Tras sellar el histórico tratado en Asunción, el mandatario ratificó en Montevideo la apertura de Uruguay al mundo: un impacto proyectado de 1,5 puntos en el PIB y una agenda que ya pone la mira en misiones oficiales a China y Singapur para febrero.
En el marco de la ceremonia de suscripción celebrada en el Gran Teatro José Asunción Flores, en Paraguay, el presidente Yamandú Orsi posicionó a Uruguay como un actor convencido del consenso y la estabilidad. Ante la presencia de sus pares del bloque y las máximas autoridades de la Unión Europea, el mandatario calificó la firma del acuerdo como una «responsabilidad histórica» que trasciende los Gobiernos de turno.
“Este acuerdo reafirma una decisión clara: apostar por las reglas en un tiempo de volatilidad y cambios permanentes», puntualizó Orsi, destacando que el documento es el resultado de una política de Estado sostenida durante un cuarto de siglo por el sistema político uruguayo en su conjunto.
La oratoria presidencial también puso énfasis en los beneficios tangibles: un incremento proyectado de 1,5 puntos en el PIB y un crecimiento del 4% en las exportaciones. Para la producción nacional, el acuerdo habilita el acceso a un mercado de 700 millones de consumidores, eliminando aranceles para productos clave como carne, frutas y cueros, mientras se mantienen plazos de protección de hasta 15 años para sectores sensibles como el lácteo y el automotor.
La vigencia del multilateralismo y el horizonte asiático
Al arribar a Uruguay, y ya en compañía de los ministros de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, y de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, la visión presidencial se centró en la operatividad del acuerdo y la diversificación de aliados. Orsi interpretó la rúbrica del documento como una señal de que, en un orden internacional complejo, el multilateralismo mantiene su vigencia.
El mandatario explicó que el proceso entra ahora en una fase parlamentaria y técnica que demandará un análisis pormenorizado de cada área económica, estimando un horizonte de dos a tres años para observar los primeros efectos directos. Sin embargo, enfatizó que la firma es un motor para seguir modernizando la agenda externa.
En esa línea, el Jefe de Estado reafirmó que el país no puede permitirse el aislamiento. Como muestra de esa dinámica de apertura, anunció que la firma con la Unión Europea convive con otros hitos de igual relevancia: el reciente cierre de un acuerdo con Singapur y la preparación de una misión oficial a China para el mes de febrero. Para Orsi, la estrategia es clara: consolidar al Mercosur como una plataforma de proyección mientras se estrechan lazos con todas las alianzas posibles para potenciar el desarrollo económico y el empleo nacional.









