Adolescencia. Escribe Lydia Balbuena, licenciada en Enfermería, A.H.

La adolescencia es una etapa de la vida que se da aproximadamente a partir de los 12 hasta los 20 años. Es en ese proceso, donde se desarrollan las características de la personalidad, y se caracteriza por la transición a la adultez. Los adultos habitualmente hemos olvidado la etapa que ya vivimos cuando fuimos adolescentes, por eso catalogamos a los jóvenes con demasiados perjuicios, y como una edad problemática. Solemos verlos como apáticos, irresponsables y poco comprometidos, o incluso creemos que no son capaces de cumplir con determinadas tareas.
La adolescencia es una etapa hermosa, importante y necesaria para llegar a adultos.
Es una etapa con valor y riqueza en sí misma, que brinda infinitas posibilidades para el aprendizaje, para el desarrollo de fortalezas y de oportunidades. Es sin duda, donde surgen muchos cambios corporales, hormonales y muchos interrogantes. Es la etapa de la vida, donde se dan los mayores cambios y el mayor número de aprendizajes.
La Organización Mundial de la Salud (O.M.S), define a la adolescencia como el período de crecimiento que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, y la ubica entre los 10 y 19 años. Independientemente de la dificultad para establecer un rango exacto de edad, es importante el valor adaptativo, funcional y decisivo que se da en ella.
Cabe destacar que el adolescente se siente niño y adulto al mismo tiempo, pero sabemos que no es ni una cosa ni la otra. Está en una permanente transición, donde deja de ser niño, pero depende del mundo de los adultos.
En esta edad es cuando el joven comienza a hacerse cargo de su propia vida.
La adolescencia es una etapa de florecimiento de proyectos, de descubrimiento de sí mismos y del entorno. Nuestro rol como adultos es colaborar para que esto fluya sin bloqueos, educando siempre desde el respeto, la comprensión y la tolerancia. Recordemos que es una etapa en la que su cerebro está cambiando por completo, se está remodelando y generando nuevas conexiones.
Es un período de pleno crecimiento y de cambios acelerados, a veces muy difíciles de poder procesarlos en su totalidad.
Los adolescentes no buscan la discusión con sus mayores, no buscan hacernos la guerra ni iniciar una lucha de poder. Muchas veces si no hacen lo que esperamos, es porque no pueden hacerlo, porque hay un proceso de maduración cerebral que está en proceso. Esta maduración debe consolidarse para luego dar paso a una persona con capacidad de autorregulación y la toma acertada y responsable de decisiones.
Los adultos no debemos acercarnos a ellos desde el miedo, o reaccionar mal cuando estos jóvenes nos cuestionan, ya que esto lleva a la rebeldía y nos aleja del diálogo, impidiendo la construcción de un entorno de confianza y seguridad.









