Salud: fracturas óseas. Escribe Lydia Balbuena – Licenciada en Enfermería. A.H

La fractura ósea o de hueso, (partes duras de nuestro cuerpo y que conforman nuestro esqueleto) se refiere a la ruptura total o parcial de un hueso.
La fractura provoca un dolor intenso y según el grado de gravedad, pueden necesitar cirugía para recomponer esa parte del hueso.
Sus causas pueden ser diversas: por golpe, caída, resbalón, accidente o por una fuerte lesión deportiva.
Existen distintas formas de clasificar las fracturas, siempre depende del tipo de lesión y de su magnitud. También puede existir desplazamiento y o exposición al exterior..
- Fractura simple: El hueso se quiebra por una parte.
- Fractura completa: El hueso se rompe en dos partes.
- Fractura cerrada: Hay rotura pero no sobresale el hueso por la piel.
- Fractura abierta, expuesta: El hueso sobresale a través de la piel.
- Fractura conminuta: El hueso se quiebra en más de una parte o se astilla.
- Fractura en tallo verde: El hueso se rompe pero no se separa en dos partes. Es típica de los niños.
- Fractura `por estrés: Se ocasionan por presión en los huesos y se distinguen dos formas:
- por debilidad: cuando hay algún tipo de deficiencia ósea que debilite los huesos, como por ejemplo, osteoporosis.
- por fatiga: se dan a raíz de una actividad muy exigida y repetitiva. Es frecuente en los deportistas, o en aquellas personas que realizan altas actividades físicas de manera frecuente. La más común, en huesos meniscos.
Síntomas de las fracturas:
Dolor intenso en la zona, que se hace limitante.
Entumecimiento y hormigueo.
Deformación de la zona.
Hinchazón, hematoma o sangrado en la zona afectada.
En algún caso de hematoma o sobreinfección posterior, (no en las primeras horas) y puede haber fiebre.
Es importante que la persona que ha sufrido una fractura realice la menor cantidad de movimiento posible, inmovilizarla, para evitar más dolor y complicaciones. Se debe esperar a que lleguen profesionales médicos que sepan cómo tratar a la persona afectada y como movilizarla hasta el centro médico. La familia opersonas cercanas, tratar de no movilizarla, para evitar un desplazamiento. En caso de que se trate de una fractura abierta, expuesta, es necesario intervenir rápidamente para evitar que se infecte. Si el auxilio médico demora, puede envolverse en un paño limpio, para evitar infección, y recordar que hay mucho dolor.
Los profesionales que traten al paciente, médicos traumatólogos, realizarán una o más radiografías, para identificar la posición del hueso fracturado. Es importante conocer la causa de la fractura, pues ayuda al médico a identificar los huesos dañados y cómo tratarlos. Luego se recolocará el hueso en su posición original. Si el hueso es muy largo y se ha fracturado en más de dos partes, es posible que el médico traumatólogo, necesite realizar una cirugía, y sea necesario introducir un clavo de metal para consolidarlo. Este clavo seguramente será quitado una vez el hueso haya sanado.
Si no hay necesidad de insertar un clavo, el hueso se recompondrá de forma natural. Los huesos comenzarán a producir células y vasos sanguíneos que irán cerrando la o las partes fracturadas hasta recuperar su forma original. También se pueden utilizar injertos óseos para acelerar la cicatrización que producen estas células.
Cuando los huesos se han desplazado en gran medida, más allá de su posición original, los traumatólogos necesitarán realizar lo que se llama, una osteosíntesis, es decir, una cirugía para recolocar los huesos. Esto se hace mediante placas, tornillos, agujas o cerclajes con alambres.
Una vez recolocado el hueso, el médico aplica en forma profesional, un yeso o escayola sobre la parte afectada y no la retirará hasta que el hueso se haya soldado, proceso que puede tardar varias semanas, siempre dependiendo de la gravedad de la fractura.
Es importante mantener los huesos fuertes para evitar una fractura. Para esto es imprescindible realizar ejercicio de manera habitual. La dieta también es importante; consumir calcio y vitamina D ayuda al desarrollo de los huesos y a su fortalecimiento.
Los niños corren más riesgo de sufrir una fractura al no tener los huesos completamente desarrollados, por lo que también es importante que se mantengan en un entorno seguro, evitando caídas, que puedan tener consecuencias graves. Sin embargo, los niños tardan mucho menos tiempo en recuperarse de una fractura que un adulto.
De la misma forma, las personas mayores son más propensas a sufrir una fractura , es por la debilitación de sus huesos con el paso de los años. Otros hábitos poco saludables como fumar o consumir alcoholtambién pueden afectar a la densidad de los huesos y facilitar una fractura.









