Feministas autoconvocadas de Maldonado denuncian violencia institucional y llaman a romper el silencio: El descontento social con el gobierno sigue en aumento por la ola de violencia que asola al país donde no cesan los muert@s o herid@s víctimas de la delincuencia y/o de violencia doméstica. Las mujeres están muy enojadas por el tratamiento que se les da a los casos de violencia doméstica desde las dependencias del ministerio del Interior y la Justicia. Publicamos a continuación un duro comunicado emitido los primeros días de abril por las Mujeres Feministas Autoconvocadas de Maldonado que se mantiene tan vigente como entonces, mas después de lo ocurrido en Estación Las Flores en las últimas horas. El colectivo denuncia un caso de violencia doméstica en Maldonado donde otra mujer queda desamparada y a merced del agresor por la ineficacia e inoperancia del sistema. El colectivo – FAM – se manifiesta indignado por la violencia institucional que padecen las mujeres en dependencias policiales y judiciales haciendo un «llamado a la unión, a romper con el silencio y denunciar estos procedimientos que terminan reforzando las condiciones para que se nos mate, se nos viole y se nos manipule» señala el manifiesto, que pubilcamos a continuación.
COMUNICADO DE SORORIDAD
FAM – FEMINISTAS AUTOCONVOCADAS MALDONADO
8 de abril de 2018
·Las mujeres feministas de Maldonado expresamos nuestra indignación ante la violencia institucional a la cual son sometidas las mujeres que se animan a denunciar los golpes y las amenazas que sufren todos los días en su casa. La violencia institucional de la que hablamos se traduce en horas de espera en la comisaría, trasladarse desde barrios desde los que no hay transporte público, que implica además de gastos significativos dejar a l@s hij@s al cuidado de otras durante horas. La violencia institucional de la que hablamos es que se designe a un caso en el que peligra la vida de las mujeres, a un fiscal que se encuentra de licencia. La violencia institucional que repudiamos se refleja en los protocolos de actuación deshumanizados del sistema judicial, en la revictimizaciòn de quienes con todo el dolor y sufrimiento latente se animan a pedir ayuda y denunciar sus vulneraciones y violencias, recibiendo a cambio otras violencias institucionales materializadas en procedimientos traumáticos, distantes y hasta en oportunidades culpabilizadores.
Este sistema atroz deja una vez más desprotegida a una mujer, vecina del barrio Kennedy, quien se encuentra sumergida en una situación de violencia, persecución y acoso, en situación de desempleo y totalmente a cargo del cuidado y manutención de sus hij@s, entre ell@s dos bebés; a ella como así también a otras muchas que se encuentran en situaciones similares, y que han denunciado en reiteradas oportunidades la violencia machista a la que están expuestas.
Para ellas aún no hay respuestas ni leyes en su materialización que garanticen certezas y cuidados, que alivien sus miedos y protejan sus vidas. Ellas entran y salen de esas instituciones para volver a sus casas y seguir con la sensación de no saber hasta cuando se perpetúa el horror, porque solo hay pericias y audiencias, esperas y resoluciones que no llegan.
Desde el dolor, la impotencia, el enojo así como también desde la empata y la creciente convicción de la acción directa y la sororidad entre compañeras, apoyamos y nos solidarizamos con las mujeres del barrio que están movilizándose una y otra vez con la vecina para poder brindarle ayuda desde sus posibilidades y alertando a la vecindad que la violencia machista no se puede cubrir.
La desprotección y la lentitud de los procesos estatales refuerzan una vez más la necesidad de responder comunitariamente generando conciencia social y colectiva porque los tiempos de las mujeres amenazadas no son los mismos que la burocracia estatal y si bien tenemos claro que el Estado desde un discurso de derechos debe garantizar la protección y la integridad de las personas, también sabemos que desde la política pública siempre se amortiguará el conflicto sin cuestionarse la problemática estructural de todo el sistema opresor que nos atraviesa.
Muchas veces no podemos accionar como nos gustaría porque no tenemos las condiciones materiales ni simbólicas para responder a la complejidad de muchas situaciones, pero sí podemos romper con la indiferencia, brindar una mano desde donde podamos, no mirar para el costado.
Insistimos una y otra vez en la necesidad de unirnos , romper con el silencio y denunciar estos procedimientos que terminan reforzando las condiciones para que se nos mate, se nos viole y se nos manipule.
Son muchas las mujeres y niñ@s que sufren la violencia patriarcal en silencio y cuando una de ellas con su integridad rota tiene el valor para afrontar la situación no debe quedar desolada.
¿Qué estamos esperando?
¡No nos dejemos solas! ¡Tocan a una tocan a t









