Exitosa intervención de helicópteros militares y navales con “Bambi Bucket”. Desde el aire y por tierra, pilotos, bomberos, y operarios municipales, vencieron el fuego, tras 48 horas de intenso trabajo.

Escribe Prof. Gastón Goicoechea
Desde la mañana del miércoles, 25 de enero de 2023, la población de Piriápolis pudo ver en los cielos del balneario la arriesgada operación de varios helicópteros militares y navales, apoyando a Bomberos en el incendio que se inició en la madrugada, en el cerro del Toro.
En apoyo al SINAE y a la Dirección Nacional de Bomberos, dos helicópteros Bell UH1-H del Escuadrón Aéreo Nro. 5 (Fuerza Aérea Uruguaya) decolaron desde Montevideo. Otro helicóptero Agusta-Bell 412 de la Aviación Naval (Armada Nacional) fue desplegado desde la Base Aeronaval Nro. 2 de Laguna del Sauce, jurisdicción de Piriápolis. Se ha visto a las aeronaves aproximarse a las playas de la bahía de Piriápolis para aprovisionar de agua sus “Bambi Bucket”, bolsas para transportar agua, suspendidas por un cable.
Las mismas están preparadas para cargar y soltar agua en la extinción de incendios forestales. Cada “Bambi Bucket” tiene una válvula de descarga en la parte inferior, controlada por la tripulación del helicóptero. Cuando el helicóptero está en posición, la tripulación suelta el agua para extinguir o sofocar el fuego debajo, mediante la descarga de una columna de agua que, al impactar con precisión sobre el fuego, puede lograr una extinción total e inmediata.
Los helicópteros desplegados generalmente llevan a bordo un Oficial de Bomberos, que actúa como coordinador, observando el fuego. Mediante el uso de radios da y recibe directivas en cuanto al trabajo en conjunto, manejando situaciones inesperadas, como cambios en el comportamiento del fuego, e informa cual es la mejor acción de apoyo desde el aire.
Para estas tripulaciones, esto implica una compleja y peligrosa operación. Deben aproximarse a un área de incendio, entre altas temperaturas que amenazan la estabilidad de la aeronave, con una baja visibilidad debido a las cenizas y el humo circundante. También la carga de agua afecta la seguridad de la aeronave y de sus tripulantes por la proximidad al mar.
El peso al levantar la bolsa cargada con hasta 1.225 litros de agua, compromete la estabilidad en el izado y en la posterior maniobra de aproximación. Las tripulaciones tienen un profundo conocimiento técnico para calcular distancias, dirección del viento, cantidad de combustible a cargar y límites de peso. El Escuadrón Aéreo Nro. 5 y la Aviación Naval planifican anualmente varias horas destinadas al entrenamiento, lo que normalmente llaman la “Escuela de Fuego”.
Estas acciones llevadas adelante por el personal militar y naval de nuestro país, muestran una vez más el compromiso y la fuerza de voluntad en momentos complejos de nuestra comunidad, dejando huellas solidarias, impulsadas por la meta del deber cumplido .











