Miranda sin pelos en la lengua. El concejal Alberto Miranda, dirigente y referente político del Frente Amplio en Piriápolis, analizó la actualidad de su fuerza política y la gestión al frente del gobierno, donde si bien afirma que a lo largo de éstos 12 años ha tenido un buen desempeño, reconoce disentir con muchas cosas. El concejal participó el sábado en la Marcha del Silencio en Piriápolis, siendo el tema «desaparecidos» uno de los principales cuestionamientos que hace al gobierno del FA: «Los mismos legisladores que tuvieron en sus manos derogar la Ley de Caducidad y no lo hicieron, hoy son los que convocan a la Marcha del Silencio colgando cartelitos en las redes sociales» señaló con indignación el dirigente que sostiene que la fuerza política quedó a la sombra del gobierno y rehén de intereses personales por encima de lo colectivo»
Relacionamiento con alcalde y concejales
Consultado sobre el relacionamiento que mantiene con su compañero de partido, el alcalde Mario Invernizzi, concejales del FA y del Partido Nacional, Miranda, señaló: «Siempre digo que desde el momento que fuimos elegidos por el pueblo nuestras banderas políticas quedaron atrás. Ahora en vez de ser concejales de una fuerza política somos representantes del pueblo y eso lo tenemos que tener bien claro»
«Con el alcalde el relacionamiento es bueno al igual que con todos los concejales, ya sean del Frente Amplio o del Partido Nacional. Lo que prima en el concejo es dar soluciones a los distintos problemas que presenta la ciudadanía. A veces no es fácil, pero que la gente tenga la plena seguridad que se agotan las instancias. Mas de una vez el concejo en pleno tuvo que ir al 5º piso (de la Intendencia de Maldonado) buscando soluciones que no pasan por nosotros y competen a las direcciones de generales. Hasta en eso hay unanimidad de criterios» subrayó Miranda.
Marcha del Silencio: «Los mismos legisladores que tuvieron en sus manos derogar la Ley de Caducidad, hoy son los que convocan a la marcha»
El dirigente frenteamplista asistió el sábado a la Marcha del Silencio en reclamo de verdad y justicia por los desaparecidos de la dictadura.
Sobre su presencia en la movilización, señaló que siempre va y hoy con mas razón ya que «me siento responsable por la inacción del gobierno que no tiene voluntad política para esclarecer los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar»
En ese sentido, Miranda no ocultó su malestar con algunos legisladores de su fuerza política que tuvieron en sus manos derogar la Ley de Caducidad y no solamente no lo hicieron, sino hoy son los que adhieren y convocan a la marcha»
«El Frente Amplio tuvo todo en sus manos para avanzar sustancialmente en la búsqueda de verdad y justicia y una de las acciones para eso era derogar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, que con un gobierno que contaba con mayoría parlamentaria se tendría que haber hecho, pero inexplicablemente la Ley sigue aún vigente»
Al respecto reconoció que la Ley de Caducidad fue respaldada popularmente en dos instancias. «Primero fue un plebiscito que hasta lo puedo llegar a entender dado que se salía de una dictadura y aún existían temores en la sociedad. La segunda instancia fue en las elecciones del 2010 donde intentamos convocar a un plebiscito pero no llegamos con los votos»
«El Frente Amplio quería impulsar un segundo plebiscito para poder de alguna manera, transcurrido el tiempo y ya con la democracia consolidada, volver sobre el tema y empezar a darle la posibilidad cierta a los familiares para que supieran la verdad, donde están sus seres queridos. De eso se trata. Pero nuevamente esta fuerza política que integro le dio un espaldarazo a la Ley y no se llegó ya que necesitábamos cierta cantidad de votos para impulsar el plebiscito y no lo logramos. Y no fue por falta de militancia porque se militó hasta el último día» sentenció Miranda.
Dolido… aún no salgo de mi asombro
«Recuerdo que el día de las elecciones me tocó ser delegado de mesa y sentí mucho dolor en el escrutinio al ver las listas de nuestro partido sin la papeleta que promovía el plebiscito. Aun no salgo de mi asombro…
«Aquellos legisladores, de ayer y de hoy, los veo ahora levantando un cartelito en redes sociales convocando a la «Marcha del Silencio» por verdad y justicia. Doblemente me siento responsable porque tenemos al presidente de la República y la mayoría parlamentaria para cambiar esta realidad y todo sigue igual» reflexionó Miranda.
