Una familia oriunda de Colón, Entre Ríos, eligió Piriápolis para una breve escapada de verano y se marchó encantada por el orden urbano, la limpieza y el respeto de los conductores hacia los peatones. “Superó las expectativas”, afirmaron antes de emprender el regreso.
En diálogo con Semanario La Prensa, Claudia y su hija Sol, junto al padre y otro hijo adolescente, compartieron su experiencia tras visitar por primera vez el balneario. La elección del destino estuvo motivada por recuerdos de juventud del padre, quien ya conocía la ciudad.
Uno de los aspectos más valorados por la familia fue la cercanía entre el mar y la ciudad, que permite recorrer el entorno sin necesidad de utilizar el auto. “Esto de salir caminando y tener todo el camino costero está buenísimo”, destacó Claudia, comparando la comodidad local con otros destinos turísticos.
La familia subrayó el respeto vial como un rasgo distintivo de Piriápolis. “Nos llamó mucho la atención cómo los conductores se detienen ante las cebras. Eso no lo vemos mucho en Argentina. Hace que la ciudad sea más ordenada y atrae más turismo”, expresó la visitante.
También resaltaron la limpieza de los espacios públicos y la amabilidad de la gente, elementos que contribuyen a una experiencia positiva para quienes llegan desde otras regiones.
En cuanto a los costos, Claudia indicó que los precios fueron similares a los de Argentina, lo que les permitió disfrutar de salidas gastronómicas familiares sin mayores inconvenientes. Aunque el agua del mar se presentó “fría”, según comentó Sol, de 15 años, el clima soleado permitió aprovechar las playas a pleno. “Está bueno, aunque me hubiera gustado venir con amigos”, agregó entre risas.
La familia se alojó en el Hotel Rex, y tras tres días de estadía, se despidió con el deseo de regresar pronto. “Nos vamos más que contentos. Incluso tengo ganas de quedarme más días”, concluyó Claudia.
La experiencia de esta familia entrerriana refleja el impacto positivo que generan los gestos cotidianos de orden y respeto en el espacio público. Piriápolis, con su encanto natural y su cultura cívica, sigue consolidándose como un destino elegido por visitantes de la región.







