Tabaré Piriápolis Fútbol Club celebra 84 años de vida; aquí la historia del «indio». Este sábado, 3 de julio de 2021, «El Indio» celebra sus 84 años de vida y como lo adelantamos esta mañana, publicamos a continuación la historia del Tabaré Piriápolis Fútbol Club, con textos y fotos del Prof. Gastón Goicoechea, material que fue publicado en el libro «Memorias de Plá» (de Goicoechea y Plá Muró), obra que recopila anécdotas y trayectoria del periodista Fidias Plá Muro.

Los 84 años de Tabaré

Primeros años
Tabaré PFC fue fundado el 3 de julio de 1937, según lo declarado en acta del club del 18 de julio de 1946, en base a una investigación histórica encomendada a una comisión formada por Heriberto Roig, Dámaso Linares y Jorge Sansó. Se realizó una sesión oficial librando un acta especial de fundación, que expresa “el objeto de dejar constancia de lo manifestado por el Sr. Víctor Larrosa, referente al origen y fecha de fundación del Tabaré Piriápolis Football Club”. Se tomó como cierta la afirmación de Víctor Larrosa de “que el equipo fue fundado por él en 1937, siendo sus integrantes menores de 15 años y que el primer partido jugado fue el domingo 3 de julio de ese año, entendiendo él, que esa fecha debe ser aceptada como fundación del club”. El acta, ante testigos que avalan los hechos, establece ese partido y ese día como su fecha fundacional.
Según lo recogido por la memoria oral, todo empezó cuando Víctor Larrosa formó un equipo de niños y adolescentes, la mayoría provenientes de las zonas humildes del barrio de “la Venus”, que era la zona ubicada “al otro lado de la vía”, como se decía entonces, es decir, pasando la actual Avenida Piria. Las primeras camisetas se obtuvieron con lo recaudado de una rifa. Se consiguieron doce, de bastones rojos y verdes, como las de Rampla Juniors, y a los niños las mangas les quedaban por debajo de los codos. Se dice que el nombre «Tabaré» se debía a que “Don Víctor” era un enamorado de la obra del poeta de la patria, Zorrilla de San Martín. Ese día de invierno jugaron su primer partido contra “El Charrúa”, otro “cuadro”, formado por los niños de la Avenida Piria “para abajo”, base de lo que sería el “Manija”, continuador futbolístico del Piriápolis FC, fundado en 1924 y que entonces no competía futbolísticamente.

Hasta 1941 compitió a nivel amateur como un plantel infantil y juvenil, enfrentando en encuentros amistosos a equipos de Piriápolis, Pueblo Obrero y Pan de Azúcar. Tabaré oficiaba como local en su primera cancha, “La Cuchilla”, ubicada entre las calles, Reconquista, Buenos Aires, Zolezzi, y Rondeau, con los arcos sobre las dos primeras calles, utilizándola hasta principios de 1949.
El club comenzó a funcionar institucionalmente el 1º. de junio de 1943. Ese año se formó una Comisión con la presidencia de Heriberto Roig, que con los fondos recaudados compraron los equipos con sus tradicionales colores, con bastones verticales negros y blancos, disputando partidos con equipos de la zona hasta formar una Liga Regional con Rausa, Las Flores, Manija FC, Wanderers, Liverpool, Peñarol y Veteranos -estos cuatro últimos de Pan de Azúcar-, siendo el primer campeón de la entonces Liga Regional (1944). El primer partido oficial fue con el Manija FC, donde Tabaré formó con: Ruben Martínez, Américo Castellanos (capitán), Francisco Méndez, Carlos Alonso, Julio Garrido, Ángel Álvarez, E. Castellanos, Abraham Roig, Dámaso Linares y G. Rodríguez.
Durante la presidencia de Jorge Sansó el club se fortaleció institucionalmente. En 1948 se aprobaron sus Estatutos y Reglamento General para obtener la Personería Jurídica, aprobada por el Poder Ejecutivo el 21 de marzo de 1949. Ese año se logró una cancha propia, incorporando un terreno en el Parque Venus con «La Industrial Francisco Piria», que cedía el mismo por 10 años, hasta que autorizó la venta del mismo a tres pesos el m2, con plazo a 30 años. La Intendencia se comprometió a anular la calle prevista en los planos originales del balneario, que atravesaría el predio, a metros de la Fuente Venus. La cancha se transformó en Estadio con la construcción de tribunas para 300 personas, vestuarios y duchas, obra a cargo del asociado Emilio Reolón, siendo inaugurado como Estadio «Francisco Piria» el 28 de diciembre de 1952 con el partido Maldonado-Treinta y Tres. El estadio fue utilizado hasta 1967.
Tabaré PFC fue determinante para la formación de la Liga de Zona Oeste, que federó profesionalmente a los equipos de la zona. Tabaré fue el primer campeón de la Liga de Zona Oeste en 1951, en el que participaron RAUSA, Las Flores,, Maracaná Central (de Pan de Azúcar), Piriápolis FC, Rampla Juniors, Campolo (de Pan de Azúcar) y Artigas -antecedente de Deportivo Portezuelo. El equipo consagrado campeón ese año, derrotó a Rampla Juniors por 3 a 1, integrado por: Luis Maidana, Américo Farías, Antonio Caballero, Sabino González, Cristóbal González, Julio Soca, Julio Garrido, Nelson Medina, Luis Caballero, Elido Marín y Luis Rodríguez.

