar con la naturaleza que tanto la hemos atacado, agrediendo nosotros, los seres humanos; y uno de ellos dijo una frase muy interesante, “lo que pasa que vivimos en una cultura de use y tire”. Y eso “pum”, me disparó una canción. Y otras canciones que fueron surgiendo y dije: “¡¡Tengo un disco!! ¡¡Tengo las canciones para un disco!!”
Esto se dio, las canciones empezaron a aparecer, cayeron todas juntas, tengo un disco armado. Tengo un amigo, que tiene un estudio chiquitito, que está también en ese momento de armar su estudio, pero con mucho profesionalismo y con lo poco que tiene saca un sonido muy profesional, y le dije: “Diego mira quiero” “–Dale venite pa´ca” Y entonces arreglamos y lo vamos haciendo y pagando como se puede y me cobra barato, ¡además!
Sobre los músicos invitados, justamente en el tema “Mi revolución”, ese tema ya lo había hecho antes. De hecho “Mi revolución” lo incluí en un disco anterior para no dejarlo en banda, dije: yo lo grabo porque no quiero que quede suelto. Y grabe este disco y ya lo puse en este disco y es el único tema que está grabado con músicos. El resto lo grabe con guitarra y voz al mismo tiempo, o sea tocando junto como en vivo. Se pierde por cierto una mejor técnica, pero se gana en comunicación. Yo sé que hay muchos mejores guitarristas que yo, ni hablar técnicamente, pero el tema que mi toque es mí toque, mi guitarra va conmigo.
¡Pobre el guitarrista que me acompañe! Mi guitarra tiene que ir grabada con mi voz, al mismo tiempo, sin metrónomo, porque el metrónomo es totalmente limitante porque te obliga a seguir todo un tema sin salirte (del tiempo) y en ese esquema transmitir algo….te ata. Y vos querés relentizar, o apurar, y quiero cantarlo con libertad…el metrónomo…es totalmente imperativo. Lo grabé así, me gustó mucho el plan, así en vivo, y se hizo en una semana.
¿El porqué del título “Vaivenes”? …justamente, porque voy y vengo en las emociones. Porque voy al tango que viene de atrás, yo no soy tanguero, y sin embargo el tango está presente en mi vida. Es difícil que el tango no esté presente en un uruguayo o en un argentino.

Vaivenes, …lo primero que hice sobre un escenario,… una polquita. “El Ferrocarrilero” un tema que hizo un amigo, el texto, y que yo le puse música. Hace un año, cumplí cincuenta años de trayectoria oficial, porque no conté todo lo que hice antes. No conté desde el primer día que subí a un escenario, tocando el bajo eléctrico, cuando tenía 13 años. Primero hacía folclore allá en mi barrio con mis hermanos, en aquella época folclore argentino….Los Chalchaleros… ves, yo ahí jugué con el tango… yo tenía un amigo veterano (treinta y pico, yo tenía doce o trece) que él decía que escribía letras de tangos, después me dijeron “mira que este loco te está jodiendo, este sabe mucho de tango, además tiene un libro de letras de tangos, copia las letras y después te las da”
¡¡¡Y yo les ponía música!!! ¡¡¡Y después las cantaba!!! ¡¡Las musicalizaba!! Pero eso quedo perdido, nunca grabé, nada. Además no accedíamos a un grabador ni siquiera a cinta. Era todo muy costoso. Después con mi hermano y dos muchachos del barrio intentamos hacer un grupo de música Beat, viste como era, un grupo que le llamamos “LOS YETIS” No sé por qué, porque en Tacuarembó no hay Hombre de las Nieves, no hay montañas ni nada!!!
Bueno eso era el sueño nuestro, que no prospero porque mi hermano y yo éramos hijos de ferroviarios, el otro hijo de policía y el otro hijo de jardinero… entonces no había forma de comprar un instrumento. Pero tuvo una parte interesante, comenzamos a crear, once, doce, trece años y comenzábamos a crear…y eso despertó una cosa muy bonita. Y después, necesitaban un bajista para los bailes, y mi hermano me dijo porque no empiezas a practicar? No tenía como practicar, no tenía un bajo. Entonces con la guitarra, las cuatro cuerdas de arriba son las del bajo, entonces, sin maestro y sin nada, ponía un programa que se llamaba “La hora de los pedidos” parecido a “Aquí está su disco” y cuando ponían los temas, yo valiéndome de la guitarra como bajo aprendía a tocar los temas!
