Durante el conversatorio “La garrapata como desafío sanitario” en Agro en Punta, el Director de Servicios Ganaderos, Marcelo Rodríguez, señaló que la gravedad de la situación obligará al Gobierno a tomar medidas drásticas, aunque no sean «simpáticas«, para frenar un problema que cuesta 92 millones de dólares al año.
El escenario sanitario respecto a la garrapata en Uruguay ha llegado a un punto de quiebre. En un panel que reunió a los principales referentes científicos y técnicos del país, quedó claro que el sistema tradicional de control ha fallado ante la multirresistencia y el cambio climático, y que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) se prepara para un endurecimiento de las políticas sanitarias.
El costo de la inacción
Marcelo Rodríguez, Director General de Servicios Ganaderos del MGAP, fue contundente al abrir el debate: “La garrapata no es un problema nuevo, es un problema estructural”. Rodríguez explicó que el país ha acumulado errores durante medio siglo de campañas y que hoy el impacto económico es insostenible.
Según datos de OPYPA, el parásito genera pérdidas por 92 millones de dólares anuales, lo que representa un 3,4% de la producción primaria de carne. Sin embargo, la mayor preocupación no es solo productiva, sino comercial: el riesgo de residuos químicos en la carne podría cerrar mercados estratégicos para Uruguay.
Decisiones con respaldo científico
El jerarca del MGAP adelantó que la gestión sanitaria cambiará de rumbo. “Ya no funciona más tomar decisiones sin respaldo científico ni postergar medidas necesarias por temor a que no sean populares”, afirmó. En ese sentido, advirtió que las próximas resoluciones del ministerio “no serán simpáticas, pero son inevitables” si se quiere preservar el estatus sanitario nacional.
La ciencia como aliada: Vacunas y genética
Por su parte, los investigadores presentes en el panel ofrecieron una luz de esperanza a través de la innovación:
- Matías Machado (Institut Pasteur): Informó sobre los avances de una nueva vacuna contra la garrapata, cuyos ensayos a campo comenzaron en 2022 y que ya cuenta con un plan piloto acordado con el MGAP.
- Alejo Menchaca (INIA): Fue enfático al decir que “si seguimos haciendo lo mismo, la garrapata nos va a seguir ganando”. Propuso líneas de investigación de frontera, como la modificación genética de la garrapata para reducir su capacidad reproductiva.
Un desafío de todo el sistema
Finalmente, el decano de la Facultad de Veterinaria, José Pasarini, recordó que la solución no es solo técnica, sino de comportamiento en el territorio. Subrayó que la formación de los profesionales y la responsabilidad de cada productor en su predio son fundamentales, ya que “pequeñas prácticas individuales pueden tener consecuencias grandes a nivel país”.
La conclusión del encuentro fue unánime: Uruguay debe abandonar la idea de «administrar» el problema y pasar a una fase de ataque basada en evidencia científica, nuevas herramientas biológicas y un control estatal más riguroso.