Falta voluntad política
“Me siento responsable ya que integro la fuerza política que hoy gobierna y que antes de llegar al poder, las expectativas eran otras. Dábamos por descontado que el tema de los desaparecidos quedaría laudado con el gobierno del Frente Amplio. No fue así y somos todos responsables. Desde los presidentes Tabaré Vázquez y José Mujica, hasta el último senador y diputado, porque teníamos todo para revertir esa situación y de una vez por todas darle tranquilidad, verdad y justicia, a las madres, padres y familiares de los desaparecidos durante la dictadura y no se hizo. Creo que falta de voluntad política de parte de todos los actores» consideró Miranda.
«Estas actitudes, sumadas a otras, no hacen mas que profundizar la brecha entre el pueblo y el gobierno, ya que fue la ciudadanía que con su voto los puso ahí.
La fuerza política hoy… las tensiones internas del Frente Amplio en la actual coyuntura política
El Frente Amplio desde el inicio fue una herramienta, nunca un fin en sí mismo. Eso hay que tenerlo claro para poder discernir a la luz de los acontecimientos donde estamos parados. El Frente Amplio fue una coalición de partidos con diversas concepciones ideológicas pero que se enfrentaban a un enemigo común: Un capitalismo salvaje y abusivo que democráticamente golpeaba por igual a mujeres, hombres, niños, trabajadores, pequeños propietarios, jubilados, pensionistas y desocupados.
Una singularidad de aquel nacimiento fue la de aglomerar pueblo sin partido ni una clara concepción ideológica, lo cual dio lugar al “movimiento”, argamasa que cohesiono grupos y partidos (en términos de panadería , la argamasa vendría a ser la mezcla de varias masas que nos sirve como mejorador del pan entre otros, que también en el gremio lo llamamos reciento).
«Se generó en los militantes partidarios un sentimiento de unidad solidaria inédita hasta ese momento y otorgó al Frente Amplio una dimensión histórica inesperada tanto a nivel nacional como regional. En aquel momento Seregni la definió como una fuerza progresista y pacificadora -¡Claro! ; me dirán que eso es historia y tienen razón, pero quien recuerda de donde viene sabe a done va, como dice la canción de Mario Carrero. Hemos sufrido el desgaste típico de ejercer el gobierno, de confundir a nuestra “fuerza política” con un partido político. No somos, ni debemos parecernos remotamente a uno. Un partido político cuando se convierte en gobierno, fatalmente desintegra al “partido”. Sus principales referentes terminan atornillados dentro de la administración. Su capacidad de reacción frente a inconvenientes y sin claridad en el análisis político se ven menoscabadas por los compromisos asumidos y por la necesidad del exitismo electoral.
Una “fuerza” como el Frente Amplio no debe permitirse un error de ese calibre. En primer lugar porque como coalición tenemos que negociar cuotas partidarias, lo que genera tensiones a la interna y dificulta la elección de personas idóneas para responsabilidades políticas; en segundo lugar, porque la condición de “movimiento” nos otorga una riqueza conceptual que debe ser valorada y respetada, tanto a la hora de estructurar el gobierno como a la de establecer las pautas en el proceso administrativo que implica gobernar.
Errar aquí implica perder la brújula; cometer fallos administrativos, los que provocan perjuicios económicos y financieros para la población, perder credibilidad en la gente y generar desosiego en la militancia de a pie, los que realmente se embarran las patas»
Todo gobierno tiene aciertos y errores coyunturales. La evolución de un gobierno del Frente Amplio desde el año 2005 a la fecha, ha sido en término histórico de un buen desempeño, así lo demuestran los números. Decir que estamos de acuerdo con todo lo actuado eso es ser “ilusos”, pero en un proceso de cambios paulatinos como el que hemos transcurrido es indispensable negociar para avanzar.
Pero “el viento viene de cara” y no solo está azotando al “barrio”; porque también Argentina, Brasil y Paraguay están sufriendo ajetreo económico y político; Colombia con un proceso de paz agarrados con alfileres y Venezuela agobiada por un ataque combinado entre la derecha Venezolana y el capital transnacional.
