Semanario La Prensa comunica y lamenta profundamente el fallecimiento de «Pepe Veneno», un referente del carnaval uruguayo, que supo dirigir un taller de murga en Piriápolis como también la murga «Los bacanales de Momo» que finalmente no pudo salir a escena.
Su amigo personal y apasionado de la murga y del propio Pepe, Andrés Martínez Reggio, el «Topi», nos acerca la biografía de Pepe Veneno.
Se inició en el carnaval a temprana edad como animador y letrista de barios conjuntos. La Nueva Ola (murga), La Nueva Milonga(murga), La Farola (murga), Araca la Cana (murga). Para luego, en el año 1969 sacar su propia murga, junto a sus hermanos Alanis la bautizan «La Soberana», un conjunto que marco un antes y un después en dicho género, ya que hizo barias innovaciones: Puesta en escena, coreografía, objetos cilíndricos, cubos que manipulaban sus componentes, mejoró la dicción proyectando la voz hacia adelante, su poesía contestataria de compromiso social le costó mas de una censura y encarcelamientos a sus componentes.
La gente la ovacionaba y las caravanas en autos, motos y camiones que seguían a la murga, tablado a tablado, nunca se volvió a dar un acontecimiento igual. La Soberana quimera del poeta del abrazo de soles, llamarada roja y negra , revolución de murgas como lo afirma «Tinta Brava».

El «Pepe Veneno» fue un adelantado, en el año 1971, escribió el cuplé de la Computadora , cuando ni noción en aquel tiempo había de eso. Como me contara, heredó la pluma del judío Martinez Abraham, un poeta del carnaval al cual «Pepe» admiraba y tuvo gran amistad.
Fue un gran amigo y por eso se dispuso a realizar en el año 2009 un ciclo llamado Murga Taller , en la Casa Joven de Piriápolis , con el apoyo de la Junta Local de aquel entonces.
Participó colaborando en el Primero de Mayo Solidario de Piriápolis 2012 , con sus lecturas libertarias. Compartimos un sueño de sacar una murga en el año 2013 , intento que se quedo en el camino. Solía trasmitir un magnetismo cautivarte para con las mujeres y siempre en su diccionario amplio tenia piropos frases que regalaba con su voz romántica, le adoraban los niños y para ellos siempre tenia un momento en el cual le dedicaba una canción o un poema.
Dejo en esta ciudad, Piriápolis, pintada su parecencia soberana, impregnó una estampa caballeresca de otra época ya casi en extinción. Recorrimos los infaltables boliches en bohemias lunas, siempre encontrábamos un hincha de Liverpool y no podían creer que «Pepe» había escrito el himno de ese cuadro montevideano, y se los terminaba cantando.
La despedida será esa que promete volver. Y el «Pepe Veneno» vuelve en cada reunión de amigos, en cada recuerdo. En los ecos de las letras y melodías que nos dejo.
Semanario La Prensa
Publicado sábado 19 de julio de 2014 hora 22:30
Fotos: Topi Martínez para semanario La Prensa









