Las Viviendas de Estación Las Flores tuvieron que atar con alambre los techos, ponerles columnas de hormigón, tablones y troncos para que no se vuelen, algunas se llueven, otras corrieron riesgo de prenderse fuego por mala instalación eléctrica, las colillas tuvieron que ser cambiadas en su mayoría porque no eran las que necesitaban, pestillos, cerraduras y puertas sucias y rotas, y por si fuera poco, varias casas pagan onerosas facturas de UTE.
«Total, nosotros no vamos a vivir acá» era lo que decían los oficiales y capataz de la empresa contratada por la intendencia durante el proceso de construcción de las casas que llevó cuatro años, según lo declarado por las propietarias a semanario La Prensa.
Así está la situación en las “flamantes” Viviendas de Estación Las Flores inauguradas recientemente.
El pasado 19 de abril, después de largos cuatro años de idas y venidas, de sabores y sinsabores, fueran finalmente inauguradas y entregadas las llaves de las Viviendas de Estación Las Flores, que daban solución habitacional a 16 familias de la zona. Para estos vecinos, gente humilde y trabajadora, se hacía realidad el sueño de todo uruguayo: El techo propio.
Sin embargo bastaron cinco meses para que quedaran al desnudo la precariedad, improvisación y negligencia con que fueron construidas las viviendas de estas familias por parte de la Intendencia Departamental de Maldonado, que si bien lograron su techo propio, descubrieron que no era seguro.
El fuerte temporal que azotó nuestra zona el 19 de setiembre, por suerte en horas de la tarde y no a la noche, dejó en evidencia la fragilidad de las construcciones cuando los techos se empezaron a mover y si los vecinos no actuaban rápido, seguramente varios casas hubiesen terminado sin techo.
Cerca de las 15 hs. del miércoles, el viento arreciaba y los techos comenzaron a desprenderse por lo que varias viviendas, principalmente las ubicadas al sur, tuvieron que solucionar el problema colocando columnas de cemento y troncos de leña en sus techos para evitar que fueran arrancados por la sudestada.
Desde la IDM prometieron darle solución al problema, sin embargo, hasta la mañana del martes nadie se había aparecido por el complejo, donde además regía un alerta amarillo por las inclemencias del tiempo.
De acuerdo a lo declarado por los propietarios a semanario La Prensa, esta fue la gota que desbordó el vaso, ya que en estos cinco meses de posesión de las viviendas no ha sido el único inconveniente que han sufrido en las casas. Filtraciones de agua, deficiencias en la instalación eléctrica, problemas en las estufas a leña y sus chimeneas, pestillos y cerraduras rotas, puertas en mal estado, colillas que pierden y onerosas facturas de UTE, forman parte de un sin fin de problemas que han soportado los propietarios, quienes indignados, se plantean si las viviendas fueron “una solución o un problema” para sus familias.
El día del temporal
Celina González, de la Vivienda 8, contó a La Prensa lo sucedido en la tarde del 19 de setiembre: “Estaba mi hijo grande con los 3 mas chicos y vio que se movía el cielorraso y se levantaban las chapas, tuvo que poner la camioneta y subir al techo, con otros vecinos que vinieron a ayudar, para aguantarlo mientras otro agujereaba la pared para colocar un malacate, que con eso esta agarrado hasta ahora el techo. Si no hubiese sido por ese malacate, hoy no tendríamos techo, afirma Celina, quien agrega que la mayoría de las casas sufrieron movimientos de las chapas.
Agradecimiento y disculpas para Ciganda, alcalde de Solís Grande
Celina González agradeció al alcalde de Solís Grande, Hernán Ciganda, a quien llamamos en primera instancia y en minutos ya estaba en el complejo con funcionarios y maquinaria del municipio. “El propio alcalde se trepó a los techos junto con otros funcionarios para colocar columnas de hormigón con el fin de asegurar los techos” dijo Celina González, pidiendo a su vez disculpas al alcalde porque fue quien se llevó el rezongo, cuando en realidad el no tiene nada que ver en esto” señaló la propietaria.
