Nota de redacción: Por derechos de autor hemos retirado de la publicación la foto de portada y el audio que habíamos publicado inicialmente.
Dramáticos momentos se vivieron en la Colonia Escolar durante el tornado del lunes 31 de octubre cuando mas de 40 alumnos de la Escuela 52 se encontraban en el interior del edificio. Una madre relata a semanario La Prensa lo ocurrido.
Los grupos de tercer año de la Escuela 52 con 43 alumnos, maestras y algunas madres, habían llegado el lunes a la mañana a la Colonia Escolar para disfrutar de una pasantía que se extendía hasta las 14:00 horas del día siguiente.
La jornada había transcurrido con normalidad: «Habíamos pasado un día excelente, precioso, recorriendo un montón de lugares» comenzaba diciendo Adriana, mamá de una de las niñas.
«Pero todo cambió cuando minutos después de las 19:00 horas los niños se estaban cambiando para el baile de disfraces por el día de Halloween que organizaba la Colonia»
«Junto a una maestra, estábamos a cargo de 13 niñas en el piso de arriba. Habíamos merendado y se preparaban para el baile de disfraces. Estábamos en un habitación en el medio del corredor y los baños estaban al fondo del pasillo donde había niñas cepillándose los dientes, mientras otras se cambiaban en el dormitorio» recuerda Adriana.
«La maestra estaba en el corredor esperando para bajar. En ese momento se empezó a sentir como un viento muy fuerte; los vidrios empezaron a vibrar y enseguida se apagaron las luces.
Las niñas empezaron a gritar en medio de la oscuridad. Veía que el cielo raso de madera empezaba a moverse, parecía que se iba a volar y el ruido, un estruendo impresionante.
La maestra, que estaba con un grupo de niñas cerca de la escalera, me dijo «tenemos que bajar ya». Pero yo sabía que había niñas en el fondo, y otras desperdigadas por los dormitorios. No se veía nada. La maestra insistió «bajamos ya». «No bajamos nada, en el fondo hay mas chiquilinas» le dije y le ví la cara a la maestra y me di cuenta que ella sabía lo que decía: No estábamos en un lugar seguro. Yo no conocía el lugar, no sabía si se caía el techo en el fondo, si había escombros.
Le dije «quedate con ellas que yo voy a buscarlas y cuando salgo veo que vienen nenas corriendo, logramos bajar iluminándonos con linternas que a veces prendían a veces no»
Llegamos a la planta baja y estaba todo inundado, el comedor que habíamos estado 10 minutos antes, se veía desolador, todas las sillas y las mesas tiradas, todo revuelto. Las claraboyas vibraban, parecía que iban a volar. Bajamos a oscuras y llegamos a la cocina que era el único lugar con luz y estaba totalmente inundada, al igual que las escaleras, todo inundado. En la cocina nos reunimos con los varones.
Pero mi gran duda era que yo no sabía si habían quedado niñas arriba… (la madre se quiebra y llora). No sabía, logra decir, la hija mayor la contiene, la madre se toma un tiempo, respira, se recupera y sigue… le dije a la maestra que estaba conmigo que fuera a fijarse y me dijo que fue a mirar y que no había quedado nadie arriba.
«No sabía si los baños se habían caído porque fue un estruendo tan grande, tan grande, que fue como una explosión. Una de las niñas me comentó que le quedó la sensación que la Colonia se movía, vibraba, y así fue, tal cual. Daba la sensación que todo se estaba cayendo. La vibración generaba un ruido impresionante» relata la madre.
«Era imposible calmar a los niños. No había manera. Las madres y las maestras intentábamos tranquilizarlos pero era imposible. Fue igual que una película de terror que vemos por la televisión, fue así»
«Cuando pasó todo, empezamos a llamar a las madres de los niños. Llamé a las que tenía contacto diciéndole que estábamos bien, pero con algunas no pude comunicarme. Las maestras llamaron a todos los padres que ya empezaban a llegar a buscar a sus hijos»
La peripecia terminó sobre las 10 de la noche cuando los 43 niños fueron entregados sanos y salvos a sus familias»
«Es un milagro que nadie haya salido lastimado. Fue algo que no se puede creer, vi fotos al otro día y claro, todo el techo de chapa había volado y había escombros en los dormitorios. Eso explica el ruido. El cielo raso no se voló porque el viento duró poco, de lo contrario, no quedaba nada» sentenció Adriana.
Ayuda psicológica
Hay que buscar la manera que los niños puedan superar esto. De alguna manera lo tienen que exteriorizar. Capaz que alguien nos puede ayudar, los niños necesitan atención de profesionales para superar esto y sacar todo lo que pasamos ese día. Algunos niños estaban con sus madres, como es el caso de mi hija que la veo bien, pero la mayoría estaban sin sus padres y necesitan asistencia»
«Hay muchos niños que ya no quieren ir a la Colonia. La gente que trabaja ahí sabe que ese lugar no está apto para recibir niños» sostuvo la madre.
Llega la ayuda psicológica
La inspectora departamental, Ana Celia Le Pera, informó a semanario La Prensa que el lunes estará llegando a Piriápolis el equipo técnico del programa Escuelas Disfrutables encabezado por la Lic. Ana Everest para brindar asistencia psicólogica a los niños afectados por el tornado en la Colonia Escolar.
El equipo que llegará fue el que trabajó con los niños de la ciudad de Dolores, afectados por un poderoso tornado el 15 de abril próximo pasado.
Durante la concentración de los padres realizada éste jueves frente a la Escuela 52 oponiéndose al traslado de la escuela a la Colonia Escolar, observamos a varias madres quebradas emocionalmente, llorando, cada que vez que se tocaba el tema del tornado en la Colonia. Incluso una maestra tampoco pudo ocultar sus lágrimas.
Es evidente que las madres están tan o mas afectadas emocionalmente como sus hijos.
Gerardo Debali – semanario La Prensa
Publicado viernes 4 de noviembre de 2016 hora 11:45
Fotos semanario La Prensa
(Foto inf.) Adriana durante la marcha de padres realizada éste jueves por las calles de la ciudad oponiéndose al traslado de la escuela a la Colonia Escolar.
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