Emiliana Abbate, Lucía Martínez y Sofía Rey, estudiantes de la Universidad ORT, diseñaron Arathe: un sistema táctil y sonoro que permite explorar el universo a través del tacto. Si bien el proyecto prioriza la accesibilidad para personas con discapacidad visual, la experiencia estará abierta a todo público para fomentar una integración sensorial completa.

Lo que comenzó como un trabajo final de las carreras de Diseño Industrial y Diseño Multimedia de la Universidad ORT se ha transformado en una innovación sin precedentes a nivel global. Arathe es una experiencia astronómica inmersiva, inclusiva y accesible, diseñada para acercar el firmamento a todas las personas mediante la combinación de narrativa científica y diseño multisensorial.
Ubicada en un rincón del Planetario de Montevideo, la propuesta invita al usuario a sumergirse en el cosmos de una forma única. Según explican sus creadoras, Arathe nació de una pregunta incómoda: ¿por qué tantas experiencias inmersivas dejan afuera a quienes no perciben el mundo de forma «habitual»? Para ellas, la accesibilidad no fue un requisito técnico, sino el corazón del proyecto.
El desafío de un diseño para todos los sentidos
La esencia de Arathe es romper las barreras de acceso bajo una premisa de integración. Sofía Rey explicó a la Agencia EFE que la idea es que todos puedan disfrutarlo por igual, sin importar su condición visual. Incluso se invita a quienes no tienen discapacidad a utilizar vendas para potenciar sus otros sentidos y «nivelar» la experiencia de descubrimiento con el resto de los visitantes.
A falta de tres meses para su apertura al público general, las jóvenes realizan pruebas con pequeños grupos de personas ciegas o con baja visión. Estos testeos son fundamentales para afinar detalles sensoriales, ya que las creadoras reconocen que quienes tienen un desarrollo auditivo y del tacto más agudo perciben el domo de forma diferente. «Se le tiene mucho miedo a trabajar con un público que es muy ajeno a uno mismo, pero no es nada que hablando y testeando no se pueda hacer», añadió Emiliana Abbate.

Los tres pilares de la experiencia
El proyecto Arathe no se limita a un solo objeto, sino que se compone de tres instancias complementarias:
- Cúpula anexa (Táctil): Espacio de escala personal para experimentar el cielo a través del tacto, la luz y el sonido. Posee constelaciones esculpidas en relieve sobre una superficie fría y dispar.
- Full-dome: Experiencia a gran escala con proyecciones en 360°. Combina música, narración y visuales digitales para conectar la emoción con el conocimiento científico.
- App interactiva: Aplicación móvil que acompaña la experiencia en la cúpula grande, permitiendo escanear puntos interactivos para acceder a audiodescripciones y contenido educativo.
Tecnología con ingenio uruguayo y materiales reciclados
El proyecto fue concretado tras entrar en contacto con Óscar Méndez, director del Planetario. Ante la falta de referencias internacionales, las estudiantes financiaron el domo de sus propios bolsillos y utilizaron materiales cotidianos reutilizados: desde una silla de escritorio adaptada hasta trancas de máquinas de gimnasio. El resultado es la primera cúpula a nivel mundial con interactividad real, donde conviven el diseño industrial y la electrónica.
Para Lucía Martínez, Arathe tiene un fuerte componente personal: buscaba una actividad que pudiera compartir en un mismo nivel con su madre, quien perdió gran parte de su visión recientemente.
Con la mira puesta en el futuro, las jóvenes planean internacionalizar el proyecto compartiendo un manual de armado paso a paso. «No queremos que se quede en Uruguay. La idea es hacerlo llegar a otros planetarios, museos y universidades que apoyen a la comunidad de ciegos», concluyó Rey.
EFE / Semanario La Prensa
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