«Tronar» telúrico en Piriápolis.
Recibimos y publicamos
Por Javier García.-
Con apenas seis días en el balneario, por tanto desconocedor de los usos y costumbres de Piriápolis, sentí quebrarse la calma de la madrugada de hoy .miércoles 12 de julio de 2023, por gran estruendo de baja frecuencia semejante a un trueno de insólita duración (la estimo en unos 15-20 segundos en totaI) que, a escasos doscientos metros de la línea costera, fue menguando su nivel sonoro en la parte final, (quizás en los últimos cinco segundos).
¿Podría deberse al motor de un potente camión vaciando el cercano contenedor? Podría; sin embargo no producía la habitual sensación de los basureros al alejarse, sino de ir perdiendo, hasta desaparecer, su sorpresiva e invariable intensidad sin mutar de lugar. No se percibió vibración ni temblor alguno, solo el inusual tronar que más tarde supe que fue de origen telúrico, con aparente epicentro en Atlántida, a unos 55 kms de distancia.
No me extrañaría que más de un prójimo influenciable crea cercano el prometido Apocalipsis, dado que, en relativamente corto espacio de tiempo, se nos vienen acumulando más males que a los antiguos egipcios con sus mentadas siete plagas.
Ajeno a los terremotos, tsunamis y sequias prolongadas , Uruguay, llano y poseedor de abundantes corrientes de agua que justificaron la plantación de verdaderos bosques eucaliptales alimento de las voraces «pasteras», a esta altura no parece a resguardo de aquellas plagas bíblicas .Venimos «ligando» feo.
No tenemos volcanes activos, es cierto. Pero los hubo. También dinosaurios, equinos y mastodontes.
Y mucho más cercano en el tiempo aguas incontaminadas.
Y auténticos dueños de casa que, sabios, no ensuciaban donde comían.
Foto photoshop de semanario La Prensa meramente ilustrativo









