
A los 64 años, Roberto Carmona continúa escribiendo un capítulo único en la historia del fútbol mundial. Este domingo, en el Hotel Radisson Victoria de Montevideo, será galardonado con el premio «Gaviota de Plata», una distinción cultural internacional que reconoce su trayectoria de cinco décadas jugando fútbol profesional, carrera que comenzó en el año 1976 y se extiende hasta la fecha. Con esta condecoración, Carmona se convierte en el primer futbolista en recibir el mencionado premio, un honor que históricamente se ha otorgado a modelos, cantantes, personalidades políticas y figuras del mundo artístico. El futbolista reúne además varios Récord Guinnes que certifican ser el futbolista profesional mas longevo del mundo, fichando en mas de 50 clubes de distintas partes del mundo. Carmona, que supo vestir la camiseta de la Institución Atlética Pan de Azúcar en dos oportunidades, apronta así para un nuevo año de actividad deportiva, esta vez en el club Juventud de Melilla.
El comienzo: Una promesa en la tragedia
La historia de Roberto Carmona como futbolista profesional comienza a los 14 años, en 1976, cuando debutó en el club Dr. Pouey, en la ciudad de Las Piedras, Canelones. Sin embargo, su decisión de convertirse en futbolista profesional tiene raíces más profundas que la simple pasión por el deporte.
«Yo tomé la decisión que quería ser futbolista y que iba a triunfar en el fútbol a muy temprana edad», recordó Carmona en una entrevista exclusiva con semanario La Prensa. «Eso siempre lo supe porque después de una tragedia familiar, cuando yo era niño, le prometí a mi papá que iba a cuidar de mi mamá y que iba a ser futbolista profesional para ayudar a mi familia».
Tras la muerte de su padre, Carmona quedó como responsable de su madre y su hermana. «El camino me lo marqué yo solito para salir adelante porque la necesidad de subsistir, la necesidad de la vida, habíamos quedado solos», explicó. Esta adversidad temprana se convirtió en el combustible que impulsaría su carrera durante cinco décadas. «Salí a la batalla y lo que tenía de bueno era el fútbol. Según lo que decía la gente y lo que yo sentía en mi corazón, iba a ser futbolista profesional y esa fue la primera decisión muy bien tomada en mi vida».
El fútbol de entonces versus el de ahora
Carmona ha presenciado una transformación radical en el fútbol uruguayo e internacional. Cuando debutó en 1976, el panorama era completamente distinto al actual. «El fútbol uruguayo en esa época era muy distinto al de ahora», reflexionó. «La violencia que hay generada en las canchas, dentro de la cancha, fuera de la cancha, la agresividad no es igual a lo que había antes».
En la década de 1970, según Carmona, existía un respeto entre jugadores de diferentes edades. «Antes había respeto de nosotros los más chicos a los mayores, teníamos nuestro espejo, teníamos nuestros líderes en cada club. Yo tuve la oportunidad de jugar siempre con gente grande a muy temprana edad».
El fútbol de aquella época se jugaba con una motivación diferente. «Se jugaba prácticamente, si bien se ganaban unas moneditas, se jugaba por amor, se quería la camiseta, se defendía el barrio, se defendía la institución. Uno era hincha de algunas instituciones y la llevaba en su corazón, una grifa pegada a fuego en su cuerpo».
Aunque reconoce que hay cambios positivos en la infraestructura, Carmona mantiene una posición clara sobre qué era mejor. «El estado de los campos cambió para bien, la indumentaria cambió para bien, pero con todos los adelantos, los cambios, hay cosas buenas y cosas malas. Yo personalmente que cumplo medio siglo de fútbol, medio siglo de mi vida en canchas, me quedo con el fútbol de antes, a pesar de haber jugado en muchos países y haber estado en distintos lugares hermosos, a nivel futbolístico me quedo con lo de antes» señaló.

El secreto de la longevidad: Un «combo» de factores
Cuando se le preguntó cuál ha sido el principal factor que le ha permitido mantener su carrera activa durante cinco décadas, Carmona fue claro: no existe un único secreto, sino una combinación de elementos que ha cultivado meticulosamente.
«Yo nunca supe que iba a ser el futbolista más longevo del mundo, nunca supe que iba a tener una carrera a lo largo de mi vida y que iba a estar hoy en día, a los 64 años, dentro de las canchas», confesó. «Pero sí supe que quería ser profesional y que estaba seguro de que iba a triunfar en el fútbol, y bueno, gracias a Dios, triunfé».
Carmona atribuye su longevidad a un factor espiritual primordial. «Yo considero que el factor fundamental es que soy un elegido. Estoy convencido, siento en mi corazón, siento en mi mente, en mi vida, en mi espíritu, que Dios me eligió para poder dejar un mensaje de vida, de valores, y creo que aferrarme al fútbol fue la forma de salir adelante».
