Foto portada: Reforma del techo del Pabellón de las Rosas en 2002 (Archivo Prof. Pablo Reborido).
Presentamos a continuación la cuarta y última parte de la «Historia del Pabellón de las Rosas y su custodia por parte de la Asociación de Fomento y Turismo», material enmarcado en el ciclo “Historias de Piriápolis” del Prof. Gastón Goicoechea, En esta última entrega, el autor habla de la crisis y recuperación del Pabellón de las Rosas en el periodo 1988- 2005 hasta nuestros días).-
Crisis y recuperación del Pabellón (1988-2005)

El año 1988 determina el comienzo de una crisis para el Pabellón de las Rosas, tanto a nivel de eventos como material. Ese año se produjo el imprevisto quebranto de salud y posterior fallecimiento de Juan Carlos Solá (que implicó ese año la suspensión del evento Reina de la Juventud). Su hijo, Rodolfo Solá continuó organizando el evento durante varios años más, transmitido en vivo por Canal 4 Montecarlo.
Sin embargo, el deterioro del Pabellón, principalmente de su cubierta, implicó que a partir de 1999 se realizara en la escalinata y jardines del Argentino Hotel, realizándose el último certamen el 16 de febrero de 2001. El 27 de julio de 1993 el Pabellón de las Rosas fue declarado Monumento Histórico Nacional, como dependencia del Argentino Hotel de Piriápolis, basado en que en 1905 se “funda el primer Hotel de Piriápolis y en 1930 se inaugura el Argentino Hotel, culminando de esta forma la magna obra que Piria realizó en dicha ciudad”.
En abril de 1994, la Empresa Méndez Requena obtuvo la renovación por 20 años más de su concesión sobre el Argentino Hotel. Sin embargo, la misma incluía el usufructo del Pabellón de las Rosas, por encontrarse en el mismo padrón. Esto generó un vacío jurídico respecto a la situación de la Asociación de Fomento y Turismo en cuanto a su gestión, y por tanto un conflicto con los concesionarios privados del hotel respecto al usufructo del mismo, a pesar de que el Ministerio de Turismo otorgó al mismo la autorización para ceder a título gratuito el Pabellón de las Rosas, según Resolución Nro. 1050/95.
Luego de mucho tiempo de gestiones, desencuentros y negociaciones, se firmó el 28 de marzo de 1998 un Acuerdo entre la Asociación de Fomento y Turismo con el Ministerio de Turismo y Méndez y Pereira Sociedad Colectiva, en el que el concesionario cedió sus derechos a la Asociación de Fomento y Turismo del edificio del Pabellón de las Rosas, ubicado en parte del padrón 2008 m/a de la ciudad de Piriápolis, con la simultánea autorización del Ministerio de Turismo, venciendo el plazo el 11 de abril de 2014. El acuerdo implicó el derecho para Fomento y Turismo de “instalar la Sede, y la realización de eventos, espectáculos y la realización en general, por sí misma o concediéndole el uso a terceros en forma gratuita u onerosa, en beneficio de la Asociación”. La misma se encargará de organizar todo esto, “destinando el bien a actividades de interés turístico y/o social…”, debiendo acondicionar acústicamente el local.
Con 16 años garantizados de gestión, y encontrando el edificio, luego de tres años de desuso, en muy malas condiciones en lo que respecta a su estructura, cubierta, sanitaria e instalación eléctrica, Fomento y Turismo inició un importante, profundo y preciso proyecto de recuperación edilicia. Esto fue elaborado por arquitectos locales: Emilia Alperovich, Gustavo Sosa, Carlos Rivero, Mario Páez, Rafael Meilán y Cinthya García. Luego de la elaboración de Estudios básicos y Anteproyecto, el Proyecto final fue presentado a varios organismos públicos: Ministerio de Turismo, Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Intendencia y Junta Departamental de Maldonado, Comisión Nacional de Patrimonio.