El progreso deportivo y material
Los equipos del Tabaré PFC han disputado los primeros lugares en los campeonatos locales de la Liga de Fútbol de Zona Oeste, logrando desde los inicios de la liga, en 1951, diecisiete campeonatos. En los años ’60, durante la presidencia de Juan Francisco “Quico” Hernández, el club no sólo progresó materialmente con la adquisición de sus actuales sede y estadio, sino que, a nivel deportivo, fue el único equipo de la liga que en algunos años desafió la hegemonía de Rausa. Tabaré obtuvo uno de sus máximos lauros siendo Bicampeón Departamental (1961 y 1962), con la dirección técnica de Dámaso Linares.

En cuanto a infraestructura, por veinticinco años la precariedad y humildad fue característica del club, oficiando de sede cualquier casa o comercio de sus fundadores, principalmente el bar de Heriberto “El Catalán” Roig, en Zolezzi y Defensa.
En abril de 1962 el club obtuvo su actual sede en la calle Zolezzi a través de una Comisión Administrativa integrada por el Dr. José Luis Chifflet (Presidente), Heriberto Roig (Vicepresidente), Noel Arrionda (2º. Vicepresidente), Antonio J. Ramírez (Secretario), José González Gastelú (Tesorero), junto con Gervasio Acosta, Arístides Zeballos, Onofre Aspiotti y Juan Francisco Hernández como vocales. La compra comprendía 1750 m2 de terreno (1650m2 edificados), pagada con vales de préstamo en el Banco República, y un pequeño capital obtenido por donaciones y beneficios. Las cuentas pendientes por la compra fueron saldadas y los títulos escriturados.

En cuanto a la cancha, el equipo había oficiado de local en la manzana de las calles Reconquista, Buenos Aires, Rondeau y Zolezzi, “La Cuchilla”, hasta que después se había conseguido la cancha de la Fuente Venus.
La construcción del Estadio “Parque Francisco Piria”, sobre el camino de Los Arrayanes, se inició por iniciativa municipal, en compensación a que en 1968 la Intendencia expropió la zona para hacer la calle planificada que conecta actualmente con el camino de Los Arrayanes. En tanto se construía el Estadio, durante los torneos entre 1968 y 1970, el club ofició de local en las canchas de Bealieu y de Piriápolis FC, cedidas por ambas instituciones, hasta su inauguración en 1970.
El 28 de noviembre de 1981, fue inaugurado el Gimnasio Cerrado, durante la presidencia de Hugo Aspiotti. Durante esa década albergó una importante actividad social que sumó más de catorce actividades deportivas y sociales, como basquetbol, futbol de salón, gimnasia rítmica, patín, hándbol, voleibol, bambington, entre otras, abierta tanto para asociados como para la comunidad de Piriápolis. El club vio en el Gimnasio una inmensa oportunidad para su crecimiento social y económico -incluso proyectó la posibilidad de formar un equipo de basquetbol-, realizándose grandes fiestas donde intervinieron importantes artistas nacionales e internacionales.

