El fenómeno ocurrió este sábado, 17 de enero de 2026, en horas de la noche. Testigos describen una luz que se fragmentaba en el aire y que, tras un largo período de visibilidad, «desapareció como por arte de magia». La tranquilidad de la noche en la zona oeste de Maldoando se vio interrumpida este sábado 17 de enero por un extraño suceso en el cielo que mantuvo en vilo a los residentes del balneario Las Flores durante un tiempo inusualmente prolongado.
Una vecina contactó a Semanario La Prensa para reportar lo que definieron, sin dudarlo, como el avistamiento de un Objeto Volador No Identificado (OVNI) sobre la emblemática Sierra de las Ánimas. Afirman que el fenómeno también se observó en Pan de Azúcar, mientras en Piriápolis, un hecho de similiares características se vivió hace 5 años, cuando vecinos de barrio La Falda reportaron un avistamiento en el cerro del Toro.
Lo que más impactó a los testigos de balneario Las Flores, no fue solo la forma de las luces, sino la duración del evento. Según relató una vecina, el fenómeno comenzó cerca de las 21:20 horas y se extendió por un lapso considerable, descartando así eventos fugaces como el paso de satélites o estrellas fugaces.
«Eran 7 u 8 luces que se estiraban»
Lo que comenzó pareciendo un grupo de senderistas con linternas se transformó en un fenómeno inexplicable que permaneció dos horas estático en el cielo. «Me asusté, estaba suspendido en el aire», contó la vecina a Semanario La Prensa. Todo comenzó próximo a las 21:20 horas, cuando la mujer, que acababa de llegar de hacer mandados con sus hijas, observó una anomalía en la cima de las sierras de las Ánimas. «Al principio pensé que podría ser gente con linternas, porque siempre se ve gente haciendo recorridos que van bajando», relató.
Sin embargo, al observar con detenimiento, la lógica se desmoronó. «Me di cuenta que no estaba en el cerro mismo, sino sobre el cerro, suspendido en el cielo», explicó. Fue en ese momento cuando el miedo se apoderó de ella: «Ahí me asusté». La vecina llamó rápidamente a su tía y a su hermana para que salieran a validar lo que sus ojos veían. Lo que presenciaron desafía cualquier explicación convencional.
«Se hacía una sola luz enorme y luego se alargaba», describió la testigo sobre la mutación del objeto. De ser un solo foco, pasó a fragmentarse: «De repente veo que se hacen 5 o 6 por el costado… eran 7 u 8 luces más».
La tensión aumentó cuando los familiares comenzaron a gritar al ver que las luces se multiplicaban y brillaban con mayor intensidad. «Se veía impresionante», aseguró. A diferencia de un dron, que tiene una autonomía de vuelo limitada, o de un avión de paso, este fenómeno desafió el tiempo. «Estuvo ahí como dos horas», afirmó la vecina. Durante ese lapso, el objeto se mantuvo en la zona, visible y cambiante.
El desenlace fue tan enigmático como su aparición: tras más de 120 minutos de avistamiento, el objeto simplemente dejó de estar allí. «Desapareció como por arte de magia, de repente no se vio más», sentenció.
Antecedentes en la zona
La testigo confesó que hasta hace poco tiempo era escéptica. «Yo jamás había visto nada, mi abuela siempre contaba historias, pero yo no creía», admitió. Su percepción cambió hace unos ocho meses, cuando tuvo su primer avistamiento en el mismo lugar.
En aquella ocasión anterior, observó «un objeto alargado con tres luces verdes grandes que destellaban», el cual se desplazó hacia Piriápolis tras 15 minutos. Sin embargo, recalca que lo vivido este sábado 17 de enero fue diferente y mucho más intenso.
La vecina lamentó no contar con un equipo profesional para capturar el momento con mayor nitidez, ya que la cámara digital de la familia se encontraba sin baterías, pero las imágenes quedaron grabadas en la retina de todos los presentes.







