Mientras el edil colorado Francisco Sanabria, tras seguir minuto a minuto la situación, criticó duramente la falta de planificación y acción de las autoridades competentes tras las inundaciones en San Carlos, el alcalde de la ciudad, Gregorio Quintana, resaltaba el esfuerzo realizado por el gobierno local y departamental.
El jerarca carolino destacó en declaraciones a FM Gente «el trabajo y el esfuerzo “mancomunado” de las autoridades locales y departamentales (estuvieron el secretario general de la IDM Gustavo Salaberry y el intendente Óscar de los Santos) junto a los vecinos, para ofrecer asistencia a los damnificados y rescatar a un total de cinco personas que quedaron atrapadas en plena creciente. Quintana criticó a Sanabria por «utilizar políticamente una situación de estas”.
Cabe destacar que los 8 evacuados y las decenas de autoevacuados como consecuencia de la crecida del arroyo San Carlos que provocó inundaciones en los barrios de barrios Palermo, Sur y Rodríguez Barrios, regresaron esta tarde a sus hogares.
Por su parte, Vamos Maldonado, sector colorado liderado por Germán Cardoso y Francisco Sanabria, emitieron varios comunicados, el último fue a las 9:20 de hoy, donde se incluyen fotos y relatos de los damnificados.
Transcribimos en forma íntegra y textual el comunicado:
Las catástrofes a veces son naturales. Lo que no puede ser natural, es nuestra actitud hacia ellas. Cuando 1:14 de la mañana, se te para delante un joven de unos 19, 20 años, o menos, se pone un brazo a la altura del pecho, y te dice «acá estaba y ahí perdí todo», es imposible no pensar en aquel amigo que en pleno temporal escribió: «Estos son los momentos en los que uno valora lo que tiene (por ejemplo un lugar seco donde dormir)»
Pero, el tener una actitud, implica un montón de cosas que han fallado.
Es cierto, ahí están las fotos que lo prueban: lo bomberos se preparan para hacer un gran esfuerzo (están en pleno conteo de materiales para comenzar una labor difícil y dura).
Es cierto también, que nos cruzamos con un vehículo de Prefectura Naval, un gomón, -que suponemos- estaba a disposición para cualquier situación.
Sin embargo, en uno de los Departamentos más ricos del Uruguay, vuelve a fallar la planificación.


«Yo viví en esas calles, las inundaciones son todas más o menos parecidas. Llueve mucho y el agua desborda su cauce. Viví en esas calles y ví inundaciones muy grandes, otras no tanto,
La de anoche, la de hoy, quizás se diferencia en que la tormenta, la lluvia, o el gran temporal ya no estaban ahí. Estuvieron anoche, y en parte del día.
Pero cuando los cauces se desbordaron, el clima era otro. En parte, eso va a facilitar, si es que es posible pensar que pueda ser fácil, la labor de los Bomberos, por ejemplo»
Pero, las inundaciones son más o menos similares .
Dónde está el plan de emergencia?
Dónde está el comité de emergencia?
Dónde está el albergue, los vehículos con faro piloto, los metros de cabos y sogas, los wader (botas de pescador, largas hasta el pecho), o el personal capacitado, más allá del cuerpo de Bomberos?
Dónde estaban los vehículos estatales, ayudando a la gente a salvaguardar sus pertenencias en tiempo y forma?
Creemos que a nadie le molestaría saber que sus tributos, (en una situación como esta), están siendo invertidos en salvaguardar familias con vehículos yendo y viniendo; ayudando a llevar las cosas a algún garage de algún vecino, o a algún depósito, donde, cuando el agua vuelva a su cauce, puedan volver a su lugar natural.
A nadie, (ni a los que estaban secos; ni a los que estaban viendo, (mate en mano), como el agua cual «monstruo gigante», iba creciendo y acercándose a la puerta de entrada de su propia casa.


Frente al «Teatro de Verano» una familia nos permitió tomarles una foto; e incluso sonrieron.
Hicieron énfasis que, quien publicara la foto, supiera que la casilla del guardavidas, debía estar llegando a La Barra (arrastrada por la corriente).
El agua, se encontraba a escasos 25 centímetros de ingresar a su Hogar. Su casa, frente al arroyo, normalmente está a unos 50 metros del cauce normal aproximadamente.
Sonrieron para la foto, mientras la cámara, apoyada por el trípode, se estremecía por la corriente, y por eso el movimiento en la imagen.
Una zona en donde el suministro de luz había sido cortado; y una toma de larga exposición, hacen que no se vean las sonrisas.

Sólo un bombero impidió el paso en la calle Ejido, dado que el resto del cuerpo, preparaba materiales en la vereda y desataba el gomón (que seguramente está siendo usado mientras escribimos).
Una vecina, en la zona de las calles «Azorianos» y «Joaquín Suarez» hablaba, comentaba; «los piches andan como locos con todo esto, nadie quiere dejar la casa sola», pero, en la oscuridad reinante, no había ningún móvil policial, cuya luz brindara compañía y tranquilidad.
O algún vehículo de la Dirección de Obras de la Intendencia, o del Municipio de San Carlos, que cumpliera la misma misión, así como habían inspectores de tránsito, ayudando a desviar, o colocando conos, o cualquier tipo de material, vinculado a la señalización, y ayudando a los vecinos que colocaban sus propios vehículos a tal fin.


Las catástrofes pasan cuando menos las esperamos, es por eso, que es importante tener planes que puedan ayudar en casos como este.
Las soluciones deberían existir, estar planificadas y aplicarse de la forma más ágil posible (en caso de ser necesarias).
Hasta cuándo nos sorprenderemos por este tipo de situaciones?