RECUERDOS DE TABARETISTAS POR UN TABARETISTA

Fidias Plá Muró fue un reconocido hincha del Club Tabaré PFC. A través de sus recuerdos y anécdotas, recogidas por el Prof. Gastón Goicoechea para la obra “Memorias de Plá” –del que ha salido su primer volumen-, este periodista, devenido en historiador en sus últimos años, destaca a tres referentes del club en lo trilogía que sostiene a toda institución futbolítica: directivos, técnicos y jugadores.
En esta nota, el Prof. Gastón Goicoechea nos adelanta la visión de Plá Muró sobre tres hombres incuestionables en su aporte a la historia de Tabaré PFC.
Fidias Plá Muró fue un reconocido hincha del Club Tabaré PFC. A través de sus recuerdos y anécdotas, recogidas por el Prof. Gastón Goicoechea para la obra “Memorias de Plá” –del que ha salido su primer volumen-, este periodista, devenido en historiador en sus últimos años, destaca a tres referentes del club en lo trilogía que sostiene a toda institución futbolítica: directivos, técnicos y jugadores. En esta nota, el Prof. Gastón Goicoechea nos adelanta la visión de Plá Muró sobre tres hombres incuestionables en su aporte a la historia de Tabaré PFC.
Juan Francisco Hernández
Fue durante la década del ’60 y comienzos del ’70 uno de los directivos más importantes del Tabaré PFC, ocupando su presidencia.
Nació en Piriápolis en 1927. Siendo el menor de ocho hermanos, junto a ellos trabajó tempranamente. Fue lustrabotas y mozo en el Argentino Hotel, hasta se dedicó a la construcción, y luego al transporte como fletero y comisionista. Siendo socio de Rotary trajo el busto de Piria en su camión en 1971. Hincha del club Tabaré PFC. desde 1944, fue directivo desde 1957. Siendo Presidente, encabezó los máximos logros deportivos y sociales del club. Tabaré fue Bicampeón Departamental 1961-1962 y varias veces campeón de Zona Oeste. Se adquirió su sede social en la calle Zolezzi en 1962, y durante los trabajos municipales del camino de Los Arrayanes 1968-1970, se construyó la cancha y estadio actual.

El periodista Fidias Plá Muró, en memorias inéditas recogidas por el autor, y que están por publicarse, lo recuerda con gran estima: “Mi amistad y admiración por él habían nacido por nuestra común pasión y trabajo para con el club Tabaré. Aunque no seré objetivo […], debe saberse que hay consenso entre los que fuimos contemporáneos, incluso entre los pocos que no simpatizaron con él, sobre que fue uno de los hombres más grandes que lideró a la institución tabaretista. Por más de veinte años, detrás de los éxitos deportivos y sociales del Tabaré, estuvo el «Quico». Fue vocal, luego tesorero y delegado, hasta que ejerció la presidencia del club por muchísimos años, los mejores años del Tabaré […]
La gran pasión del «Quico» fue Tabaré, donde canalizó toda su hombría bien y su capacidad para sacar las cosas adelante, como lo hizo en su vida. Fue un ser humano sumamente inteligente y caballero. Trabajando con su propia empresa en la construcción, con lo que ganó se hizo una buena casa, permitiéndole dar bienestar y confort a su familia, a la que amaba profundamente. Fue muy generoso para con quien le pidiera, como lo fue con las obras de la Policlínica y las de ampliación de la Comisaría trabajando voluntariamente. […]
Una vez, compartiendo un café en Montevideo, me dijo:
‘Como usted, tengo la dicha de estar rodeado en casa por dos mujeres. Mi esposa Isabel, y mi hija Yudit […] Y Tabaré es el hijo varón que Dios no me dio, como con Isabel y Yudit, a él también le doy todo lo mejor’.
Fidias Plá Muró relata cómo luego de su retiro del club, el “Quico” convenció a su sobrino, Hugo Aspiotti, para que tomara la dirección del club, quien impulsó la construcción de su gimnasio deportivo, en el marco de un proyecto para lograr el impulso definitivo para el crecimiento social, material y económico de Tabaré.
“Los trabajos estuvieron a cargo de Bienvenido Gaúna, apoyado por el ‘Quico’Hernández, que con sus jóvenes sesenta años, se reencontrada con su viejo oficio de constructor, colaborando por más de un año en el control de los trabajos o de los andamios para que no se lastimara un obrero. Como si no fuera suficiente, al ‘Quico’ varios lo vimos, ya entrado en canas, como un obrero más en la obra, trabajando él mismo sobre el piso, arrodillado, pintando las líneas del parquet, o colocando con sus manos el propio parquet de un piso que parecía cerrar sus veinte años de lucha por el crecimiento del club. Así fue hasta sus últimos días, un caballero a carta cabal, siempre dispuesto a dar una mano a quien la necesitara, como lo hizo con su sobrino, entregando parte de su vida a su querido Tabaré. […] En 1991 ‘Quico’ dejó de estar entre nosotros, dejando su huella por siempre en el club, en las vitrinas repletas de copas, en su sede, en su estadio, y en su gimnasio…”

