El Gobierno de Uruguay confirmó este martes que enviará toneladas de alimentos a Cuba como parte de un gesto de asistencia humanitaria hacia la isla, que atraviesa su crisis energética más grave en décadas. La operativa se concretará a través de una embarcación que partirá desde México, en una acción coordinada con la administración de Claudia Sheinbaum.
Si bien la fecha exacta de la partida aún no ha sido definida por razones logísticas, fuentes del Poder Ejecutivo confirmaron a EFE que la iniciativa se realizará en cooperación con el gobierno mexicano, encargado de la logística del transporte.
Una señal de solidaridad
El ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, ya había adelantado meses atrás la intención de Uruguay de «dar una mano» ante la delicada situación que vive el pueblo cubano. En ese sentido, el canciller aclaró que se trata de una «señal de solidaridad de Uruguay, no con un país ni con un régimen», enfatizando el carácter estrictamente humanitario de la donación.
Cuba enfrenta actualmente un escenario crítico tras el bloqueo de los envíos de crudo y gasolina provenientes de Venezuela, situación agravada tras la intervención militar de Estados Unidos en dicho país el pasado 3 de enero. Ante la falta de su principal aliado energético, el gobierno cubano ha implementado planes de emergencia y restricciones severas en múltiples sectores.
Contexto regional de asistencia
El apoyo de Uruguay se suma a los esfuerzos que viene realizando México, que el pasado viernes concretó su cuarto envío de ayuda humanitaria en lo que va del año, con un cargamento de 96 toneladas de alimentos.
Asimismo, en las últimas horas se reportó la llegada al puerto de Matanzas del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, con 740.000 barriles de crudo (equivalente a 100.000 toneladas), lo que representa un alivio momentáneo para el sistema energético de la isla, mientras México colabora en la reactivación del suministro regular de petróleo.
Esta ayuda regional llega en un momento donde el desabastecimiento y los prolongados cortes de luz han puesto al sistema social y económico cubano en una situación de extrema fragilidad.
EFE / Semanario La Prensa
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