Vecinos de Playa Hermosa se comunicaron con Semanario La Prensa para compartir una emotiva nota de agradecimiento dirigida al personal del destacamento de Bomberos de Piriápolis. Valorando su compromiso, celeridad y vocación de servicio ante una situación de riesgo, nos hicieron llegar este testimonio que, como medio comprometido con la comunidad, recibimos y publicamos.
GRACIAS BOMBEROS DE PIRIÁPOLIS!!!
Hay historias que deben contarse por el impulso que nos impone la verdad, de lo contrario seríamos cómplices involuntarios de la injusticia de no destacar actos positivos muchas veces rayanos en el heroísmo que los encumbra por encima del resto de los seres.
Yo resido en Playa Grande en el perímetro de la hermosa Ciudad de Piriápolis y sucedió que enfrente a nuestra cabaña existía un enorme y centenario eucaliptus con cinco enormes brazos con diámetros de aproximadamente 0.20 cms. Eso nos da una idea del peso importante del árbol en cuestión.
Sucedió que luego de algunos eventos peligrosos de viento nos alarmamos en el transcurso del mes de noviembre pasado y nos presentamos en el Comunal a denunciar la situación de riesgo. Luego se apersona un Ingeniero que nos explica que la máquina necesaria para operar en ese árbol no estaba disponible en esta localidad, por tal motivo se debía esperar el regreso. En los meses sucesivos se siguió la gestión y en una de nuestras reiteradas concurrencias nos informaron que probablemente contratarían una máquina para solucionar.
Dado que las soluciones no venían, seguimos esperando, pero a fines del mes de marzo nos enfrentamos nuevamente a una tormenta de vientos huracanados con lluvias copiosas. Por tal motivo, recordando lo dicho por el Ingeniero (el cual nos advirtió que ya ese trámite lo había derivado al Dpto. que debía ocuparse de dar solución), decidimos llamar a dicha oficina para hablar prestamente con la autoridad, del cual poseíamos el nombre. Nos comunican con dicha persona, el cual con un tono agresivo e irascible nos afirma que no dispone de nuestro trámite, a pesar de que le mencionamos la conversación con el Ingeniero y le proporcionamos el número del expediente. Finalmente nos cortó de mal talante.
Al sufrir esta orfandad, debíamos buscar otros recursos.
Así comprendimos que no hay signo político que no coquetee con la perniciosa y nefasta burocracia que por osmosis se enquista en el ánimo de algunos funcionarios de los organismos. Para algunos de estos funcionarios un RIESGO puede esperar y no importan las graves consecuencias en que puedan derivar. Como dije antes, ante la ausencia de responsabilidad del organismo que debía ocuparse, tratamos prestamente de enfocarnos en buscar alguna solución posible.
Decidimos pedir auxilio al Dpto. De Bomberos de Piriápolis. Nos apersonamos allí, inmediatamente nos atendió el responsable del Cuerpo, Sr. Parreño, al cual le narramos nuestra historia, quien nos prometió en 24 hs. verificar la situación y confeccionar un informe de RIESGO, cosa que hizo, derivándolo en forma urgente a la Comuna ya que por protocolo trabajan en conjunto.
Este informe lo realizó el Cabo Sr. Iván González, junto con dos compañeros, y nos adelantó que no debíamos molestarnos en ir a la Intendencia de Maldonado pues él nos proporcionó el número de expediente. Una vez concretados estos movimientos apareció el Sr. Parreño acompañado del encargado de la operación de cortar el árbol para diagramar cómo lo iban a hacer, acción que se concretó a la brevedad con final feliz.
Cuando uno decide solicitar protección a este tipo de Cuerpo entra en un universo totalmente distinto del que hemos descrito anteriormente. Aquí el concepto gira entre la URGENCIA y la EMERGENCIA con el rasgo de inmediatez además de la responsabilidad que eso implica, porque ellos no son solo los Soldados del Fuego, son mucho más que eso, pues cada uno de estos integrantes recibe en su formación un entrenamiento muy exigente en lo físico: es un plus que lo vuelcan en su accionar cuando actúan cubriendo tragedias en carreteras, salvatajes con las peores condiciones meteorológicas, cuando los elementos se desatan y en sus embates arremeten contra algunas.
Construcciones precarias donde habitan muchas veces, niños, ancianos y también algunos convalecientes, y además en infinidad de situaciones que comprometen la vida humana, ellos acuden allí confiando en su destreza derrochando su profesionalidad en beneficio de sus semejantes.
Una vez solucionada la contingencia se retirarán a su base con un simple: ¡Gracias! No habrá para ellos remuneración especial por cuidar nuestra integridad, aun así volverán a sus lugares con la satisfacción del deber cumplido y eso los convierte en nuestros HÉROES de todos los días, a los que debemos respetar y tener siempre presente, por eso reiteramos lo del título:
GRACIAS BOMBEROS DE PIRIÁPOLIS!!!
María. Teresa Correa
Juan Carlos Piñeyro













