Cuando el concepto Responsabilidad toma sus justas dimensiones.

Todo un departamento, Paysandú, se preparó para recibir un evento tan convocante como lo es el rally nacional.
Albergar a autoridades, tripulaciones, prensa, y aficionados de forma excelente. Habían esperado siete largos años, pero finalmente volvía a este departamento tras un largo y responsable trabajo.
Había pronóstico de lluvia, de mucho frío, pero el tiempo se asoció y un sol radiante y tibio se unió a esta nueva presentación del automovilismo rutero.
Comenzó la carrera, todo era fiesta, las tripulaciones que se exigían al máximo brindando un hermoso espectáculo que era muy valorado por los numerosos aficionados que estaban deseosos de que se iniciara esta actividad.
Lamentablemente y a pesar de las medidas de seguridad que se habían instalado una vez más; del pedido del Director de Tránsito de la Intendencia de Paysandú, Haroldo Canoniero, durante la largada simbólica, donde arengaba a respetar las indicaciones, a disfrutar de las instancias de esta tercera fecha en lugares seguros, falló la responsabilidad de una persona que en el afán de lograr una imagen espectacular, algo que no entendemos debido a que las cámaras (tanto de video como de foto) cuentan con zoom que acercan la imagen sin tener que arriesgarse), no cuidó su seguridad, ubicándose en un lugar muy peligroso. Peligroso hasta para alguien que no estaba acostumbrado a ver y vivir estas carreras y le dijo que ahí era peligroso; a pesar de que otras personas le trataron de hacer ver que era un lugar muy comprometido, no se movió. Resultado, se perdió una vida y una excelente tripulación formada por Nicolás Russo-Pablo Lozano tuvieron que vivir un momento dantesco que estamos seguros que se podrá olvidar en parte, pero nunca, nunca volverá a ser los mismo.
Con esa acción irresponsable se acabó toda la alegría de una villa, Quebracho, que comenzaba a festejar sus 100 años.
Se clavó en cada deportista, en cada integrante de las instituciones involucradas, en los periodistas, en los aficionados una gran angustia indescriptible.
Como viejo periodista, con más de 40 años en la profesión, no puedo aceptar que alguien no se dé cuenta, no acepte un consejo que en definitiva era por su bien, y que con esa actitud llevó a que esta fecha se debiera suspender el sábado y para el domingo los binomios demostraran, que más que correr tienen sentimientos y en forma unánime decidieron no correr para unirse, no solamente al sufrimiento de una familia sino también a una tripulación que está viviendo momentos muy complicados.
Es por esto y considerando al periodismo el mejor medio de informar en forma veraz, es que exhorto a cada uno de los que estamos involucrados en este deporte, desde el rol que nos toque actuar, a continuar y duplicar esfuerzos para divulgar y velar, como un celoso guardián, las diferentes normas que comprenden la seguridad en las carreras.
Asumamos todos este compromiso para que el dolor que sentimos hoy NUNCA MÁS lo volvamos a experimentar.
Crédito: Robert Gianola –
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