«Revócase la Sentencia Interlocutoria impugnada Nº 1970 de 29 de julio de 2016, absuélvase a César Humberto Cabrera Pérez y en su mérito decrétase la excarcelación inmediata del mismo, cuyo cumplimiento se comete a la Sede A.quo» expresa la resolución del Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 3er. Turno firmada el 4 de octubre de 2017 por los ministros doctores Eduardo Borges Duarte, Julio Olivera Negrin y Pedro Salazar Delgado, declarando INOCENTE al imputado después de permanecer 14 meses en prisión por «reiterados delitos de atentado violento al pudor contra su hijo de 6 años» que jamás cometió.
Como el propio Humberto Cabrera lo define, lo que le pasó a el y a su familia «fue una tragedia». Una denuncia radicada por la niñera de sus hijos, respaldada únicamente por una grabación manipulada, encontró eco en la Justicia que lo procesó con prisión. Transcurridos 14 meses y 6 días preso, un Tribunal de Apelaciones en lo Penal resolvió por unanimidad, absolver a Cabrera decretando su excarcelación en forma inmediata.
No es para nada agradable ser acusado de algo que no se hizo. Mucho menos que sea la propia Justicia la que da lugar a la acusación y, peor aún, que falle encarcelando al denunciando por un delito que no cometió. La impotencia es tremenda.
Referente a este sonado caso, semanario La Prensa expresa que así como en su momento se creyó en la Justicia, hoy por supuesto, también creemos en la Justicia y en consecuencia corresponde aportar todo lo necesario y a nuestro alcance para limpiar el nombre y honor de Humberto Cabrera y su familia, vecinos de Piriápolis. (Vea pedido de disculpas públicas en nota aparte).-
Cabrera visitó en las últimas horas la redacción de semanario La Prensa, para acercarnos la resolución judicial y una carta abierta, que publicamos a continuación, donde explica brevemente lo que pasó, refrendando lo expresado en la resolución judicial que lo absuelve, al negar rotunda y categóricamente los delitos por los cuales se los acusó, tanto a el como a su esposa, que injustamente lo llevaron a la cárcel, mientras ella quedó en calidad de emplazada, alejada de sus hijos. Cabrera resalta asimismo los valores morales, amor y respeto, que siempre reinaron en el seno de su familia.
Durante la ocasión realizó algunas apreciaciones como que no tiene ninguna intención de mudarse de Piriápolis, sino continuará viviendo, junto a su familia, en la ciudad que ama y lo vio crecer. Agotará las instancias para limpiar su nombre y honor, revirtiendo la condena pública que sufrió el, su esposa y su familia tras conocerse el fallo judicial adverso del 29 de julio del 2016.
Comentó que ya inició acciones legales contra el Estado uruguayo, una demanda penal contra la niñera y tiene en carpeta 3 o 4 juicios civiles mas que prefirió mantener en reserva.
A continuación, publicamos la carta…
Carta abierta de Humberto Cabrera
HABLO LA JUSTICIA: INOCENTE
El 29 de julio del 2016 fui procesado con prisión por Atentado Violento al Pudor hacia mi hijo de 6 años de edad, por una denuncia anónima al 0800.
El 4 de octubre pasado el Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 3er. Turno revocó el auto de procesamiento, absolviéndome por unanimidad de sus integrantes y ordenando mi inmediata liberación.
La Justicia tarda, pero llega.
En resumidas palabras, SOY INOCENTE, fui a la cárcel por un delito que no cometí y la Justicia se expidió.
Estuve 14 meses y 6 días preso en la cárcel siendo inocente; fui acusado injustamente de un delito que JAMAS ocurrió, NINGÚN tipo de violencia, ni ninguna de las disparatadas INFAMIAS que se dijeron y publicaron en varios medios de comunicación hasta el hartazgo, NADA ES CIERTO, como quedó demostrado no por mí sino por la Justicia.
Mi esposa –también acusada y privada de la tenencia de nuestros hijos- sufrió también las infamias y calumnias generadas, quedando toda mi familia expuesta al desprecio público.
Quiero decir públicamente que mi esposa y yo somos padres responsables, atentos y ocupados siempre en la crianza de nuestros hijos; en nuestro hogar reina el amor y el respeto; las buenas costumbres y la educación prevaleció en los valores transmitidos
por nuestros respectivos padres.
Lo sucedido fue una verdadera tragedia para nuestra familia y amigos, con consecuencias nefastas para todos, algo impensable e inimaginable que dejó una herida; pero a pesar de todo, SIEMPRE nos mantuvimos unidos y confiando en que todo se aclararía y se haría justicia.
Agradezco a todas las personas que se preocuparon y confiaron en mi inocencia, dándome su apoyo incondicional; y agradezco especialmente a mis hermanos, a mis suegros y al enorme y maravilloso grupo de amigos que no permitieron que decayera
en esos momentos difíciles.
Por ello reitero, habló la justicia: SOY INOCENTE.
Atte.
César Humberto Cabrera Pérez
Foto portada El Observador









