En el marco de las actuaciones que lleva adelante la Justicia vinculadas a denuncias por delitos de lesa humanidad, mas de 20 ex presos políticos reconocieron éste viernes el Batallón de Ingenieros Nº 4, uno de los centros de detención y tortura durante la dictadura cívico militar.
El colectivo «Piriápolis, Vecinos por la memoria» acompañó y respaldó a los ex presos durante la instancia judicial dispuesta por la la magistrada en lo Penal, Dra. Adriana Morosini, que junto al fiscal Rodrigo Morosoli, se hicieron presentes en el cuartel ubicado sobre la Ruta Interbalnearia. Estuvieron asimismo participando de la instancia los abogados de los acusados.
La jornada tuvo lugar éste viernes 2 de junio y estaba prevista para la hora 11:00, pero se vio demorada, comenzando después del mediodía, extendiéndose hasta cerca de la hora 14:00. Se investigan delitos de lesa humanidad cometidos en los años de dictadura por denuncias que fueron radicadas en octubre del 2011.
Finalizada la instancia judicial, semanario La Prensa recabó la opinión de Carlos «Toto» Núñez (foto), uno de los sobrevivientes de la dictadura militar y el terrorismo de Estado. Cabe recordar que muchos semejantes no corrieron la misma suerte, como Eduardo Mondello, secuestrado en Piriápolis y muerto en tortura en el Batallón de Ingenieros Nº 4, el 9 de marzo de 1976, mientras otros tantos aún permanecen desaparecidos.

Carlos «Toto» Núñez, vecino de San Carlos, tiene 62 años de edad, y hace 42 años estuvo preso en el Batallón de Ingenieros Nº 4, entre abril y agosto del 1975, cuando fue derivado a otros centros de detención y tortura.
Visiblemente conmovido, el ex preso político no dudó en afirmar que durante la instancia judicial vivió «cosas muy fuertes». Son 42 años… es una paradoja reconocer un lugar en el que uno estuvo encapuchado. Pudimos recordar todos esos lugares, las barracas donde estábamos, los destratos, la falta de comida, la falta de atención médica, no estoy dando manija, estoy diciendo lo que recordamos y a todos nos pasó igual»
«Toda esta tanda estuvo recluida en el año 1975. Entre abril y agosto de ese año, después fuimos al penal de Libertad y a distintos cuarteles y cárceles, haciendo el recorrido que hizo mucha gente. La mayoría de los que estuvimos hoy acá somos de San Carlos, un puntito dentro de todo lo que pasó en el país»
Sobre la instancia judicial, «Toto» Núñez, comentó que la Jueza quería conocer algunos detalles de aquellos días: «Al entrar recordé algo que no me acordaba. Un monte que está a la entrada del Batallón que se plantó el 18 de mayo del ’75. Un día muy duro para nosotros; ese día vino el general Gregorio Álvarez a hacer una conmemoración. Eso lo recuerdo por la memoria auditiva, porque no veíamos, estábamos encapuchados y sólo escuchábamos. La jueza comprobaba con nuestras declaraciones que todo lo que decíamos era por oído, no por haber visto nada» aseguró Núñez.
«Nos preguntó si teníamos cama o cuchetas. No. No teníamos camas, colchones algunos, otros paja en bolsas. Nos preguntó como comíamos, que lo hacíamos como estábamos todo el día, con una capucha puesta, arriba del colchón, sin movernos. Para comer nos dábamos vuelta hacia la pared y nos subíamos apenas la capucha porque si la subíamos para poder mirar, ya nos paraban de plantón y nos sacaban la comida» recordó Núñez.
«Todos esos pequeños detalles que después de las cuestiones de la tortura, a uno le parecen pequeños, pero son impresionantes, estuvimos seis meses así, sentados arriba de un colchón»
Consultado sobre si reconocen voces, el ex preso, manifestó: «Es difícil. Me di cuenta ahora, escuchando a los compañeros, y a mi me pasaba lo mismo, que recordamos mas las voces de los soldados que estaban con nosotros después de la tortura, que a los que nos torturaban, porque la tortura te agarra después de estar parado un día, dos o tres en el plantón, cuando el cerebro ya no te funciona bien. Nosotros reconocimos varias voces de soldados de San Carlos, porque eran los que estaban a diario después de la tortura, cuando nuestro cerebro ya no funcionaba bien»
«Las voces de la tortura es difícil que las reconozcamos. Veo que nos pasó a todos lo mismo. Uno cuando entraba a la tortura ya estaba muy liquidado y después quedaba mas liquidado. Creo que imposible para casi todos nosotros reconocer voces de la tortura. Reconocemos las voces de los que no tendrían mas importancia que son los soldados, no por ellos libres de culpa, había algunos muy pocos, macanudos, y otros que les gustaba ensañarse con esos gurises de 18 o 19 años que eramos nosotros» reflexionó Núñez.
Las conclusiones del ex preso al finalizar la jornada, sostienen: «Pienso que estas instancias es abundar en lo que ya se sabe, hay tomos escritos por el Prof. Álvaro Ricco, hay pruebas mas que suficientes como para someternos a éste tipo de cosas que las hacemos y las seguiremos haciendo. Hay pruebas mas que suficientes si hay gente para condenar o castigar y no es estar con los ojos en la nuca. Esto a veces es como un ejercicio mazoquista, pero bueno, hay que hacerlo. Esperamos que estas cosas sirvan para que no se repitan, que no lo tenga que vivir nadie mas en ninguna parte del mundo» subrayó Núñez.
Molestos con la guardia de coraceros
Carlos Núñez no ocultó su molestia por la presencia de coraceros en el Batallón: «Debo decir que nos molestó la guardia de coraceros, antimotines, con cascos, que había en la entrada. La verdad que para un montón de viejos como somos nosotros, que venimos pacíficamente a declarar, eso nos molestó. Debo reconocer, en cambio, que cuando entramos la guardia se retiró y el reconocimiento lo pudimos hacer libremente.
Fotos semanario La Prensa
(foto inf.) Jueza Dra. Adriana Morosini llega al Batallón de Ingenieros Nº 4