Y bueno, cuando creí que estaba pronto, fui hice la prueba y quedé como bajista. Y ahí toque bastante tiempo, hasta que en el año setenta surgió un concurso en un club de Tacuarembó, de folclore y canto popular, me presento y gano categoría canción inédita con esa del Ferroviario y como solista. Eso me entusiasmo y empecé a hacer como un camino paralelo, seguí tocando el bajo, pero ya empezando a mirar para otro lado, quizá influenciado por Daniel Viglietti que me gustaba mucho. En esa época más bien musicalizaba. Musicalizaba a los poetas que me gustaban,
Empecé a escribir ya mucho más adelante, cuando los poetas ya no decían lo que yo quería decir. Cuando yo empecé a sentir que yo quería decir lo mío, tuve que empezar a escribir. Y desde ahí escribo yo y creo mis propias letras y músicas.
Pero reconozco en Washington Benavidez grandes poemas que musicalicé, Ortiz Ayala, Blas de Otero, poetas españoles, Líber Falco poeta uruguayo tan querido. Que tiene un vínculo con Piriápolis tan grande. Bueno y ahí empecé a escribir y ahí vino el auge del canto popular, por el setenta y siete, setenta y ocho, con aquellos “Palacio Peñarol” los estadios y gimnasios llenos con mucha gente. Después vino un parate muy grande, yo deje mucho tiempo de cantar. Yo creía que después de la dictadura íbamos a tener la capacidad de generar en libertad un proyecto cultural.
No se creó y seguimos sin ese gran proyecto cultural que sea viable, que les dé contención a todos los artistas, que no estemos liberados a la oferta y la demanda, porque eso hace que si quieres estar en el baile tienes que hocicar, y yo no estoy ahí porque no hocique nunca, para mí la dignidad es lo más importante. Yo empecé a generar mis propios espacios, ya sea un ómnibus vendiendo mis discos, ya sea un parque, una feria, acá en la paya, o donde sea. Yo no voy a tranzar con lo que para mí es fundamental. Yo no canto lo que canto por cantar… “Yo no canto por cantar ni por tener buena voz, canto por que la guitarra tiene sentido y razón” Cantaba Víctor Jara. (Manifiesto. Víctor Jara 1932-1973 cantautor Chileno)
Si me encasillan es de “loco” pero no me molesta, creo que mi locura es una locura linda, creativa. Es un desafío constante. Hay que animarse, yo le digo a la gente, yo tengo sesenta y cinco años, ando en un camioncito, durmiendo por ahí, como antes lo hacía con la Corsa Combo, y si lo hago yo lo puede hacer cualquiera, hay que hacerse tiempo, y lo más grave que te puede pasar es que te mueras, y tarde o temprano te vas a morir igual… más vale morir creativamente, haciendo cosas!
Ya casi a oscuras, cómodamente instalados en la plaza del emigrante, frente al mar, Abel, nos sigue participando de sus recuerdos, de su presente, y tampoco faltan los proyectos y una gran sensación de bienestar.
Los últimos bañistas van abandonado la playa y al igual que nosotros, le intercalan breve pausas a la conversación para fijar su atención en un paisaje sin igual: se acerca una tormenta y los flashes de los relámpagos le ponen una nota de incertidumbre al paisaje. Mira, el proyecto, por eso estoy armando este camioncito chino, una especie de motor home, que no lo va a llegar a ser, es muy pequeño, pero dentro de lo posible trataremos sea cómodo.
El proyecto es viajar en él por Argentina, de entre ríos, por las provincias, con mi compañera, Betina, que me acompaña en esta locura, además ella también baila y en algunas canciones me está haciendo una coreografía. Haremos “ruta” que me gusta mucho.
Y este sábado, en “AQUEL ABRAZO” allí en Punta Negra en el Restaurante de Estela y Eduardo, es un lugar muy cálido, toda la gente es muy cálida estuvimos el viernes pasado dimos un toque y quedamos gratamente sorprendidos, había mucha gente joven y se prendieron de una forma!!! Yo siento cierto temor, soy de otra generación, y cuando los jóvenes se prenden de esa forma… reflexiono: voy por buen camino! Nos aseveraba Abel mientras nos respondía sobre el toque de este sábado en AQUEL ABRAZO, y nos confirmaba que siempre lleva su último disco a los toques porque siempre hay gente que se lo pide. Bromea contándonos que ya registro su autoría y nos cuenta esta anécdota:
Las canciones “viajan” ahora; hay un tema mío que llegó a Santa Fe, Argentina, y unos niños de una escuela hicieron un video con esa canción, y yo me pregunto ¿Cómo llegó? ¡No lo sé! Pensé, capaz que ese verano, canté en la playa que había mucho argentino, habrán comprado el disco, no sé, lindazo que la música viaja.
Estábamos a minutos de un diluvio que duraría un par de horas, nos despedimos apresurados prometiendo mantenernos en contacto y poderles contar a nuestro lectores esta nueva aventura de Abel García recorriendo la Mesopotamia argentina con su música y con nuestra cultura. Sabemos que va a buen puerto y que será muy rica la travesía y le deseamos como siempre éxitos para Abel y Betina.











