Queda sin efecto el proyecto de cámaras biométricas en el Liceo de Piriápolis tras el rechazo de la comunidad educativa. El proyecto piloto de Asistencia Estudiantil mediante cámaras de reconocimiento facial en el Liceo de Piriápolis quedó sin efecto. Así lo confirmó a Semanario La Prensa la directora del centro educativo, Iliana Lucía Terra, luego de recibir la comunicación oficial- vía telefónixca- por parte del presidente de CODICEN, Pablo Caggiani, en las primeras horas de la tarde de este miércoles 27 de agosto.
La medida, que pretendía entrar en vigencia el 1° de setiembre, generó preocupación y rechazo en amplios sectores de la comunidad educativa, especialmente entre estudiantes, docentes y familias, quienes cuestionaron el uso de dispositivos de reconocimiento facial como mecanismo de control de asistencia. El malestar se expresó en redes sociales, reuniones espontáneas y en el entorno institucional, donde se entendió que la propuesta vulneraba derechos fundamentales, libertades, y alteraba el clima pedagógico.
Según informó la directora, los dispositivos serán retirados del liceo en las próximas horas, cerrando una etapa que, para muchos, se inició sin el debido proceso de consulta ni participación.
El martes por la tarde, Caggiani se trasladó personalmente a Piriápolis para reunirse con padres, docentes y estudiantes, donde explicó los alcances del proyecto y los objetivos que perseguía: mejorar el registro de inasistencias y favorecer la permanencia de los alumnos en el sistema educativo. Sin embargo, el encuentro dejó en evidencia la necesidad de construir consensos previos, respetando los tiempos y sensibilidades de cada comunidad.
Advertencia sindical y problemas estructurales
Por su parte, la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), filial zona oeste, había anunciado que, de mantenerse la medida, el 1° de setiembre comenzarían una serie de paros con ocupación del centro educativo.
Más allá del debate sobre las cámaras, actores de la comunidad educativa manifestaron a Semanario La Prensa que el liceo enfrenta problemas estructurales que afectan su funcionamiento cotidiano, algunos de orden edilicio, y en particular, las frecuentes inasistencias docentes, que se producen por certificaciones médicas, horas sindicales y en ocasiones porque llueve.
La situación no es nueva. Ya en 2019, padres denunciaban la falta de clases en distintas asignaturas. En 2025, la sitación se repite. En materias relevantes del Ciclo Básico (7º, 8º y 9º), como Inglés e Informática, hay grupos sin clases debido a la ausencia de docentes titulares y la imposibilidad de contar con suplentes. Tampoco existe actualmente la figura del docente “retén”, que años atrás oficiaba como comodín ante faltas imprevistas. La sobrecarga de suplencias terminó por eliminar esa solución. Los principales perjudicados son, sin duda, los estudiantes, que ven comprometida su formación en áreas fundamentales para su desarrollo académico y personal.
La suspensión del proyecto de cámaras biométricas marca un punto de inflexión, pero también deja al descubierto la urgencia de abordar los problemas de fondo que afectan la calidad educativa en el Liceo de Piriápolis.
Fotos gentileza Martín Corujo – Subrayado













