A los 83 años de edad falleció Blanca Suárez, pionera en la investigación y divulgación de la historia de Piriápolis. La reconocida maestra falleció en su casa el 9 de abril de 2018, víctima de un paro cardíaco. Estaba casada con el también reconocido vecino y operador inmobiliario Noel Arrionda (93). Fruto del matrimonio de ambos nacieron dos hijas: Verónica y Adriana (†)
La dirección y staff de semanario La Prensa saludan a la familia Arrionda Suárez, a su esposo, Noel Arrionda, a su hija Verónica, a su yerno Mario, nietos y demás deudos, en este momento de profundo dolor y tristeza, rogando tengan las fuerzas necesarias para superar tan irreparable perdida.
Material de Gastón Goicoechea
Ante el fallecimiento de Blanca Suárez, diario La Prensa rinde homenaje a la reconocida vecina y docente, conocida por todos como «Blanquita», publicando esta nota que nos proporciona el investigador histórico Prof. Gastón Goicoechea.
Se trata de un material inédito que estará incluido en la segunda edición del libro «Memorias de Plá» de Goicoechea que será publicado próximamente.

BLANCA SUÁREZ 1935-2018
Biografía
Por Gastón Goicoechea. (foto)- La comunidad de Piriápolis ha lamentado estas horas el fallecimiento de Blanca Suárez. Por más de treinta años, la maestra Blanca Suárez fue reconocida en la comunidad de Piriápolis como una de las primeras historiadoras locales.
Apasionada por la figura de Francisco Piria, acumuló un importante archivo histórico, documental y fotográfico, sobre los años del Piriápolis de Piria.
Nacida en una familia de trabajadores, vivió hasta los cinco años en Las Caracolas, zona rural próxima a Aiguá. Luego su familia se mudó al Kilómetro 110, siendo su padre obrero de la fábrica de cemento. Cursó primaria en la Escuela Nro. 61 de la zona, y secundaria en el Liceo de Pan de Azúcar.
Realizó estudios superiores en el Instituto Magisterial de Montevideo, hasta egresar como maestra en 1956. Empezó ejerciendo la docencia en la escuela rural de Puntas de Mataojo y en escuelas urbanas de Montevideo, hasta efectivizarse en el cargo
en la Escuela Nro. 37 del Pueblo Obrero, trabajando allí muchos años, y luego en la Escuela Nro. 52 de Piriápolis.
Ya jubilada, colaboró en la formación del Colegio Joaquín Torres García. Casada en 1958 con el empresario inmobiliario Noel Arrionda, tuvo dos hijas, Adriana y Verónica.
Pionera en la investigación y divulgación de la Historia local
Siendo adolescente, tuve la oportunidad de conocer a Blanca Suárez, o “Blanca Arrionda” como se la conoció siempre en el pueblo. Varias temporadas trabajé en la Inmobiliaria Noel, empresa de su marido, y entonces la principal inmobiliaria de
Piriápolis, en la que también ella trabajaba junto a sus hijas.
Allí, a Blanca le gustaba narrar a quien la escuchara sus historias sobre Piria, persona que admiraba profundamente como emprendedor y “hacedor”. Ella siempre era fuente de consulta para el que quisiera investigar o simplemente “saber” sobre Piria y el emprendimiento agroindustrial y turístico que impulsó.
Contaba con uno de los archivos privados más importantes de la historia de Piriápolis, entre fotografías y más que nada documentos, entre ellos el Reglamento de Trabajo de “La Industrial” para el Establecimiento Agroindustrial de Piriápolis, y el Testamento de Piria donde reconoce a Carmen como su hija natural.
Su conocimiento y su archivo explican que por su casa pasó incluso el escritor Martínez Cherro, para poder hacer su libro “Por los Tiempos de Francisco Piria” (1990).
Siempre de perfil bajo respecto al trabajo intelectual y profesional que hizo por la memoria de Piriápolis, luego supe, a través de ella, y luego a través del periodista Fidias Plá, como fue el vínculo que unió hacía muchos años a Blanca Suárez con la historia local, y con la figura de Francisco Piria.
Todo comenzó en sus primeros años de maestra, cuando trabajó en la Escuela 37 del Pueblo Obrero, a partir de sus conversaciones con el director, el maestro y profesor Omar Delfante. Impulsada por él, Blanca comenzó a conversar y entrevistar a muchos
vecinos de la escuela, que habían trabajado en «;La Industrial”, así como con los bisnietos de Piria, que asistían a la escuela, junto a otros familiares del fundador de Piriápolis.
De esta forma fue recopilando y ordenando de forma privada mucho material, También recogió información en sus pláticas con Bandaccari, conocedor de primera mano de la vida de Piria a través de sus largas charlas con doña Adelina, viuda de «Pancho» Piria.
Con este fuerte sustento, Blanca empezó a escribir, y legó a Piriápolis varias publicaciones que difundieron la historia del balneario,, aunque lamentablemente nunca se plasmó en un libro, como tantos vecinos le pidieron siempre.
A fines de la década del ’70, publicó notas históricas de Piriápolis en la prensa nacional, un amplio material que fue la base de su principal legado. Este fue en 1980, cuando colaboró honorariamente en la redacción del folleto “Ciudad Sol”, iniciativa de la Asociación de Fomento y Turismo e impulsado por Rotary de Piriápolis. Allí, en el folleto, un verdadero librillo, se publicó toda una historia de Piria y del balneario, así como de los principales puntos históricos y turísticos de la zona, incluyendo un ensayo
futurista escrito por Francisco Piria.
Pasados casi cuarenta años, estos textos de “Ciudad Sol” han sido fuente de información para el público, y hasta hoy, siguen siendo copiados y reproducidos en folletos actuales, así como en publicaciones en páginas web oficiales, blogs y redes sociales.
De esta forma, y en el siglo XXI, Blanca Suárez de Arrionda seguirá estando, no sólo entre nosotros, sino entre los visitantes que quieran conocer Piriápolis y su historia.