Más allá de lo espiritual, Carmona enumera factores concretos: «Yo tengo un físico privilegiado, lo cuido, siempre lo cuidé. Y creo que la resiliencia, la conducta, disciplina, los valores, el amor por la profesión, el respeto a la profesión, el cariño y la necesidad de salir adelante por la vida. Yo amo la vida, yo no soy negativo».
Cuando se le pidió que profundizara sobre si era cuestión de disciplina física, mentalidad o amor por el deporte, Carmona fue enfático: «Es un combo, es un todo. Por más que uno juegue bien, si uno no es profesional, o por más que uno sea profesional y juegue bien, si no tiene conducta, no entrena, no se alimenta, no tiene todo lo que hay que tener, es un combo».
Explicó que ha trabajado constantemente en mantener este equilibrio: «Yo lo incrementé a mi vida, lo manejé, lo preparé, lo trabajé, lo trabajo día a día y es un combo. No es fácil, pero no todos pueden llegar a donde llegué yo. Ser el único del mundo en 7.500 millones de habitantes de la tierra y jugar fútbol cinco décadas en forma oficial, creo que no es para cualquiera».
La determinación inquebrantable
Un aspecto que destaca en la personalidad de Carmona es su determinación absoluta de no retirarse del fútbol. «A mí no me va a sacar nadie del fútbol. Lo tengo muy bien claro. A mí no me retira ningún entrenador, ningún cuerpo técnico, ningún presidente, ni ningún club», afirmó con convicción.
Aunque reconoce que un club podría prescindir de sus servicios, Carmona ha dejado clara su intención: «Sí me puede decir, bueno, hasta aquí llegamos, gracias por acompañarnos, quedás en condición de libre. Pero mientras suene un teléfono y mientras yo tenga la posibilidad de llegar a algún club a jugar, voy a seguir haciéndolo porque la mente mía está bien puesta, está bien clara».
Su filosofía es simple pero poderosa: «Yo me gané este lugar y trabajé muy duro sin que nadie me regalara nada. Al contrario, siempre pusieron trabas y obstáculos en el camino para que yo caducara. Pero yo soy guerrero, soy un luchador, y la resiliencia es todo».
El reconocimiento internacional: La Gaviota de Plata
El premio que recibirá este domingo representa un hito sin precedentes en la historia del fútbol. «Esta noche, en el Radisson Victoria Plaza de Montevideo, se concretará la entrega de La Gaviota de Plata». «Es una distinción de Argentina que también tiene sus ediciones en Uruguay y Brasil, donde se entregan diferentes premios».
Carmona fue elegido a través de un estudio y evaluación realizado por la organización de las Gaviotas de Plata, presidida por Alexandra De Pascua, con la participación de Mónica Rodríguez, directora de Models Uruguay y madrina del evento.
«Es un premio que realmente me toca en un momento de mi vida muy fuerte en mi corazón, porque es un reconocimiento con diploma, una estampilla y una Gaviota que realmente no la esperaba», expresó con emoción. «Es un premio que se me da debido a mi trayectoria de 50 años en el fútbol, medio siglo de vida en el fútbol oficial, desde el año 1976 hasta el día de hoy, 2026, jugando en mas de 50 clubes de Uruguay, Estados Unidos, Canadá, España e Italia.
Lo que hace especialmente significativo este reconocimiento es que Carmona es el primer futbolista en recibirlo. «Soy el primer futbolista que va a recibir una distinción de tal magnitud y eso me llena de orgullo y satisfacción, ya que estos premios se entregan a modelos, cantantes, personalidades políticas. A nivel futbolístico tengo el grato honor de recibir, dejar bien en alto el prestigio de nuestro hermoso Uruguay».

Adaptación a los cambios: Tecnología y modernidad
Cuando se le preguntó cómo ha logrado adaptarse a los cambios dramáticos en el fútbol durante cinco décadas, Carmona ofreció una perspectiva amplia. «No solo cambió el fútbol, cambió el mundo. Cambiaron las calles, cambiaron las rutas, cambiaron las construcciones, cambió la comida, cambió la vestimenta, cambió la salud, cambió la vida, cambió la relación entre personas, cambió la tierra, cambió el mar. El mundo cambió».
Reconoce que el fútbol no está ajeno a estos cambios globales. «Nos adaptamos a la tecnología, que en muchos aspectos es buena y en otros es muy mala. Nos adaptamos a tener nuevos vecinos, nos adaptamos a viajar en autos más rápidos, nos adaptamos a tener menos relaciones entre uno y otro, porque obviamente la tecnología lleva a que estemos inmersos en los celulares, en las computadoras, en las laptops, y ahora se hace todo por WhatsApp».
Carmona contrastó la comunicación de entonces con la de ahora: «Yo vivía en el exterior y para hablar por teléfono tenía una con mi familia en Uruguay, desde Estados Unidos hacia acá, tenía una espera a veces hasta de 3 y 4 horas. Y ahora todo eso ya es en el momento, estamos en vivo. Yo estoy jugando al fútbol en México, por decir algo, y me está viendo usted acá en Uruguay en el mismo momento que yo estoy jugando al fútbol».