El paso a seguir era la Intendencia Departamental de Maldonado
González expresó que el trámite a seguir era llamar al Arq. Azuaga, quien fue el Director de Vivienda durante el último tiempo de la construcción. El jerarca se hizo presente en lugar el jueves, al día siguiente del temporal asegurando una solución rápida al problema, pero desde ese día no ha venido nadie mas. Sigo con las paredes agujereadas y con el malacate colgando, arriesgando que venga otro temporal y se lleve todo. Lo que pido es que alguien me de una solución, hace 5 meses que me entregaron la llave y supongo que alguien tendrá que hacerse responsable.
Otros problemas afectan las viviendas
González también explicó a semanario La Prensa que esto es lo mas grave de otros tantos detalles que tienen las casas, como pérdida de agua en las colillas, que la mayoría las tuvieron que cambiar porque las que se utilizaron eran cortas y en vez de traer las que se necesitaban, estiraron las que tenían. Algunas casas se llueven y varios vecinos están pagando $ 4.000 de luz. Pidieron inspección a UTE, donde los técnicos manifestaron que la conexión estaba bien, aunque podría haber un problema de instalación dentro de las viviendas, sugiriendo se solicitara la inspección del técnico habilitado de la Intendencia. Pedimos la inspección pero tampoco vino nadie.
Queremos una solución porque se supone que son viviendas económicas, somos todos trabajadores y lo único que tenemos es una heladera, una tele y un calefón.
Cables detrás de las estufas a leña
En cuanto a la instalación eléctrica, las viviendas 1 y 14 sufrieron serios problemas con la instalación eléctrica. Lorena, titular de la Vivienda 1, explicó que “tenían un enchufe cerca de la estufa a leña y a los pocos días de comenzar a encenderla el cable se prendió fuego, me quedé sin luz y un vecino que es electricista sacó los cables y me dijo que la instalación la habían hecho por detrás de la estufa, cuando la tendrían que haber hecho por el suelo. Me quedé sin enchufe que es lo de menos, pero se podía haber originado un corto circuito y prenderse fuego. A la vivienda 14 le pasó lo mismo.
Leticia, otras de las propietarias también dijo tener dos tablones y dos columnas en el techo debido a que se movieron las chapas, y no los voy a sacar hasta que la intendencia venga porque tengo 4 chiquilines una nieta de un mes, no me puedo arriesgar a

Rosani, vecina lindera de Celina, manifestó que el problema de los techos es muy serio, si bien su vivienda no fue afectada por estar pegado a la de Celina, a varios vecinos se le movieron los techos. Sin embargo, Rosani manifestó haber tenido que hacer varios arreglos y cambiar las colillas que se han roto, además de estar pagando $ 3.000 pesos de luz, cifra que “es un disparate” dijo la propietaria cuando tenemos las cosas básicas
Rosalba, también propietaria de una de las viviendas, contó que cuando llegó el día de la entrega de llaves su casa estaba sin terminar, entregándosela un mes después y en la primera lluvia entró agua por el dormitorio, el cielorraso está cimbrado y cualquiera se da cuenta que es por falta de tirantes, y también entra agua por la cocina pasando por donde están los tomacorriente. Lo mismo le pasa al vecino, que le entra agua por los tirantes. Hablé con el Arq. Lucas, hablé con el alcalde Ciganda, quien hizo lo que pudo porque esto no le corresponde, pero de igual forma planteó el problema en la Intendencia y el oto día vino Azuaga por el temporal y supuestamente el no estaba enterado, me respondió que iba a hablar con Lucas por mi caso. La estufa la tuve que arreglar toda, abrirla y encontramos que adentro tenía tablas, ladrillos, mugre. Los pestillos me los entregaron todos rotos, las cerraduras las tuve que cambiar, las puertas sucias y rotas, Azuaga dio la orden de que las cambiaran pero nunca las cambiaron. Llevo 4 meses con esta situación y siempre que vienen que vienen mañana pero nunca vienen.
Ante esta situación las propietarias solicitan que “alguien venga, de la cara y una solución, nosotros estuvimos 4 años construyendo nuestras casas a pico y pala, 90% mujeres y ahora nos encontramos con este panorama. Esperábamos otra cosa, teníamos otras expectativas, pensamos que con viviendas nuevas íbamos a estar seguros y todo lo contrario, no podemos dejar a nuestros hijos solos porque no sabemos si al volver vamos a tener el techo” dijeron las indignadas vecinas de Estación Las Flores.







