Este lunes 21 de setiembre se cumplen 97 años del nacimiento del reconocido artista plástico, docente y periodista, José Luis Invernizzi. El «Tola», como se lo conoció popularmente, nació el 21 de setiembre de 1918 en Montevideo y falleció el 16 de marzo de 2001 en Piriápolis. Desde el año 2005, da nombre oficial al Liceo de Piriápolis.
Reseña
Precisamente del blog del Liceo de Piriápolis, transcribimos la siguiente reseña del «Tola» Invernizzi, extraída a su vez del Acta de Designación del Liceo de Piriápolis.
Artista plástico, creador, pensador, docente, político, periodista, deportista, amigo. Por sobre todo fue un hombre en él más cabal de los sentidos y practicó siempre su condición de tal, de modo que por encima de sus convicciones políticas y sus múltiples campos de acción, surge el perfil inconfundible de un humanista.
Destacado artista plástico, profesor de la Escuela de Bellas Artes de Montevideo, empresario de la construcción, hombre bueno -así a secas- se constituyó en un referente humano de cuantos lo conocieron, especialmente en su querido Piriápolis.
Junto con su esposa Milka no fueron ajenos a las necesidades de su entorno, especialmente en Piriápolis, donde vivió tantos años. En ese contexto también colaboraron en lo que es hoy el liceo de Piriápolis -del cual fue además profesor de matemáticas los primeros dos años- para el cual este proyecto propone lleve su nombre.
No es de extrañar, entonces, que un nutrido grupo de vecinos, sin distinción de banderías, se haya movilizado en aras del logro de este objetivo.
El suscrito se ha hecho eco de ese anhelo, porque la circunstancia de que una persona se haya hecho querer de tal manera y por tanta gente como es el caso de José Luis Invernizzi, es motivo suficiente para acompañar con cariño la propuesta.
Como expresara alguna vez Manuel Flores Mora, «Tola es más bueno que la bondad».
En consecuencia, nos parece que es un inmejorable referente para las sucesivas generaciones de adolescentes que con el correr de los años habrán de sucederse en el liceo de Piriápolis, al cual José Luis Invernizzi estuvo vinculado de tantas maneras.
Montevideo, 29 de mayo de 2001.
(extraído del Acta de Designación del Liceo de Piriápolis)
NAHUM BERGSTEIN
Representante por Montevideo
Así recordamos al «Tola» Invernizzi
De niño tuve el privilegio y honor de conocer al «Tola» Invernizzi, imágenes que llevo grabadas a fuego. A fines de la década del ’70, principios de los ’80, tenía 11, 12 o 13 años, y a la salida de la escuela o del liceo (que hoy lleva su nombre), solía cruzarme con el «Tola» en las inmediaciones de la rambla y Freire, donde funcionaba la agencia Onda. Me cruzaba con un montón de gente, decenas de personas, pero fue la figura del «Tola» la que me quedó grabada para siempre, lo que evidencia que realmente, sin ser consciente de ello, estaba frente a una persona tan especial como carismática.
Mas allá de su vestimenta, siempre bohemia, siendo veterano usaba «jeans» y ropas diferentes para el común de los mayores de la época, con su pelo totalmente blanco, largo y despeinado, y una estatura de considerables dimensiones (era muy alto), el «Tola» tenía la particularidad y gentileza que, a pesar de ser nosotros niños o pre adolescentes, te saludaba como si te conociera de toda la vida. El «Tola» siempre te veía, para el nadie pasaba desapercibido y ese «hola» que te tiraba con su voz ronca, era el fiel reflejo de su carisma, simpatía y humanismo. Era un ser humano auténtico, no te conocía, pero por el simple hecho que eras una persona te saludaba; ese «hola» era una caricia, un reconocimiento a la existencia humana.