Sin embargo, Carmona no está completamente de acuerdo con todos los cambios en el fútbol moderno. «A nivel futbolístico, sí, hay que adaptarse. Yo me adapto, me adapto lo más bien, pero no comparto muchas cosas, no comparto todos esos cambios, no comparto las cosas que pasan en los vestuarios, cuando se entra con música, cuando rompen las medias, cortan las camisetas, piernas afaitadas, llenos de tatuajes, llenos de aretes, con los celulares, mirándose los calzados».
Momentos significativos y desafíos superados
A lo largo de 50 años de carrera, Carmona ha experimentado momentos de gloria, lesiones, frustraciones y victorias. Cuando se le preguntó cuál ha sido el momento más significativo, su respuesta fue reflexiva.
«El hecho de ser reconocido mundialmente como el futbolista más longevo, ser el único del mundo indiscutido en jugar fútbol profesional durante cinco décadas, creo que eso pone un antes y un después en la órbita del fútbol, no solo uruguayo, sudamericano, sino a nivel mundial», expresó.
Sobre cómo llegó a ser un récord Guinness, Carmona explicó que fue un proceso natural: «Nunca me propuse ser el futbolista más longevo del mundo. Simplemente seguí jugando, seguí trabajando, seguí siendo profesional, seguí amando el fútbol, y de repente me dieron cuenta de que era el único del mundo en hacerlo durante cinco décadas».
Los desafíos han sido múltiples y variados. «A lo largo de 50 años, he experimentado momentos de gloria, lesiones, frustraciones y victorias. El desafío más grande ha sido mantener la mentalidad positiva, la disciplina, y seguir creyendo en mí mismo cuando otros no lo hacían».
Reconocimiento nacional e internacional
Carmona también reflexionó sobre cómo ha sido tratado a nivel nacional e internacional. «A nivel internacional tengo que ser justo y honesto, a mí se me trata muy bien. Me ha costado en algunos sectores acá en Uruguay, pero también hay mucha gente que siempre ha estado atenta a mis actividades, mis movimientos y me ha dado el lugar que me merezco».
Reconoce que no todos comparten su visión: «A veces a todos nos pasa, hay otras personas que no lo entienden así, no lo interpretan de esa manera, no comparten, no están de acuerdo, pero bueno, se respeta, eso es de público conocimiento, cada uno puede hacer y aceptar ciertas cosas».
Sin embargo, su conclusión es clara: «En líneas generales el mundo entero se hace eco a mis logros, a mis triunfos, a mi trayectoria, a mi conducta, a mi disciplina y conquistar el fútbol a nivel longevo, como el único del mundo indiscutido. Creo que eso pone un antes y un después en la órbita del fútbol».
Legado y futuro
Cuando se le preguntó cuál cree que será su legado en el deporte, Carmona fue categórico: «Mi legado es demostrar que con disciplina, valores, amor por la profesión y resiliencia, se pueden lograr cosas extraordinarias. Que la edad no es una limitación si tienes la mentalidad correcta. Que el fútbol, como la vida, es un viaje constante de superación».
Sobre sus planes inmediatos, Carmona confirmó que continuará jugando. «Hay Carmona para rato. Este año seguiré jugando, seguiré buscando nuevos desafíos, nuevos clubes que me permitan seguir demostrando que la longevidad en el fútbol profesional es posible». Este año voy a jugar para el club Juventud de Melilla.
Consejos para futbolistas jóvenes
Finalmente, cuando se le pidió que diera consejos a futbolistas jóvenes que aspiran a tener carreras largas y exitosas, Carmona fue directo:
«Primero, amen lo que hacen. El fútbol no es solo un trabajo, es una pasión. Segundo, sean disciplinados en todo: en el entrenamiento, en la alimentación, en el descanso, en la conducta. Tercero, cultiven valores: respeto, humildad, trabajo en equipo. Cuarto, crean en ustedes mismos, incluso cuando otros no lo hagan. Quinto, sean resilientes. La vida les pondrá obstáculos, pero esos obstáculos son oportunidades para crecer. Y sexto, nunca olviden por qué empezaron. Para mí, fue para ayudar a mi familia. Ese propósito me ha mantenido en pie durante 50 años».
Roberto Carmona, a los 64 años, continúa escribiendo una historia sin precedentes en el fútbol mundial. Su reconocimiento con la Gaviota de Plata este domingo no es solo un premio a una carrera extraordinaria, sino un testimonio de lo que es posible lograr cuando se combinan disciplina, valores, amor por la profesión y una determinación inquebrantable. En un mundo donde la mayoría de los futbolistas se retiran en sus treinta años, Carmona sigue demostrando que «hay Carmona para rato», y que su legado trasciende el fútbol para convertirse en un mensaje de vida para futuras generaciones.



