El “Gato”Luis Maidana
Ha sido reconocido a nivel nacional y mundial por ser el arquero titular de Peñarol en su gloriosa década del ’60.
Nacido en Pan de Azúcar, vivió su infancia y adolescencia en la ciudad de Piriapólis, en donde inició su carrera futbolística como arquero el primer equipo del Tabaré PFC. Fidias Plá Muró lo recuerda como un “pandeazuquense criado en Piriápolis. Viviendo frente a la vieja cancha del Parque Venus, Maidana comenzó a jugar en Tabaré como jugador de campo, un ‘pequeño Schiffiano’según algunos, hasta que un día le tocó atajar, y lo hizo tan bien, que a los 18 años ya defendía los tres palos del Tabaré en ‘Primera’. Un extraordinario arquero, al que tuve la oportunidad de verlo. Ya entonces confiaba en su sobrehumana elasticidad para llegar a cualquier balón, observando la jugada hasta que se arrojaba inesperadamente. Tenía un temperamento muy fuerte, por lo que era el primero en entreverarse en las peleas adentro y fuera de la cancha. En 1952 los dirigentes de Peñarol se lo llevaron a practicar en su equipo. pasando a integrar el plantel principal, En poco tiempo pasó a ser, según algunos, el mejor arquero que tuvo el país, mejor que Máspoli o Mazurkiewicz. Tiempo después, el periodista César L. Gallardo afirmó que no ‘hubo otro arquero capaz de llegar más velozmente a la pelota, de manera que puede ser bautizado de Hombre-Gato’. Defendiendo el arco de Peñarol fue campeón en su Primer Quinquenio (1958-1962), Bicampeón de la Copa Libertadores (1960-1961) y Campeón Mundial de Clubes (1961). Años después volvería a sus raíces tabaretistas, siendo director técnico del cuadro de su juventud”.

Dámaso Linares
Dámaso Linares quedó en la historia del Tabaré PFC por sus logros como director técnico, dejándole el máximo logro deportivo del club: el bicampeonato departamental.
“De Linares hay mucho para recordar –afirma Fidias Plá Muró-, por la cantidad de años que dirigió el equipo principal, pero más que nada por haber consagrado varias veces a Tabaré como campeón de Zona Oeste -rompiendo con la racha del entonces poderoso RAUSA-. Con su dirección técnica, encabezó la hazaña de haber sido Campeón Departamental en 1961 y en 1962, ambas veces tanto en primera y segunda división.
Antes de esta hazaña, Linares pasó por todo en el club: fue jugador, directivo y director técnico. Como jugador, integró el glorioso Tabaré de 1944, primer campeón de la Liga Regional –antecedente de la Liga de Zona Oeste de 1951-.
Cuando colgó los botines, fue directivo del club, hasta que en 1961 pidió hacerse cargo un ‘fierro caliente’. Con Tabaré a un partido de descender en 1960, el plantel había quedado dividido entre sus jugadores por un jugador veterano, esquicito futbolista, pero que tomaba mucho y no iba a entrenar. Entonces Linares pidió hacerse cargo del equipo. Sabía mucho de fútbol, por su experiencia, y porque hablaba mucho con Hugo Bagnulo, porque Linares era peluquero y lo atendía. En esas charlas con quien sería técnico campeón con Peñarol y la Selección Nacional, Linares aprendió mucho de táctica, pero más que nada de cómo manejar un plantel y motivar a los jugadores. Visitaba a los jugadores a sus casas y conversaba con ellos, logrando su compromiso por ir a entrenar y limar sus diferencias internas.
En la final del primer Departamental ganado, el equipo de Linares venció 2 a 1 al Deportivo Maldonado en su propia cancha, el Ginés Cairo Medina. Tabaré debía ganar, porque un empate clasificaba campeón al fuerte equipo fernandino, que se había reforzado con importantes jugadores de la Primera División Montevideana, como el recordado Cassella del Rampla Juniors de Montevideo, un cabeceador muy alto que en los tiros de esquina Linares ordenó rodearlo con muchos hombres para detenerlo. En 1962 fue diferente, y Tabaré PFC arrancó en la punta desde un comienzo y no lo pudieron bajar.”
Material cedido a diario La PRENSA por el Prof. Gastón Goicoechea