Hablando claro y en criollo: El Tío Sam mostrándose simpático con los dientes a flor de labio en la OEA, en Siria, Corea, Irak, Afganistán y Yemen, obvio, parece que “se viene la noche”, el juego de poder entre los grandes hace que los enanos miren donde y como pisan, o como se dice vulgarmente “andamos como pisando huevos” y me responsabilizo de todo lo que digo.
El gobierno tiene limitaciones en cuanto a las relaciones internacionales con tratados hechos y en proceso de realización, intereses económicos y riesgos políticos que no pueden ignorarse; todo lo que eventualmente puede poner a un gobierno en un brete político como es el caso con Venezuela en esta coyuntura. Pero la fuerza política como tal, no tiene esos compromisos y si tiene el deber de accionar en comunión con sus antecedentes históricos.
El Frente Amplio como fuerza progresista y pacificadora debe bregar por la NO intervención de ninguna nación en ninguna de sus formas, ni directa ni indirecta. Ser proclives al mejor desarrollo de la democracia en Venezuela como en el Mercosur, no implica cantar a coro con los cipayos del imperio. Que la situación en el pueblo hermano de Venezuela es delicado, SI, que puede no gustarnos alguna de sus decisiones políticas, también, pero no podemos ignorar que este pueblo está bajo una asedio permanente y que hay mucho parecido con la desestabilizaciones que sufrieron en su momento tanto Chávez como Allende.
Indolencia peligrosa
Ejercer el gobierno desde el 2005, la bonanza económica relativa y un consumo creciente, interesantes números “macro” en relación al desarrollo a lo largo de este periodo con respecto al PBI y una ausencia de discusión política en cuanto al rumbo de un país pequeño entre gigantes, nos ha sumido en una indolencia peligrosa. La fuerza política ha quedado a la sombra del gobierno y rehén de rencillas intestinas por las butacas, las que representan parcelas de poder que paulatinamente se debilitan como señalan la derrota en Maldonado y la pérdida de la mayoría parlamentaria»
«Los tiempos difíciles ameritan a volver a mirar nuestros orígenes, y “los hermanos sean unidos” porque esa es la ley primera rezaba Martin Fierro, y eso es justamente es lo que no estamos haciendo bien. Últimamente, una oposición desgarbada y sin propuestas nos impone la agenda obligándonos a estar a la defensiva. No podemos darnos ese lujo, estamos a la puerta de un mundo conflictivo, donde el capital transnacional necesita resolver sus crisis por la vía más rápida, la expoliación financiera o su industria de la guerra»
La globalización del consumo como valor cultural primordial, el lucro incondicional como fuerza motora y como frutilla de la torta: la transformación tecnológica de la automatización, cambios sin precedentes en la historia, nos enfrenta a las transformaciones en la vida de la gente, en como pensar la economía, como financiar los servicios esenciales, hablamos de: Educación, salud, transporte, vivienda, etc. Como hacer que el tiempo libre que nos deja la automatización no se convierta en pauperización y por lo tanto, en involución del virtuoso ciclo de crecimiento perpetuo del que el sistema se alimenta.
Necesitamos conciencia en el pueblo, cuadros políticos preparados para enfrentar tales desafíos. La oposición de esto, no se enteró. En treinta años que no son nada para la historia de un país, nuestros hijos y nietos van a estar inmersos en un mundo diferente, y depende de nosotros que no sea tan salvaje y despiadado. Hay que empezar ahora.
«Con la verdad no ofendo ni temo»
Consultado si sus expresiones podrían traerle consecuencias desde se fuerza política, Miranda fue categórico: «Si valoramos los dichos de Artigas» con la verdad no ofendo ni temo», para mi esto no es una ofensa, sino una verdad, en consecuencia, no ofendo ni temo. Si hubiere alguna consecuencia no estaría tan errado en mi percepción que existe para muchos un interés personal y no un interés colectivo y solo con que me lo pidan, tranquilamente me voy p’al rancho. Hoy soy un militante de base, respondo a las bases, pero no me caso. Brego por la verdadera unidad que, hasta en el desacuerdo, debería existir si tenemos como propósito el bien común del pueblo. Salud. Un fuerte abrazo para todos» concluyó Alberto Miranda.
Fotos semanario La Prensa
Foto inferior: Alberto Miranda durante la Marcha del Silencio realizada el sábado 20 de mayo en Piriápolis.








