Tras la partida de la madre, Francisca podría permanecer entre 6 y 10 semanas en Piriápolis. El proceso natural de los elefantes marinos tras el destete. Tras la emotiva partida de su madre, Francisca —la joven elefanta marina nacida en Piriápolis el pasado 11 de octubre— inicia ahora una etapa clave en su desarrollo: el periodo de independencia en tierra. Según especialistas en fauna marina, este proceso puede extenderse entre seis y diez semanas, tiempo durante el cual la cría permanece sola en la costa, adaptándose progresivamente a la vida marina.
Las elefantas marinas dan a luz en tierra firme, habitualmente en playas protegidas. Durante las primeras tres a cuatro semanas, la madre amamanta a su cría con una leche de altísimo contenido graso —hasta un 50 %— que le permite acumular reservas esenciales para su supervivencia. Durante ese tiempo, la madre no se alimenta ni regresa al mar, viviendo exclusivamente de la energía acumulada antes del parto.
Una vez que la cría ha alcanzado suficiente masa corporal y puede mantenerse por sí misma, la madre regresa al mar. Este abandono no implica desinterés, sino que responde al ciclo reproductivo de la especie: la madre necesita alimentarse y recuperar fuerzas para futuras gestaciones. La cría, conocida como weaner, queda sola en la playa, iniciando su proceso de adaptación.
Durante las siguientes seis a diez semanas —a veces hasta doce— la cría permanece en tierra. En ese lapso:
- Aprende a nadar en aguas poco profundas.
- Explora y reconoce el entorno costero.
- Se adapta a vivir sin alimento ni agua, utilizando sus reservas de grasa.
- Fortalece su musculatura y capacidad de buceo.
Este periodo es crucial para su maduración física y para el desarrollo de habilidades que le permitirán sobrevivir en el mar.
Cuando las reservas de grasa comienzan a disminuir y el instinto se activa, la joven elefanta marina se siente impulsada a ingresar definitivamente al océano. Lo que la motiva es una combinación de factores: hambre, madurez física y el llamado natural de su especie. A partir de ese momento, inicia su vida marina, donde aprenderá a cazar y sobrevivir por cuenta propia.
La comunidad de Piriápolis, que ha acompañado con respeto y admiración cada etapa de esta historia inédita, permanece atenta a la evolución de Francisca. Su permanencia en la costa podría extenderse varias semanas más, en un proceso que, aunque silencioso, representa un verdadero milagro natural.
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