Por supuesto que, a esa edad, desconocíamos todo el entorno que rodeaba a su familia en esos años. Sabíamos que era el «Tola», que pintaba, pero no mas de eso. Sabíamos, en cambio, que cada vez que nos cruzábamos con el, estábamos frente a un gigante, no por el sentido literal de la palabra dada su gran estatura, sino por ese pequeño gesto que hace grandes a los hombres del mundo.
Biografía

(Extraído de Wikipedia) Hijo de padre uruguayo y madre italiana. Tenía alrededor de 10 años cuando en una pared de su casa pintó con los carbones de la cocina económica, un cristo y sorprendió a todos por la expresividad del dibujo, su tamaño y belleza. Comenzó a dibujar por su cuenta, luego tomó clases en un taller y después trabajó sin tener en cuenta disciplinas ni maestros.
Durante su vida, pintó, grabó y dibujó de forma muy expresiva y con mucha imaginación. Entre sus muestras se destacan las de la Sala Cinemateca entre los años 1983 y 1985; la retrospectiva en el Centro de exposiciones del Municipio de Montevideo en 1987 y la más reciente en el Museo Blanes.
Su pintura y su estilo
Profesaba gran admiración por la pintura mexicana y se identificaba mucho con el expresionismo alemán. No solo en su pintura se encuentran elementos expresionistas, sino también en su actitud de rebeldía frente a la escolástica. Sus primeros trabajos dejaban ver una notable influencia de Torres García, luego de Paul Klee y también de Picasso. Asimila todas esas influencias y elabora su estilo personal. Hizo uso del graffiti urbano y del humor del cómic. Emplea en sus pinturas una iconografía a través de la cual elabora sus mensajes. Le importaba más la actitud del pintor como voluntad para decir cosas, que dejar cosas dichas. Expuso pocas veces en galerías, por lo general lo hacía en cafés o en la calle. Se formó como autodidacta gracias a una profunda capacidad de escuchar, mirar y admirar a los demás. Decía: «Yo no pintó para mostrar, muestro para decir».
Llamado cariñosamente «Tola», regalaba sus cuadros a sus amigos y familiares. Nunca vendió un cuadro en toda su vida hasta cinco meses antes de morir.
Fue maestro en la escuela de Bellas Artes y se convirtió en una de las personas más querida de la Institución.
Los temas de sus obras se concentraban en las grandes vivencias del ser humano y en las respuestas a lo político y social, sobre todo en el período de la dictadura.
Realizó series específicas referidas a las limitaciones de la libertad y al problema nuclear. Utilizó formatos murales, papeles colgados desprolijamente, colores fuertes, grabados con gran fuerza expresiva. Distorsionaba los rostros y cuerpos, creaba asociaciones insólitas juntando en un mismo espacio, animales, hombres, objetos, flores, seres míticos y formas inventadas. Realizaba ruptura de escalas vinculando sin relación de tamaño real seres humanos, casas, paisajes y barcos. Multiplicaba elementos en un mismo espacio, para no dejar zonas libres y realizaba formas en estado de metamorfosis:(mano-ojo; rostro-boca; animal-máquina; senos-fuentes-árbol; espada-ojo; torso-casa).
Utilizaba en sus obras palabras y signos con o sin sentido.Los ojos en ocasiones multiplicados, tienen un lugar en sus cuadros, aludiendo con ellos a la capacidad de percepción, de conocimiento, de comprensión, de mirada interior. Las manos y los brazos aluden a la actividad, a la acción, a la autoridad, a la fuerza y al dolor. Manos enlazadas unidas ante el peligro, manos que sufren martirios y otras capaces de actos innobles. Las extrañas máquinas, agresivas palas mecánicas dentadas, amenazadoras estructuras de hierro, roldanas, engranajes, poleas, ruedas que someten al hombre. Animales fantásticos y escaleras como liberación y superación.
Gerardo Debali – semanario La Prensa
Publicado lunes 21 de setiembre de 2015 hora 16:35
Fuente y fotos liceopiriapolis.blogspot.com.uy y wikipedia
Foto portada internet