Una vez logrado un Convenio, que financiaría la obra con aportes del Ministerio de Turismo, Obras Públicas, Intendencia Municipal de Maldonado y Fomento y Turismo (que aportó una cifra equivalente al trabajo honorario, técnico y profesional de sus arquitectos), se inició en 1999 el estudio acústico y cálculo de la estructura. Fue fundamental el trabajo honorario de su directiva y de sus arquitectos y técnicos.
Las demoras del Ministerio de Turismo, y los desentendimientos con sus autoridades, retrasó el dinero acordado, aunque no impidió que, a través de un importante movimiento popular que acumuló materiales donados y mano de obra solidaria de la Junta Local y de Prefectura, se pudiera ejecutar y culminar en pocos años, bajo la dirección de los arquitectos Gustavo Sosa y Carlos Rivero. Entre el 2001 y 2004 fueron resueltos los principales aspectos de la Primera Etapa de la Restauración del Pabellón de las Rosas, comenzando con la demolición de la zona del pretil, afectada por la prolongación de las cerchas.
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En el área total del salón principal, se realizó un contrapiso de hormigón armado de 10 cm, de espesor, dejando en los cambios de nivel ductos para cableado de instalaciones. La más costosa intervención fue el desmontaje de la cubierta de chapa, reparación de piezas estructurales y colocación de una nueva cubierta con otro diseño y materiales, que se pudo hacer con aproximadamente el 30% del dinero efectivamente presupuestado por una empresa-
En 2004 estas obras permitieron la reapertura del Pabellón de las Rosas, y su utilización para eventos y espectáculos todo el año, así como para su uso con fines educativos y culturales en cuanto a las fiestas de fin de curso de las instituciones públicas y privadas de la zona. Faltando culminar aspectos de la primera etapa de la intervención, el 21de octubre de 2004 se firmó un nuevo Convenio de la Asociación de Fomento y Turismo con el Ministerio de Turismo, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas y la Intendencia Municipal de Maldonado, por el cual estas entidades públicas se comprometían a colaborar con dinero para la Restauración del Pabellón de las Rosas
El fuerte temporal del 23 de agosto de 2005, que dañó parte de la cubierta, implicó una nueva intervención sobre la cubierta, subsidiada con colaboraciones de la Intendencia Departamental de Maldonado.
Hasta la fecha, el Pabellón ha seguido siendo administrado por la Asociación de Fomento y Turismo, cumpliendo con los fines turísticos, sociales y educativos establecidos en el Acuerdo de Cesión de 1998, así como con sus fines estatutarios en cuanto a “propender por todos los medios a su alcance a la realización de toda iniciativa que signifique progreso para la zona, o fomente la estabilización y crecimiento de la corriente turística”. El uso del Pabellón para obras teatrales y culturales, así como su préstamo a los centros educativos locales, implicó el cumplimiento estatutario de “realizar y prestigiar cuanto implique un progreso material o moral para la zona o la cultura en general”. La forma de sostener esta actividad y la propia existencia del Pabellón, implicó históricamente trabajar en forma conjunta con entes estatales, cumpliendo con los fines estatutarios en cuanto a “colaborar en función de estos propósitos con las autoridades nacionales y municipales”.

En conclusión, la labor de la Asociación de Fomento y Turismo de Piriápolis como celoso custodio del Pabellón de las Rosas ha implicado apoyar la Resolución del Ministerio de Educación y Cultura N° 671/993 que declara al Pabellón como Monumento Histórico, en tanto que el decreto establece “que el Poder Ejecutivo, animado de propósito de salvaguardar la integridad de aquellos bienes que forman parte del quehacer histórico, artístico y cultural y arquitectónico del país, estima pertinente acogerla presente propuesta; que el Estado ha reconocido como parte del Patrimonio Nacional”.
La renovación de la concesión del Argentino Hotel para la empresa Méndez y Pereira ha implicado cambios y incertidumbres respecto al futuro del Pabellón de las Rosas en cuanto a su gestión y conservación, que implica en la actualidad conversaciones entre las partes involucradas.









